Opinión

Reservas de agua potable, retos del siglo XXI

Víctor Hugo Salazar Ortiz

Movimiento Ambiental de Aguascalientes A.C.

 

Carlos Andrés Pérez Hernández

Estudiante carrera de Filosofía

 

Imagine usted despertar un día y que el agua no salga por las tuberías de su casa. ¿Qué es lo primero que piensa? ¿En no tener agua para beber? No lo creemos, esa se compra embotellada. Quizás pensará en su aseo personal, pero éste como sea se supera con toallitas húmedas y un buen desodorante. ¿Qué me dice del aseo de su casa? Lavar trastes, trapear, como sea pueden soportarse unos días con un trastero sucio y una casa polvorienta. ¿Lavar la ropa? Se le da vuelta a la prenda y listo. ¿Qué piensa de los sanitarios? Eso si es grave ¿cómo no deshacerse de lo que el organismo desechó? Aún así, podríamos aguantar los malos olores por un tiempo. En fin, estos escenarios son conocidos por todos durante el lapso de algunas horas o días. Pero qué pasaría si esto se convirtiera en una situación permanente: ¿no tener nunca más agua potable en nuestros hogares?

Aunque usted no se dé cuenta, porque hasta el día de hoy contamos con el servicio de agua potable doméstico, uno de los grandes desafíos que enfrenta la población mundial en la actualidad es la inminente escasez del agua. El uso y consumo de este líquido vital se ha incrementado a un ritmo vertiginoso, al grado de que se estima que es dos veces superior al ritmo de crecimiento demográfico, provocando con ello que se constituya en un tema de importante reflexión en el ámbito mundial ¿Cómo mantener el abasto de este líquido vital cada vez más escaso? Más aún ¿se puede mantener este ritmo de consumo? ¿Qué debemos hacer?

El problema de la escasez de agua potable afecta hoy en día a alrededor de 2,800 millones de personas a nivel mundial durante al menos un mes cada año, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2100 millones de personas no tienen acceso al agua potable y disponible en sus hogares, situación que se encuentra provocada por tres factores clave: el estrés hídrico, el déficit hídrico y la crisis hídrica.

El primero se refiere a la dificultad de obtener fuentes de agua dulce durante cierto periodo, lo que puede llevar a un mayor deterioro y agotamiento de los recursos con los que se dispone. El segundo se refiere a los efectos provocados por el cambio climático -incluyendo las sequías y las inundaciones- y el aumento de la contaminación de los núcleos de agua, así como el aumento excesivo de la demanda humana. Cabe mencionar que si bien hay suficiente agua potable en el planeta para poder abastecer a los 7,000 millones de habitantes, el agua se encuentra distribuida de manera irregular, o se encuentra contaminada o se gestiona de una forma no sostenible. Por último, la crisis hídrica se refiere a la situación que se produce cuando la disponibilidad de agua que no se encuentra contaminada en una región es menor a la demanda que se produce en dicho lugar. En resumidas cuentas, el abuso, el agotamiento y contaminación de los núcleos disponibles de agua dulce, son factores que deben considerarse como graves en el problema de la escasez del agua.

En lo local, el problema del agua se hace latente dado que con el paso del tiempo se ha agudizado y se ha convertido en un asunto de preocupación, ya que en los últimos años se han generado serios problemas debido al incremento en la demanda del líquido ante la llegada de las industrias, que si bien son fuente de ingresos y de una alta derrama económica; son también generadoras de una sobreexplotación del recurso natural haciendo con ello que se agoten de manera rápida y alarmante nuestros mantos acuíferos, además de que se incrementen los costos de extracción y por ello mismo que el deterioro del subsuelo se produzca de una manera más rápida, pues dicha extracción se genera a niveles subterráneos considerables (cientos de metros), lo que afecta seriamente el subsuelo  produciendo la aparición de grietas y potenciando los daños de las fallas geológicas en nuestra ciudad, mismas que afectan gravemente los edificios y casas.

Cabe señalar que parece que las autoridades responsables de otorgar los permisos de construcción no toman en cuenta el asunto de la sustentabilidad hídrica, pues a la hora autorizar desarrollos urbanos, tales como la creación de plazas comerciales y fraccionamientos, parecen no poner un especial énfasis en solventar la captación natural del recurso y con ello poder reabastecer las fuentes de agua. Las empresas inmobiliarias no optan por innovar y ofrecer desarrollos sustentables, antes bien siguen ofreciendo perforar pozos, derribar árboles, impactar considerable los ecosistemas donde hacen sus construcciones, situación que está generando y generara cada vez más problemas en nuestra entidad.

Es así que en el plano local se necesita el desarrollo de programas y proyectos que nos involucren como sociedad, no sólo en el plano civil, sino también a nivel industrial, pensar en la importancia de contar con reservas de agua potable. Necesitamos desarrollar un pensamiento que nos ayude a generar cambios en la sociedad, sensibilizarnos hacia el cuidado del agua.

Combatir este problema es uno de los principales desafíos de este siglo, y en lo local cada vez más se están sumando las iniciativas de industrias para contribuir a la disminución de este problema,  ya que es necesario tener en cuenta que el acceso al vital líquido es un derecho humano, derecho que se manifiesta en disponer de agua suficiente y salubre, que sea accesible y asequible para un uso personal y doméstico, que sea para todos.

1 Cfr. Organización Mundial de la Salud, sitio web, AGUA  7 febrero 2018 https://goo.gl/kkziYT 4/07/2018

 

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