Opinión

Shari Mason. Ana María Tradatti / Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2018

El Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2018 en su XIV edición continúa con éxito en su sede habitual que es el Teatro Morelos. Comprometido e irreprochable el trabajo realizado por el maestro Rafael Machado, director artístico del festival que como cada año, le pone música a nuestro verano convocando a algunos de los mejores músicos cameristas del país y del extranjero, y reuniendo a una considerable cantidad de jóvenes que vienen a tomar clases intensivas durante una semana en las instalaciones de la Universidad de las Artes del Instituto Cultural de Aguascalientes, en esta ocasión se inscribieron al festival poco más de 55 jóvenes músicos que pretenden seguir creciendo en su formación académica, con el contacto diario de estas verdaderas luminarias especialistas en música de cámara.

La noche del lunes 16 de julio se celebró el segundo concierto del Festival con una maravillosa ejecución de tres sonatas para violín y piano. En la primera parte del concierto disfrutamos de la Sonata para violín y piano No.8 en sol mayor, Op.30 No.3 de Ludwig van Beethoven y la Sonatina para violín y piano en la menor, op.137 No.2 de Franz Schubert. En la segunda parte del recital, escuchamos la Sonata para violín y piano No.1 en sol mayor, Op. 78 de Johannes Brahms. La interpretación en todos los casos fue encomendad a la violinista mexicana Shari Mason y a la pianista argentina Ana María Tradatti con la explicación previa, y muy ilustrativa del maestro Jorge Torres Sáenz, compositor en residencia del nuestro festival.

El repertorio para esta dotación instrumental del violín y piano es muy abundante, se ha hecho una interesante selección de obras para presentarlas en este concierto y todo gira en torno a un mismo lenguaje, si consideramos el romanticismo como tal, Beethoven, Schubert y Brahms. En el caso de la Sonata Op.30 de Beethoven es la que podríamos considerar como la primera de sus sonatas tardías. No obstante, al estar ya inmersa en el romanticismo fue compuesta entre 1820 y 1822, conserva algunos elementos propios del clasicismo, no olvidemos que a Beethoven se le considera como el último de los clásicos y el primero de los románticos.

El maestro Torres Sáenz hacía una analogía muy interesante, como en el primer concierto, de la concepción griega de las artes desde el punto de vista de la tragedia, pero principalmente la dualidad de elementos que los griegos solían encontrar en toda iniciativa humana, en el caso del arte, ellos entendían la creación artística desde dos perspectivas, las artes plásticas representadas por el dios Febo, o Apolo para los romanos, la calma, la razón, la quietud, mientras que la poesía y la música encontraban su más fiel representación en Dionisos o Baco para los romanos, con toda esa embriaguez espiritual, el constante cambio, el devenir sin fin. Esta dualidad la propone Nietzsche en su primera gran obra, el Origen de la tragedia, el espíritu de la música. Me pareció muy puntual la apreciación del maestro Torres Sáenz de llevar este contexto dual e incluso antagónico del arte griego con las características de la forma sonata en donde dos elementos se disputan el protagonismo, pero con la diferencia de que en la forma sonata hay una solución para esa disputa entre dos motivos musicales que encontramos en la reexposición o recapitulación, mientras que en la concepción griega de la dualidad aplicada a las artes, no necesariamente hay una solución y mucho menos pacífica.

La verdad es que resulta de enorme interés la guía que nos ofrece el maestro Torres Sáenz, aunque más que guía para la audición, que definitivamente sí lo es, resulta una muy interesante reflexión sobre algunos elementos musicales llevados a diferentes contextos, en este caso, el arte griego, fundamentalmente la tragedia dignamente representada por Esquilo, Sófocles y Eurípides.

Pero en el terreno estrictamente musical disfrutamos de geniales interpretaciones de las tres obras programadas. En la participación de las maestras Ana María Tradatti y Shari Mason entendimos perfectamente la diferencia entre lo que es hacer una buena lectura de la partitura o hacer una verdadera interpretación de la misma, se me ocurre compararlo, por ejemplo con el ejercicio de leer poesía, puedo ponerme a leer un texto de Amado Nervo, por ejemplo, leerlo y ya, siendo fiel al texto, sin salirme de lo que está escrito, sin agregarle ni quitarle nada, hacer simplemente una lectura. Y otra cosa sería, además de leer, darle intención a lo que estoy leyendo, con entonación, pausas, haciendo una debida respiración, matizando la voz, cambiando la intensidad, en fin, eso es interpretar y eso es justamente lo que ayer nos quedó claro con el tratamiento que ambas intérpretes hicieron con Beethoven, Schubert y Brahms.

Anoche se presentó el maravilloso Cuarteto Latinoamericano con obras de José Evangelista, Johannes Brahms, Jorge Torres Sáenz y Leo Brower, pero este programa te lo comentaré en la siguiente entrega. Esta noche, en el Teatro Morelos se presentará el Alliance Brass con un repertorio formado por música de Richard Wagner, Leonard Bernstein, Aaron Copland, Paul Barbarin, George Gershwin, Heinrich Ignaz Biber, aquel que compuso las maravillosas Sonatas del Rosario originalmente para violín y bajo continuo, aunque se han hecho diferentes adaptaciones instrumentales. También escucharemos música de Freddie Mercury, sí, el cantante de Queen. También de Reinhold Gliere, Zequinha de Abreu y George Gershwin, un programa muy interesante impregnado del irresistible aroma del jazz. Nos vemos esta noche poco antes de las 20:30 horas para disfrutar del concierto completo.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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