Opinión

A título personal / Tres guineas

Antes que jefa de Redacción de este diario, soy mujer y feminista, y desde ahí escribo.

Por no opinar lo mismo que otras me han acusado en alguna ocasión con un machismo recalcitrante de alienación patriarcal, al asegurar que antepongo el bienestar de los hombres, quienes sean, al de las mujeres, con lo que minimizan mi postura ideológica, mi capacidad de reflexión y conciencia. Inicio este texto así, con aclaraciones, porque cuando plantee la mera posibilidad de externar lo que pienso sobre el tema del que haré referencia, el primer comentario que recibí fue que estoy obligada a hacerlo porque no muerdo la mano que me da de comer, en una muestra de una mal entendida “lealtad”.

Gozo del privilegio de trabajar hasta ahora en un medio que escucha lo que tengo que decir y que me brinda un espacio, uno en donde no se ha condicionado mi voz. La Jornada Aguascalientes es una comunidad y como tal, tiene múltiples visiones, lo que nos ha permitido ser plurales. Más que feministas, normalistas, animalistas, ecologistas, LGBT, en La Jornada Aguascalientes somos humanistas. Nuestros ismos están alrededor de la naturaleza humana, sus contextos, su historia y la defensa de las garantías universales. No tenemos devoción por ninguna causa en particular porque todas son nuestras mientras correspondan a nuestros ideales, son nuestra agenda periodística porque también son los intereses de quienes hacemos este diario.

En días pasados cubrimos la concentración que un grupo feminista realizó en apoyo a la legalización del aborto en Argentina, algo que al final no aprobó el Senado de ese país, pero que ha despertado fuertemente el tema de nueva cuenta en el mundo.

En el Facebook de LJA se colgaron varios videos de la manifestación, y el último de ellos iba acompañado de este texto que reproduzco con fidelidad:

 

A las activistas de #Aguascalientes que se manifestaban en el marco de la #MareaVerde en contra de la criminalización del aborto las desalojaron unos payasos, literal, ya que llegaron con permiso en mano para que despejara. la plaza. ¿Casualidad o falta de previsión?

 

Esta expresión desató el encono del colectivo participante que acusó a la red del periódico de incitar al odio. Para ese momento, ya se habían subido otros videos en apoyo de la concentración donde se vertieron en los comentarios toda la violencia machista y misógina de una parte de la sociedad digital del estado, que se mostró no solo en contra del aborto sin reflexión alguna, sino con un grado altísimo de intolerancia y lleno de una violencia exacerbada. Más aún, algunos de estos especímenes hicieron capturas de pantalla de los videos para exponer los rostros de las manifestantes, incitando, ellos sí, a cometer violencias contra ellas, por lo que los compañeros de redes de LJA eliminaron estos comentarios, aunque pudo ser muy tarde por la natural velocidad en la difusión. Los eliminaron porque aquí no se permite el odio. Pero no todos lo creen así.

“Las expresiones de odio o discurso tienen la intención de intimidar, oprimir o incitar a la violencia contra una persona o grupo con base en su raza, religión, nacionalidad, género, orientación sexual, discapacidad u otra característica grupal”, dice el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Asegurar que la expresión del video incitó al odio, para mí, es excesivo. Sépase que los payasos en cuestión tenían permiso para presentarse en la exedra durante los 15 días de los festejos religiosos y se habían apropiado del lugar con gran éxito -quiero decir, con grandes ingresos- como si fuera un ágora. Su trabajo dependía del desarrollo de su espectáculo en ese espacio sin importar si estaban en contra o a favor de la concentración. Ese hecho fue cubierto por LJA. A los que nos han dado clases de periodismo a raíz del tema, gracias. Tal vez si nos dejáramos de rencillas falsas y de competencias banales se darían cuenta que el llamado periodismo en Aguascalientes está en ciernes cuando responden únicamente a los boletines de los gobiernos y a los análisis someros. De ser otro el panorama, se dejarían de amiguismos para criticar, como un verdadero periodista lo hace, a todos esos comunicadores que en sus plataformas avalan y reproducen la verdadera violencia con juicios de valor y el morbo al exponer datos macabros y sesgos informativos.

