Opinión

Ponerse en los zapatos del otro / La fórmula del café con leche

Más allá de ser una promesa de campaña, la reducción de salarios a la alta burocracia era ya una necesidad de justicia social, debido a que, mientras que quienes toman las decisiones, quienes tiene la política en sus manos, nunca han sabido lo que es la pobreza y mucho menos, sobrevivir con uno o dos salarios mínimos como lo hacen la mayoría de los mexicanos.

Para no ir más lejos, el titular de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, esa persona que orquesta la determinación de cuánto van a ganar los obreros en México, tiene percepciones mensuales superiores a los 200 mil pesos. Con sueldos así, ¿qué apuraciones económicas puede llegar a tener? ¿podrá imaginar el viacrucis de los obreros que sobreviven con 1000 pesos a la semana? Por supuesto que no.

Por ello, el anuncio hecho por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para bajarse el sueldo a 108 mil pesos mensuales, es una propuesta que en general es bien vista por los mexicanos y más por los obreros y los campesinos, que son quienes menos ganan. Y el optimismo no tiene que ver con envidias sino con generar una empatía hacia quienes enfrentan el día a día con salarios de miseria.

Si en verdad se realizan las modificaciones a la Constitución para que nadie de la burocracia gane más que el presidente, será un gran acierto que los ciudadanos ponderarán de forma positiva.

Hay casos, como los ministros de la Corte, que tienen sueldos superiores a los más de 500 mil pesos mensuales; es totalmente injusto, y ahora resulta insostenible que la clase política siga nadando en la riqueza y la abundancia, cuando solo dos de cada 10 mexicanos tiene ingresos para vivir con decoro, mientras que el resto viven en la miseria.

Es el caso de los diputados, los senadores, los delegados, quienes tienen altos sueldos, ahora van a tener que reducirlos para que estén acorde al proyecto de austeridad que ha prometido Andrés Manuel y que en orden a ello, toda la burocracia, en todos los niveles de gobierno, deberán imitar, por convicción propia o por cumplimiento de la ley.

En honor a la verdad y a la justicia, debo decir que hay mandos medios y personal operativo, que son burócratas pero que sus salarios son muy bajos, entonces deberá haber un sano equilibrio entre los que más ganan y los que menos ganan para que las percepciones salariales en los trabajadores de gobierno sean justas.

 

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Jesús Enrique Ramírez Pérez

Jesús Enrique Ramírez Pérez

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