Sociedad y Justicia

Combatir la violencia de raíz: Taller de Relaciones Saludables | Entrevista con Aaron Serrano Bonilla

 

  • “Se habla mucho de la violencia, pero también debemos empezar a hablar de la solución de la violencia de raíz, no se ha considerado dirigir programas de prevención de violencia enfocado a los varones”

 

La Encuesta Nacional sobre las Dinámicas de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016 reveló que en el ámbito nacional el 43.9% de las mujeres ha sufrido violencia por parte de su actual o última pareja, a lo largo de su relación, así como en los espacios públicos o comunitarios, 34.3% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia sexual. Ante este problema, gobiernos federal, estatales y municipales han impulsado en mayor o menor medida programas contra la violencia hacia las mujeres que en muchas ocasiones las revictimizan al hacerlas responsables de las agresiones que sufren, que reproducen estereotipo y estigmas, o que están enfocados en el resarcimiento de los daños, mas no en la prevención.

Una propuesta que ha sido poco difundida para contrarrestar la violencia hacia las mujeres es el Programa para la Reeducación de Víctimas y Agresores de Violencia de Pareja, del Instituto Nacional de Equidad de Género y el Instituto Nacional de Salud Pública que llega a los estados a través de los institutos de salud estatales. En Aguascalientes, este programa, titulado Taller de Relaciones Saludables, pertenece al Issea, lleva siete años ininterrumpidos y ha atendido a más de cuatro mil hombres y mujeres.

La Jornada Aguascalientes realizó una entrevista a Aaron Serrano Bonilla, sicólogo y facilitador en el taller de la estrategia de grupos para hombres. El objetivo del taller es construir relaciones más equitativas y sin violencia, tanto en la familia como en la sociedad, presentar un modelo de prevención de violencia de género, así como de reeducación a la población generadora de violencia. Los talleres recogen los modelos de intervención desde la teoría feminista, vertidos en el documento “Programas de intervención con mujeres víctimas de violencia de pareja y con agresores, como marco de referencia para el diseño de un modelo específico de reeducación adaptado a la realidad mexicana”, y constan de 25 sesiones, seis meses, una vez por semana, para mayores de edad, “Hemos trabajado desde directivos, policías, gendarmería, en un ambiente muy masculinizado, pero también con chavitos del CEDA, en Ceresos y anexos”, comentó Aaron Serrano en el caso de los talleres dirigidos a varones:

Trabajamos directamente con el IMMA, IAM, hacemos difusión en redes sociales, pero mucho trabajo ha surgido de la difusión de boca a boca, se corre la voz entre los mismos hombres por el interés que despierta el taller en ellos. Yo creo que nos haría falta la difusión, pero del tema, no sólo de los talleres, la importancia del trabajo con hombres, difusión en cuanto a trabajos de igualdad que nos incluyan, hacerlo cotidiano, se habla mucho de la violencia, pero también debemos empezar de hablar de la solución a la violencia de raíz, no se ha considerado del todo dirigir programas de prevención de violencia enfocado a los varones, de desarrollar políticas públicas en este sentido.

Uno de los creadores del programa es Roberto Garda, él tiene una asociación civil en la Ciudad de México que lleva más de 20 años trabajando con el tema de la masculinidad y equidad de género, se llama Hombres por la equidad, a partir de estas experiencia se crea el programa junto con otros sicólogos y sociólogos que lleva trabajando aproximadamente 30 años en la Ciudad de México, o aquí en Aguascalientes hay un colectivo de hombres que lleva trabajando en Aguascalientes 20 años, pero no es suficiente, hace falta más y más hablar del tema.

 

La información los hará libres

Como sociedad estamos acostumbrados a recibir información, el Me Too, contra toda clase de abusos, los movimientos feministas, los de la comunidad gay, ha crecido la información al respecto, indudablemente, ahora la inmediatez de la información hace la recepción diferente y con los hombres funcionaría porque también somos vulnerables a nosotros mismos y necesitamos saber. He visto con los hombres que trabajo que sí hay una necesidad grande, está bien chido darse cuenta que sí estamos receptivos, que sí necesitamos información diferente. Por ejemplo, tenemos muy arraigado todo esto de decir que por qué existe un Día de la Mujer, un instituto de la mujer y nada para el hombre, sí tenemos en la médula la idea de que nadie nos tiene que ganar, cómo soltar esta construcción social a partir de lo que es un hombre, porque limitamos a las mujeres, pero también nos limitamos nosotros, nuestras maneras de incluso de seguir perpetuando los patrones de violencia y este pensamiento erróneo.

