Opinión

El hombre, único ser que levanta muros / Análisis de lo cotidiano

Un 13 de agosto como hoy, de hace 57 años, los alemanes orientales y soviéticos levantaron el Muro de Berlín de 115 km. Finalmente fue derribado 28 años después. En ese tiempo 192 personas murieron al intentar cruzarlo, asesinados por los guardias, quienes además hirieron a más de 200 personas. Es quizás el muro más famoso de la historia moderna, aunque antecedentes tenemos muchos. En el Siglo V a.C. se comentó a erigir la Muralla China que duró en construcción más de diez siglos y tuvo una longitud de 21 mil km. Actualmente también solo se conserva el 30%. Esta sólida prueba de la intolerancia y la incapacidad del ser humano para vivir en armonía comenzó con la historia misma de la humanidad y aún no termina. Desde 1953 un muro de 260 km separa a las dos Coreas. Al igual que en Berlín la franja está llena de historias de fugas heroicas y muertes en el intento. Ahora en pleno Siglo XXI, el tema a comentar en todo encuentro internacional de mexicanos y estadounidenses es la construcción del muro que ha ofrecido desde su campaña el presidente Trump. La frontera entre estas dos naciones mide 3 185 km. Si en verdad logra construirse será mucho menor ya que hay mucho tramo ya levantado. Yo nací en la fronteriza ciudad de Nogales Sonora, y al otro lado tenemos la homónima Nogales Arizona. Toda mi vida vi una valla de alambre que separaba las dos ciudades. Esa malla existe desde hace 100 años, cuando después de un incidente entre soldados del ejército de Estados Unidos y guardias de migración de México, se cruzaron balazos y hubo varios muertos de ambos lados, los yanquis decidieron levantar la cerca. O sea que el muro del Sr. Trump no es novedad. El presidente Bill Clinton en 1994 creó la Operation Gatekeeper que consistió en levantar un muro de láminas metálicas desde las playas de Tijuana hasta el desierto de Sonora en una extensión de 1 200 km en un intento de detener la migración ilegal y el narcotráfico. El muro existe pero ha sido considerado un fracaso por lo elevado del costo y principalmente porque no ha detenido el flujo ilegal en lo más mínimo. Si Mr. Trump decide levantar la pared tendrá que construir muy poco porque ya existen muros entre Ciudad Juárez y El Paso, Nuevo Laredo y Laredo, Reynosa y Mcallen, finalmente Matamoros y Brownsville, solo por contar las más importantes, ya que hay muchas otras. Y todas tienen muro. O sea que ya no debería sorprendernos, la imposibilidad que tenemos los seres humanos para convivir armónicamente queda demostrada con la fuerte tendencia que tenemos a levantar muros. Las ciudades fronterizas de todo el mundo tienen viejas historias de bloqueos, cierres, impedimentos y luchas sangrientas. Lo paradójico del asunto es que todas las murallas por grandes y fuertes que hayan sido, siempre han sido inútiles para impedir el paso de los hombres y todas han caído, desde las míticas paredes de Jericó hasta las sólidas portas romanas. Entonces si nunca han servido, ¿por qué razón el hombre sigue levantando muros? ¿Será miedo, incapacidad para la convivencia, intolerancia racial o de creencias, temor a la innovación? ¿O tal vez todas juntas?

 

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Héctor Grijalva

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