Mientras, se acusó a LJA de comentarios violentos, en plural, de incitar con mensajes al odio, de ser promotor de violencia feminicida, de exhibir con alevosía los rostros de las participantes con la finalidad exponerlas al peligro, de amarillista y machista, de haber publicado el video para complacer al sector intolerante, de relativismo moral, exigieron la reparación de los daños, “queremos a los responsables”, decía un comentario…

En este mismo cauce contra LJA había otros con sus propios insultos. Los que nos acusaron de promover el aborto, de apoyar a “asesinas”, de haber sesgado la información para beneficiar al “lobby feminista”, de recibir dinero de estas mujeres para cubrir el evento, de promover el asesinato de “niños”, de asumirnos como progresistas para quedar bien, para aparentar ser buena onda, de amarillistas, también, de imparciales, de doble moral…

De ahí que en diferentes redes personales y comentarios leí de todo, menos ya de la legalización del aborto, de discutirlo y despertar el tema en Aguascalientes, de ver cómo lo llevamos a la sociedad en general, a las mesas de nuestras casas.

Me queda claro que seguimos priorizando la emoción antes que el raciocinio. Que nuestro rencor justificado con este mundo nos lleva a defender nuestra causa ciegamente. Creo que existe un encono personal contra algunos de los que hacen este medio, ya antes ha habido rencillas, aunque no entiendo para qué sirvieron. Decir que este medio se utiliza para sacar a flote filias, fobias y complejos personales denigra no solo a los señalados, sino a la participación de los que hacemos este colectivo, nos coloca, como colaboradores, en un rango menor que el de borregos. Decir que se trata de machismo y violencia contra mujeres cuando se les cuestiona algo, lo que sea, infantiliza y menosprecia a estas mujeres porque parece entonces que no son capaces de replicar con argumentos cualquier pregunta y confrontación que se les hiciera y que el escudo perfecto es apelar a la victimización. Si ellas deciden no contestar, es otro tema. Mientras, esa es otra forma de victimizar a las mujeres bajo el supuesto de que todo lo que nos cuestionen es violencia de género, ese es el verdadero machismo, el patriarcado nos sigue viendo frágiles y escuetas.

Sin embargo, he de decir que la euforia en cualquier confrontación sirve para visibilizar cualquier tema, para ponerlo sobre la mesa y empezar una discusión, no importa desde dónde se presente mientras se logre abrir el debate, como en Argentina. Los temas calientes no serán posicionados sin hacer ruido. Yo esperaría que las familias en Aguascalientes hubieran retomado el tema, ya no de la legalización, sino del aborto mismo, después de la manifestación, porque hasta ahora la inmensa mayoría sólo escucha a la Iglesia y al Estado. El feminismo ha tenido que tomar todos los espacios por la fuerza porque todos se nos han negado, es un hecho. Por la fuerza, una plaza pública, como ahora, los congresos, los altos mandos, nuestros cuerpos, como es el caso del aborto.

Hemos olvidado el asunto primordial, el tema que nos debería interesar, exigir los derechos humanos de las mujeres. Afuera hay médicos que se niegan a realizar abortos, gobiernos que lo criminalizan, religiones que los condenan, padres que nos culpan. Poner en la agenda pública, no solo periodística, el aborto, iniciará con las múltiples opiniones para debatirlo, con las rencillas y agravios. Sensibilizar ante una realidad social es función de todos los medios, y que consideraran que LJA puso en riesgo a la manifestación de la Marea Verde es exacerbada, inútil y responde a rencillas personales. Es mi lectura.

Tampoco creo que la burla tuviera cabida en esa publicación. Pero también sépase que las redes sociales, en todas, sobre cualquier tema, seguirán usando el humor o la banalización para eliminar estructuras, para burlarse de la realidad nacional, para desacralizar los temas más álgidos, para erradicar complacencias en este mundo nuevo que cada vez con más frecuencia es incapaz de voltear a verse y analizarse, y que quiere todo sin luchar por nada. Este es el mal de nuestro tiempo.

A mí me queda claro que este periódico es generoso, pero elogio en boca propia es vituperio. No somos un medio que agrede, desinforma y exhibe. Ningún directivo, reportero o editor ha cerrado las puertas a colectivos ni organizaciones ni personas que deseen alzar la voz, mientras estén fundamentados. Sin embargo, no buscamos quedar bien con nadie. Buscar la aprobación de un sector no está en el radar, quien quiera leer, que lea, somos una comunidad y como tal, hasta ahora, yo creo en la gente que arma este proyecto. Ahí está desde siempre el trabajo que todos los que laboramos aquí hacemos diariamente. A quienes nos dirigimos sabrá leer. Buscar enemigos donde no los hay, bajo cualquier estandarte, es estar en un templete para sentirse superiores porque tienen la verdad absoluta, la suya, entre las manos.

Cada día retomamos nuestra agenda periodística en espera de que se convierta en pública, en favor de la ciudadanía. Porque mientras, en este contexto, al menos en el tema del aborto y con estas “desuniones”, la que marca la agenda en las casas es la Iglesia. Y mantiene la delantera.

 

@negramagallanes

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Tania Magallanes

Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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