Opinión

Revisitando Los Increíbles y el acabar con nuestros ídolos / Bocadillo

Mi película de superhéroes (género que en realidad no existe) favorita es Los Increíbles. En primer lugar tiene un acierto estético genial: estar ambientada en los sesenta. Es un salto de fe que ni siquiera cintas más adultas han intentado. Es más, ni Watchmen de Zack Snyder se atrevió a tener la trama en los ochenta, siendo que todas las manías del cómic vienen del final de la guerra fría. Marvel apenas lo intentará de manera real con Captain Marvel en los años noventa. Y hablando de dicho tiempo tan reciente, es destacable como Love and Other Drugs posiciona una historia en los dosmiles tempranos sin caer en la peor nostalgia.

Total, Los Increíbles también triunfa en la subcategoría de ser la mejor película jamás hecha de Los Cuatro Fantásticos. Una familia heroica, problemas de época (sociedad cambiante, estancamiento, matrimonio) y visuales estilizados. Cuando se estrenó, hace 14 años, me impactó que un producto para niños rosara temas algo picantes: 1) en la primera escena se plantea un posible suicidio y 2) una de las principales subtramas es una posible infidelidad del Sr. Increíble. Tal vez las lecturas del grueso de los menores no llegan tan lejos, pero es la prueba fehaciente de que en Pixar tienen para chicos y grandes al mismo tiempo.

Otra cosa que me cimbra en cada vista es que el villano es un tipo torpe que divierte a los infantes, además ser un buen rival para cada integrante de la familia Parr, pero en el fondo es una especie de nerd herido. Y no un buen chico que ha sido golpeado por las circunstancias sino lo que llamaríamos un traumadillo. El Sr. Increíble tiene culpa de haberlo creado ya que lo rechazó de chico, que es donde entra ese elemento Pixar que vuelve sus cintas superiores a las de otros estudios. Síndrome nos habla sobre lo decepcionante que es conocer a tus ídolos y observar sus humanos errores. No sólo es saber que [por ejemplo] Krusty es alcohólico, sino que te moja con el coche y todavía te menta la madre.

Y la cosa es de dos vías. Uno también puede decepcionar, pero es más común que tu ídolo te rompa el corazón al ser un mamón en un evento o hasta el no contestarte un tuit si no eres una morra. Perro.

Bocadillo: ¿Te parecen espantosos los monos Funko Pop? A mi también, pero eso no me prohibió ver un documental que están dando en Netflix llamado Making Fun. Si bien yo no creo en la cultura de los coleccionables (ni en su gato) y pienso que son sosos, el docu es súper interesante porque revela que detrás de la compañía hubo un proyecto de gran corazón por un nostálgico de la cultura pop cincuentera. Televisión que deberías estar viendo.

 

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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