Opinión

Sálvese quien quiera (4ta. y última parte)* / Un cuarto propio

El movimiento social lleva mucho tiempo en construirse y en ese espacio hay muchos silencios y pese al silencio se siguen haciendo cosas y sigue habiendo procesos de las personas que lo componen. Pocos años después del evento penoso del balneario Ojocaliente se habían movilizado distintos sectores de la diversidad sexual, quizá sin mucha forma organizativa pero lo más importante y difícil de lograr estaba ocurriendo, la convocatoria surtía efecto, en la exedra se reunía un grupo muy grande de mujeres trans y de homosexuales, pero las lesbianas estaban en otro lado, las reuniones eran privadas o en algunos cafés, a la exedra llegaban dos o tres pero ¿dónde estaban las demás, acaso en Aguascalientes no había lesbianas? Desde luego que había lesbianas, todos conocían a una lesbiana al menos, entonces había que buscar ese lugar protegido por las hijas de Lesbos.

Ya las denuncias de la homofobia que se vive en Aguascalientes se habían dado a conocer nacional e internacionalmente, para entonces el fax del gobierno del estado y de la presidencia municipal recibían a diario pronunciamientos de organizaciones LGBTTTI que demandaban el respeto absoluto a los derechos humanos y el alto a la persecución hacia las personas de la diversidad sexual. Es cierto que este movimiento social es en el ámbito mundial, en foros o reuniones internacionales como la ILGA y ILGHR se hablaba de lo que estaba ocurriendo por estas tierras de la gente buena y también en el aspecto nacional se organizaban foros que hicieran presencia de otros estados en la entidad para dar fuerza al movimiento local. El escándalo fue tal que incluso en algunos programas de televisión como Primer Impacto un programa producido en Estados Unidos pero que también se transmitía en México vinieron a hacer un reportaje con algunas compañeras trans, Dayana y María participaron dando entrevistas que se realizaron dentro de la catedral, precisamente contaban su testimonio sobre la discriminación que desde la jerarquía católica se promovía al no permitirles la entrada a los templos e incluso llegar a pedirles que se retirarán cuando el sacerdote en turno se daba cuenta de la presencia de alguien de la diversidad sexual. Otros programas especiales de noticieros televisa con el reportero Óscar Hernández habían continuado su investigación después incluso de los hechos del balneario.

Era febrero de 2004 cuando en la Ciudad de México comenzaban las reuniones para la segunda marcha lésbica de México, un año anterior en el 2003 se había realizado la primer marcha y sin duda había marcado un antes y un después en la historia del movimiento lesbofeminista latinoamericano, esta vez la consigna era: Sálvese quien quiera lesbianas en rebeldía. Un aspecto peculiar de esta marcha era que se había hecho un esfuerzo importante para visitar la mayoría de los estados de la república para contactar a los grupos de lesbianas e irnos organizando, descentralizando el movimiento y desde luego potencializar el feminismo lesbiano en México, así que se dio una nueva visita a Aguascalientes, esta vez llegamos con un grupo de lesbianas que se reunían en espacios privados, nosotras las integrantes de la COMAL, Comité Organizador de la Marcha Lésbica, traíamos el video de la primer marcha y a partir de esa exposición invitábamos a participar en la segunda y también a sumarse al movimiento lesbofeminista autónomo.

La reunión se hizo rumbo a la salida a Calvillo, en la colonia, La Soledad, en la casa de Ivonne Vite. Esa tarde llegaron 15 lesbianas lo cual era una excelente convocatoria y hablamos mucho, al final se fueron muy emocionadas pensando en asistir a la  2da. Marcha lésbica que se llevaría a cabo en abril de aquel 2004. La tarde siguiente a esa reunión, decidí quedarme unos días más, mis compañeras se regresaron al entonces DF, el jueves fuimos al cerro del muerto, Ivonne y Julián del Colectivo SerGay, llegamos al puente peatonal nos asomamos y decidimos subir al cerro, pero sólo a la primera parte ahí nos quedamos mientras el viento cálido nos dejaba descansar después de la meditación, la noche comenzó a caer y a lo lejos las luces de Aguascalientes se tendían brillantes ante nuestros ojos, mientras nos despedíamos de aquel paisaje, antes de iniciar la bajada de regreso, todavía acostada sobre el cemento a las afueras del templo, esa tarde, noche, sentí un viento distinto, estaba en un momento de mucha tranquilidad así que pensé que ese viento había sido una caricia de la naturaleza que me daba la bienvenida, una vez más a la ciudad donde quería vivir. Al fin bajamos ya solo guiándonos por la luz de la luna y volvimos a casa.

Días después cuando regrese a mi comuna, con las amigas al DF me enteré que César Velázquez mi compañero de viaje y de activismo político por los distintos estados había muerto el 5 de febrero de aquel 2004, la tarde en que él murió fue la misma que yo estaba recostada en el Cerro del Muerto, se fue y con él ese viento que me queda en la memoria de su despedida.   

En mis siguientes visitas a Aguascalientes vi como aquel grupo de 15 había crecido bastante, se reunían hasta 30 lesbianas en bar El Caporal ya con la convocatoria de AMILES (Amigas Lesbianas) el primer grupo de lesbianas que se organizó en Aguascalientes en cada una de estas reuniones Lupita e Ivonne Vite eran de las principales promotoras y así llegó aquel abril donde fue el contingente de AMILES a la segunda Marcha Lésbica de México, un día de lucha pero también de celebración, los pasos del movimiento rendían cada vez más frutos. Las lesbianas de Aguascalientes habían salido del cascarón y se mezclaban con aquella numerosa marcha de lesbianas de todo el país, incluso de Estados Unidos y Canadá que nos habían apoyado desde la primera vez.

El tiempo se fue volando, pronto llegó el 2005 y ahí en septiembre nació el MAL de Aguascalientes, Movimiento de Acción Lésbica feminista, para entonces mi cambio de ciudad  ya era un hecho, había alquilado una casa pequeñita en el centro de Aguas (como decimos) con un ventanal hermoso que daba a la calle y en esas reuniones con amigas, Coni una argentina, Caro e Ivonne, decidimos dar inicio al primer grupo de estudio lesbofeminista nombrándonos el MAL, desde luego que es una provocación pero eso había sido hasta entonces Aguascalientes en mi historia una invitación firme a continuar mi activismo desde esta tierra.

Este pasado junio se llevó a cabo la XVII marcha de orgullo LGBTTTI en Aguascalientes, es necesario recuperar la historia personal y colectiva sobre una lucha a la que aún le falta un largo camino, asistieron cientos de personas a celebrar, sobre todo jóvenes que ojalá puedan encontrar en este colectivo la fuerza y la solidaridad que tuvimos aquellas primeras 30 personas, trans, lesbianas, homosexuales que un día dijimos al gobierno, a la sociedad y a la iglesia, Ya Basta de su fobia, este mes del orgullo del 2018 como en aquel entonces demandamos, derechos iguales a lesbianas y homosexuales pero nada es posible si antes no recorremos la historia porque ahí están las claves de nuestra lucha, saber de dónde venimos y hacía donde nos queremos dirigir, entender que nada se ha hecho por primera vez que todo tiene un registro y esa existencia se tiene que rescatar, así construir la genealogía de nuestro movimiento social es necesario para saber dónde nos hemos situado.

 


*Fragmentos del texto: Historia del movimiento LGBTTTI en Aguascalientes en proceso haciendo referencia y dedicados al mes del Orgullo LGBTTTI en Aguascalientes. Chuy Tinoco 2017

 

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