Ese es un punto importante en la construcción de la masculinidad, desde el tú no llores porque eres hombre, para nosotros las emociones no deben existir, que no solo implica que saques lágrimas, es cállate, no te quejes, no digas, sigue estando tan satanizado en la sociedad. En mi experiencia de verdad que he visto cambios, necesitamos esta cercanía con otros hombres, necesitamos no un instituto del hombre, sino empezar a hablar de esto para tener la confianza de saber que necesitamos ayuda sobre lo que no podemos controlar. Estamos tan invisibilizados en nuestras necesidades emocionales, sin embargo, todavía vivimos en una cultura en la que donde la cuestión de victimizarse, no de ser víctima, una cosa es ser víctima y otra victimizarse, te puede poner en una situación de poder y los hombres nos victimizamos para tener el poder, no nos hacemos responsables de nuestras emociones, no sabemos cómo, no estoy diciendo ay, pobrecitos, los hombres también sufrimos, no, sino que si no vemos esta parte emocional seguiremos con la misma manera de relacionarnos, y de relacionarnos violentamente, en una parte en la que si no te estás haciendo responsable de ti, menos de mantener una relación sana. No empezamos ni por ahí. Pero si nos damos cuenta sí buscamos el cambio, tenemos la necesidad incluso de hablar, pero no podemos, por ejemplo, ¿qué hace una mujer cuando tiene un problema con un hombre? Va y se lo platica a su amiga, o a su hermana, ese ejercicio natural de las mujeres no existe entre los hombres, esta práctica tan sencilla de ir a platicarlo, sacarlo, de verdad que es algo que a los hombres nos cuesta mucho trabajo externarlo o el miedo a la burla, no identificamos eso, y para sacarlo luego debes tener los alcoholes encima, otro tipo de rituales.

 

Ellos deben subirse al tren

Yo creo que este enfoque es algo bien importante que ha traído el feminismo como movimiento social, estos talleres empezaron a partir de este movimiento, de la necesidad del trabajo sí en favor de las mujeres, pero dándonos cuenta que también nosotros los hombres debemos subirnos al tren a partir de esa historia de opresión que hemos ejercido. Y la verdad es que es bien difícil. Yo llevo 10, 11 años trabajando como sicólogo y trabajando en esta onda, pero llevo 35 años siendo hombre, y entonces es donde entra otra parte importante en el discurso, podemos tener esta idea de igualdad, pero cuando lo bajamos a una relación, a lo cotidiano, a lo inmediato, no, ¿dónde se quedó toda esa teoría?, y justamente es de lo que trata el taller, las relaciones saludables con los demás y las demás, y contigo mismo, a mí todavía me cuestan muchas cosas, es importante darnos cuenta que algo está pasando que no cuadra, algo nos molesta, esta necesidad de tener el poder no es fácil sacudírsela.

 

El mandato de la masculinidad y la violencia

Resulta complicado, es cuestionarte mucho, desde el cómo cortejar a una mujer. Tenemos que buscar la solución, si la riego me calibro, pregunto y hago, estamos acostumbrados a demostrar que somos muy hombres, de hecho, es uno de nuestros mandatos bien arraigados, demuestra que eres hombre y viril, entonces tenemos la formulita hombre igual a trabajador cuando eres proveedor, que significa muchas cosas. He tenido usuarios de los grupos que después de años de divorcio les cuesta trabajo relacionarse con otra persona, no saben cómo, porque automáticamente tienen miedo de volver a fracasar, al fracaso, porque tenemos el mismo aprendizaje de casarse para toda la vida, desde otra perspectiva, si quieres, con otros lentes, desde el proveedor, del fuerte de la casa, pero si no lo cumples… Los hombres somos muy leales a estas figuras ya construidas, como el machismo, todo el tiempo lo traemos en la mente, aunque sea muy escondido, nos sigue costando mucho voltear a ver para solucionar, para mejorar, porque es como los alcohólicos, el primer paso es que te des cuenta, dicen, pues sí pero cuando te das cuenta nomas te haces un alcohólico consciente y ya, sí necesitamos un trabajo más en lo profundo, en nuestras vulnerabilidades, en nuestras emociones, en nuestra manera de organizar nuestros pensamientos, de llevarlo a las relaciones, darte cuenta que desde lo cultural somos violentos.

El programa está diseñado para que te vayas dando cuenta de que puedes ser agresor y que puedes ser violento, víctima desde la violencia, es una reestructuración aprender qué es la violencia, porque no es lo mismo la agresión a la violencia, agresividad es una parte activa, innata y natural para la supervivencia, pero cuando empiezas con la necesidad de control, con la frustración, el enojo, ahí se puede caer en una situación de violencia, tanto física como sicológica. ¿Cómo podemos darnos cuenta de esto en nosotros? Hay una situación que detona, que te hace estallar, pero empiezan a haber pensamientos y estos llevan a las emociones, que a su vez alimentan los pensamientos y siempre tienes un malestar físico que terminas estallando en acciones, debemos cuestionamos mucho qué pensamiento te hizo hacer tal cosa violenta.

En una de las sesiones con los derechos humanos vemos cuáles son los derechos humanos de las mujeres, yo los cuestionaba, pues los mismos, ¿no?, respondían, pero no lo vemos tan fácil, si hablamos de los derechos humanos y uno de ellos es el derecho a libertad, pero ¿y si platicamos de situaciones de abuso?, ¿cómo hablas de eso con los otros hombres? Me ha tocado hombres que continúan con el discurso de para qué va esa mujer vestida así, si no quiere que la violen para qué se viste así, es entonces empezar a responsabilizar a ese hombre de su pensamiento también.

