Opinión

Trilogía / El banquete de los pordioseros

Es difícil decidir cuál, todos los discos del trío de rock progresivo inglés Emerson, Lake & Palmer son muy buenos, aunque claro, como en todo, hay algunos mejores que otros, y uno de esos mejores es, sin duda, el Trilogy, tercera producción en estudio publicado el 6 de julio de 1972. Ya pasó una semana de su aniversario, pero considero necesario echar un breve vistazo a esta pieza artística de finos acabados.

Como muchos de los discos de este trío británico, los elementos de la gran música de concierto están presentes en esta producción, como todas las de ellos, muy ambiciosa y llena de pasajes virtuosos dignamente solventados por estos tres grandes instrumentistas. Es un gran disco, aunque no estoy completamente seguro si es éste mi favorito, ahí está el Brain salad surgery, extraordinario. El primero, homónimo, probablemente el que más me gusta, o la extraordinaria versión que hacen de la obra de Mussorgsky Cuadros de una exposición grabada en concierto, o Tarkus, un soberbio escaparate de buena música en donde otra vez aparecen pasajes demandantes de virtuosismo y cuyas demandas son puntualmente atendidas por Keith Emerson, Greg Lake y Carl Palmer. Tarkus es de un año antes de Trilogy y continúa con la misma tendencia de ubicarse en el más puro y ortodoxo rock progresivo. De hecho yo creo que el gran eje de la producción total de Emerson, Lake & Palmer lo conforman sus primeros cuatro discos: el primero homónimo de noviembre de 1970, el segundo que justamente es Tarkus de junio de 1971, el tercero que es Trilogy de julio de 1972, y el cuarto, Brain salad surgery de noviembre de 1973, es en estos discos en donde encontramos una de las más fieles y puntuales definiciones de lo que es el auténtico rock progresivo británico, esto lo digo sin ánimos de menospreciar los otros discos, todos son muy buenos, principalmente los dos volúmenes de Works, Love beach que tiene momentos geniales aunque muchos lo consideran el más débil de su producción. De sus grabaciones en concierto, destacan, por supuesto, Pictures at an exhibition de 1971, Welcome back my friends de 1974 y su participación en el Festival de la Isla de Wight de 1970.

Pero el tema es ahora el disco que acaba de cumplir la semana pasada 46 años, Trilogy, cuya primera canción, The endless enigma, (El enigma sin fin) está basado en la pintura del mismo nombre de Salvador Dalí, es decir, se trata de música programática, de profundas intenciones descriptivas, de la misma manera que lo hizo Mussorgsky en sus Cuadres de una exposición, compuesta en 1874 para piano solo inspiradas en la exposición de pinturas y dibujos del arquitecto Viktor Hartmann, amigo del compositor y que acababa de morir. Posteriormente, en 1922, Maurice Ravel hizo la orquestación, sin duda, la más conocida, y como sabemos, y ya lo hemos comentado líneas arriba, Emerson, Lake & Palmer hicieron lo propio en 1971.

La idea original era que en la portada de Trilogy apareciera la pintura de Dalí, pero el precio que tenían que pagar por usar la imagen era 50 mil libras esterlinas, según lo publicado en la página del grupo, así que buscaron otra opción. La portada de Trilogy nos ofrece el perfil de los tres músicos y en el interior encontramos un excelente trabajo de fotomontaje, con los tres integrantes del grupo en una zona arbolada llamada Epping Forest que se encuentra ubicada cerca de Londres camino al condado de Essex. El trabajo de fotomontaje fue realizado por el diseñador gráfico Storm Thorgerson del colectivo Hipgnosis, famoso por haber trabajado en portadas de grupos como Pink Floyd, Génesis, Black Sabbath o Led Zeppelin entre algunos más.

Trilogy tiene momentos de inmensa creatividad musical que van desde el implacable derroche de virtuosismo hasta la sencilla belleza de baladas como From the beginning compuesta y cantada por Greg Lake. Fieles a su tendencia de llevar la gran música de concierto al contexto del rock, particularmente es Keith Emerson quien solía hacer este acercamiento, en el caso de Trilogy se trata del final del ballet Rodeo del compositor estadunidense Aaron Copland, este interés por la música académica es una constante en toda la carrera de Emerson, Lake & Palmer, ya comentamos el disco de Pictures at an Exhibition, pero también encontramos en tratamiento muy interesante en su primer disco hacen una versión muy solvente de la Invención No.1 en do mayor BWV 772 de Johann Sebastian Bach y que la presentan con el nombre de Take a Pebble, arreglo hecho por Keith Emerson y Greg Lake. La siguiente canción de este mismo disco, Knife the edge, es un arreglo de la Sinfonietta del compositor checo Leos Janacek.

En el disco Brain salad surgery encontramos una deliciosa versión de Toccata, cuarto movimientos del Concierto para piano No.1 del compositor argentino Alberto Ginastera. En el disco de Tarkus Keith Emerson nos propone un arreglo de la Toccata y Fuga en fa mayor, BWV 540 de Bach, y de este mismo compositor, el Preludio No.6 en re menor BWV 851 del Clavecín bien temperado, ambas en el mismo tema musical, el himno The only way.

En el disco Black Moon de 1994 apreciamos el inmenso valor de una versión para piano a cargo de Keith Emerson de un fragmento del ballet Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev, y así podemos encontrar varios ejemplos.

Sin duda Trilogy es una de las mejores cosas que le han pasado al rock progresivo, ¿estás de acuerdo?


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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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