Opinión

Denisse / Tres guineas

Denisse de 4 años fue asesinada y su padre es el principal sospechoso. Denisse recibió maltrato y tortura a sus 4 años. En Aguascalientes, después de que organizaciones civiles pusieran el tema en debate y de un trato político en el Congreso, se tipificó la figura de feminicidio como delito autónomo, aun y con fallas en la redacción del documento, lo que le dio de comer a sus detractores para rechazar la figura, pero sin ofrecer aportes para su reforma. El documento no se ha vuelto a analizar en el Congreso para modificarlo. Ahí está, abierto a la interpretación.

Lo que sí tenemos claro es el protocolo para investigar la muerte violenta de una mujer. En él dice que una de las causales de género para determinar feminicidio es que la víctima hubiera tenido una relación familiar o lazos afectivos. De fincarse responsabilidades contra el padre, el de Denisse sería un feminicidio.

En el Congreso del Estado, próximo a terminar, han tenido mucho trabajo legislativo. Por ejemplo, el miércoles 8 de agosto, se llevó a cabo una sesión solemne para develar en letras doradas el nombre del primer jefe político de Aguascalientes. Impreshionanti labor. Del rezago ni hablar, siempre hay, solo avanzan los temas del grupo de mayoría o los de menor costo político como ahora en temporada electoral. ¿Derechos humanos? De no ser por las promesas vacías del suplente de la Comisión de DH, Juan Carlos Palafox, y del perredista Iván Sánchez, que mucho habla del tema en medios y redes, pero no lo sube a tribuna, sería nulo el trabajo, como nula es la transparencia de todo el Congreso en sus finanzas y en sus asistencias. En teoría existe una Comisión de Equidad y Género. En teoría. Defender la paridad de género en estas elecciones fue su mayor logro. Todas contra la violencia de género política, con mucha razón después de tanto crimen contra políticas, pero todo a favor de las cuotas: Temporada de elecciones, temporada de cazar patos, vacas gordas. Contra la violencia laboral, claro. La violencia escolar, por supuesto. Una firma aquí, dos convenios de participación allá. Listo. Extenuante labor. Barata sin costo político que les trajera el repudio del obispo y del Frente Nacional por la Familia, poderosos. Denisse tenía 4 años y todas las leyes para su protección no le bastaron para ser feliz.

Las personas organizadas, todo el reconocimiento. Su labor no acaba nunca. Pero son tan pocas. Mientras, los demás queremos figurar y discutimos vagamente y sin elementos el uso del lenguaje incluyente, un ejemplo entre tantos, ese que se ha institucionalizado más de lo que creemos. Los gobiernos han echado mano de él para apropiarse de una agenda que vuelve invisible la desigualdad, la real, la de las calles, la violencia como la que vivió Denisse. Eso sí, que cada quien hable como mejor le parezca, muy libres todos.

Aunque esto me hace pensar en una nueva postura del feminismo tan reduccionista en la búsqueda insaciable de “combatir” el masculino universal. Reduccionista y mezquina. Agresiva de a gratis. Porque nos quedemos cortos, no pensamos en todas las formas posibles de visibilizar a las personas transexuales, a las homosexuales, a las lesbianas, a las heteros y plus que abonen a una inclusión total, invasiva, no pensamos en una agenda grande que los coloque a la vista de todos para ser reconocidas, diferenciadas, incluidas en el sistema. No. Nuestro discurso sigue siendo por completo racista y sexista y eso ni siquiera lo estamos viendo, ese no lo queremos pensar, ese es más complicado de erradicar que usar las y los niños, lxs niñxs, mientras que a esos seres inocentes, nuevos, reformadores del mundo, los vemos en las esquinas haciendo malabares y pidiendo una limosna. Ahí solo decimos “pobrecitos”. Todos nuestros análisis de género se reducen a la gramática. Este mundo binario nos ofrece un amplio espectro por analizar y nosotros nos atoramos en la gramática.

Si en Francia el primer ministro prohibió el lenguaje inclusivo por considerarlo “una aberración”, parece que se antepone la prohibición, ese es el motor que levanta enconos antes que la ola de feminicidios, y nadie considera que la lengua es de quien la trabaja, del campesino, del empresario, de la gente de la calle, la lengua vive en la gente, ella es la que define todo, no el ministro por más que se imponga. La Historia lo comprueba con el catalán. ¿Que lo que no se nombra no existe? Ajá, como no se nombran los trans y derechos de cambio de identidad sin tanto rollo en la tribuna del estado, otro ejemplo. ¿Los medios? Esos forman parte de una comunidad que termina por supeditarse a las necesidades de los que los leen, a quien van dirigidos, unos cuantos porque todavía hay muchas gentes, así, en plural, que no leen noticias, que no se informan, que no les llegan, que no les interesa saberlas.

Luego observo que hablan y hablan de descolonización pero se les olvida que los derechos de los indígenas siguen siendo atropellados, sin intérpretes en las comisarías, sin educación integral e incluyente para su contexto, y los vemos en la ciudad como lo exótico, lo raro, lo que no es igual a uno. ¿Me tomas una foto con el huicholito? Como el Mijis. El Mijis es más famoso por “cholo” que por sus propuestas legislativas. ¿Que está contra la discriminación y a favor de la igualdad?, ¿qué no en ese barco estamos todos? No. Estamos en el barco del lenguaje inclusivo, totalitario, maldita academia de la lengua que me obliga a invisibilizarnos, decía un post, aunque nadie obliga a nadie, que cada quien habla como quiere lo demuestra el taquero de mi barrio que me pregunta si soy señora o señorita, la chica del oxxo que dice las y los muchachos, pero que no baja de puta a su compañera. Este feminismo wannabe, ramplón, académico de primer semestre, no es tan diferente al impositivo sistema en el que vivimos las mujeres mexicanas. Nadie puede obligarnos a nada. A Denisse sí, a Denisse la obligaron a morirse sola y desprotegida.

Ya viene el nuevo congreso, paritario, dicen, ¿a este sí le exigiremos algo? Mujeres de México y el mundo visten de verde sus ropas y sus redes sociales para acompañar a las mujeres argentinas en la legislación del aborto. ¿Presionaremos igual por nuestros derechos en Aguas? Porque después de las mediaciones laborales, los “esquemas de capacitación”, las “estrategias de fortalecimiento contra la violencia”, de la gestión de mayores recursos “con el objetivo de prevenir la violencia de género” del Instituto Municipal de la Mujer, que dirige Zayra Rosales, o de que el Instituto Aguascalentense de las Mujeres, que coordina Lourdes Munguía, organice “la primera sesión ordinaria para la igualdad entre hombres y mujeres”, de presumir que, por fin, tiene una mejor situación económica, que conmemore el día contra la trata de personas, ¿qué?, ¿qué sigue contra la violencia de género, contra la discriminación y a favor de la igualdad? ¿cuál es el resultado de todo este extenuante trabajo que rebote en que no exista ni una sola niña asesinada?, ni una sola mujer asesinada. ¿Cuáles son las estrategias que aterricen en las cabezas de hombres y mujeres, en la calle, en la realidad?, ¿cuándo dejaremos de desviar nuestra atención totalmente?, ¿cuáles las presiones de las feministas, de las académicas, de la sociedad hacia estos entes, hacia el Congreso, hacia los gobiernos? Una sola mujer víctima de violencia basta. No necesitamos otra, que no se nos olviden Cristal, Andrea Nohemí. Todas merecen ser nombradas. No son una cifra, un nombre: Denisse.

 

@negramagallanes

 


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Tania Magallanes

Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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