 

Reeducación

Este es un programa reeducativo, no te quitan lo que ya traes, pero te dan nueva información para que sea tu responsabilidad diferenciarla, de verdad que me han tocado hombres que se reconocen como agresores y que les cala, que quieren resarcir el daño. Existe un mal concepto de la palabra reeducación porque creemos que reeducar es quitarle lo que ya aprendió a una persona y enseñarle algo diferente, algo nuevo, la verdad es que no vamos a poder quitarle a una persona lo aprendido, sea hombre o mujer, sea cual sea su experiencia, lo importante de la reeducación es aprender cosas nuevas, cuando aprendes algo nuevo puedes hacer diferenciaciones y así tienes la capacidad de elección, ya sabes qué consecuencias va a tener, y ahí es cuando actúas en conciencia, aprender a observarnos, a hacernos responsables de nuestra percepción, a reencuadrar, qué de todo lo que aprendí ya no me funciona. Los talleres son para mujeres y para hombres, separados, y tienen la intención de acudir al espacio personal para que a partir de ese momento determinar si vas a terapia sicológica e individual o si necesitan terapia de pareja para llegar a nuevos acuerdos o mejor cada quien por su lado. Sí hay parejas que acuden a los talleres primero uno, luego el otro, se pasan la voz, y nos ha tocado hombres que dicen, pues me mandó mi esposa, pero también pasa al revés.

 

Relaciones saludables en la diversidad

Es bien interesante trabajar con personas de la diversidad en el sentido de que todos tenemos la construcción de género muy marcada, una cosa es la preferencia sexual y otra es nuestra concepción de género, descubrir que dentro de la misma diversidad sexual puede haber mucha homofobia, a partir de la construcción social de género tendemos a separar la construcción de hombres y mujeres, de la masculinidad y la feminidad, hay pocos análisis de las relaciones a partir de esta perspectiva, luego descubres que relacionarte de una manera diferente no encaja, puedes deconstruirte pero a la hora de relacionarte es complicado, por eso también estamos trabajando con hombres de la comunidad la diversidad sexual, nos ha costado mucho, empezamos a desmenuzar lo que significa ese machismo, la homofobia, también hay mucha homofobia entre los mismos grupos de la diversidad por todas estas estructuras.

 

Aaron

No creas, hasta decir lo que siento me ha costado mucho, me ha ayudado a no quedarme en la confusión, siempre vamos a estar en relación con las demás personas, hay mujeres a las que amo, a las que cuido, a las que quiero sobreproteger, pero también he aprendido a retirarme, a ver que hay cosas que no puedo solucionar. Una vez me preguntaron si yo era feminista y no, no lo creo, yo no sé lo que es ser mujer, no sé cómo vivir desde mi necesidad sus necesidades, yo puedo ser muy empático con el movimiento, pero no estoy en su necesidad y eso es una diferencia que tengo que ver para ver hasta dónde sí puedo involucrarme y hasta dónde no, como en el respeto. Me sorprende la disposición de muchos hombres para unirnos contra la violencia y ser resolutivos de manera diferente, pero hay que empezar a nombrarlo, a mostrarlo, para ponerlo en la mesa. ¿Que exista el mes del hombre? Pues qué chido, pero hay que visibilizar lo que hacemos para invitar a más hombres a la construcción de relaciones saludables, que sepan que es su responsabilidad también, se vuelve algo de tu cotidianidad, de tu individualidad. Quizá mi generación no lo vea, pero que haya el antecedente y vaya en avance. Yo espero que sí incidamos, es mi intención, mi deseo, son los objetivos del taller, ver cambios, diferencias importantes.

 

Coda: El tema se vuelve importante para las mujeres en la lucha contra la violencia de género, cuando entre hombres se acercaran a explorar su masculinidad, su autonomía, la sexualidad, las alternativas ante la violencia, el manejo y resolución de conflictos, la construcción de redes, el autocuidado. Desarrollar programas de atención a hombres agresores tal vez los reeducaría, pero atender de forma preventiva a este sector, y manera masiva, ayudaría a comprender y desarticular las dinámicas de violencia en la vida cotidiana. Que ellos hablen de la cultura machista, de la violencia contra las mujeres como problema social, de los derechos humanos, del trabajo doméstico, del ejercicio de la paternidad y autocuidado modificaría patrones de conducta que hasta la fecha la sociedad no ha podido erradicar y que siguen siendo generadoras de violencia en todos los ámbitos. Este es un llamado e invitación a las instancias de Gobierno pertinentes a acercarse al tema.

 

Invitación: links para consultar:

Programa de Reeducación para víctimas y agresores de violencia de pareja: https://bit.ly/2vrD1ne

Hombres por la equidad:

https://www.facebook.com/hombresporlaequidad/

http://hombresporlaequidad.blogspot.com/

 

@negramagallanes

The Author

Tania Magallanes

Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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