Opinión

El nuevo boom del cine mexicano / Alegorías Cotidianas

Parece que el cine mexicano repunta nuevamente. En las carteleras podemos encontrar dos o tres películas hechas en casa y por realizadores que participan en los concursos para ser acreedores de recursos del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), así como intrépidos productores quienes buscan recursos para solventar al ciento por ciento el costo de su obra.

La comedia es el género preferido por los realizadores mexicanos, después el drama, sobre todo ese que está lleno de violencia y efectos especiales. Algunas comedias son las tradicionales mexicanas, esas cuyos guiones fueron confeccionados por una televisora desde que inició su monopolio, hace mucho tiempo.

Si somos honestos, el cine de arte en México es poco socorrido y quienes se animan son aquellos que tienen ya una larga trayectoria.

Este nuevo boom también se debe a que hay más escuelas donde se enseña cine, la prueba es que en Aguascalientes la Universidad Autónoma y la Universidad Villasunción ofrecen la licenciatura en cinematografía, cada una nombre y enfoque distinto.

La mayor parte de las escuelas de cine pide una ópera prima para poder titularse, por lo que los estudiantes de instituciones públicas o privadas tienen la necesidad de buscar recursos para poder llevar a cabo su gran trabajo recepcional con el fin de graduarse.

Diremos también que algunos como Eugenio Derbez encontraron ya cómo la gallina de los huevos de oro funciona para producir película tras película sin parar.

Recuerdo aún esa plática del realizador Gustavo Moheno en la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID) donde un estudiante le preguntó ¿de qué vivía? pues a su parecer del cine no se puede vivir, Gustavo le respondió simplemente “de chambear”, y efectivamente, pues si se quiere vivir de la industria cinematográfica solamente puede ser si constantemente se está produciendo y produciendo, participando en concursos para obtener recursos o bien tocando puertas para recibir donativos o inversión de patrocinadores.

El domingo queríamos ver la película Cascarrabias, por lo que corrimos a una sala de cine pues se anuncia que esta es su última semana. Nos llevamos varias sorpresas; la primera es que el concepto es muy bueno, el guión un poco flojo, mas en conjunto es una propuesta respetable. La animación es increíble, tenemos que reconocer que los Anima producciones están avanzando con pasos firmes en este mundo donde cada día los efectos son más sofisticados y reales, aún no podemos compararlos con Pixar pero, es muy buena su diseño de arte y sus dibujos animados.

Me pareció una pena que sólo éramos cinco personas en la sala, de ahí que en ocasiones pensemos que le falta a la animación digital en México y la gente no esté dispuesta a invertir en un boleto para continuar con la producción de películas de este tipo.

Cuando llegamos al cine y compramos los boletos no nos percatamos que el chico de la caja se equivocó y nos dió entradas para otra película mexicana que se exhibía a la misma hora por lo que, pasamos a la sala y nos colocamos en nuestros lugares. Al entrar nos emocionamos, pues estaba satisfactoriamente lleno por lo que creímos que los espectadores de esa función también amaban a Cascarrabias como nosotros.

La película inició y era una animación extremadamente sencilla musicalizada por Alex Sintek, para los créditos parecía bien y después ¡oh sorpresa! esos no eran Cascarrabias por lo que salimos de ahí y pedimos cambio para la función que tanto esperábamos.

Lo interesante del equívoco es que, al mismo tiempo, se exhiben tres películas mexicanas y que de ellas dos son populares, pues a decir del lleno de las salas, los mexicanos gustan de las comedias románticas.

Aunque en animación, efectos, diseño de arte y fotografía hay muchos avance en la industria mexicana cinematográfica tenemos que reconocer que falta mucho para crear historias macizas y consistentes. Las ideas no son malas, sin embargo, hay un momento donde pierden fuerza y por tanto el interés del público.

Falta más cine de arte y realizadores que participen en festivales internacionales sin que sean los mismos de siempre además de compartir el gusto por este tipo de películas al público en general para que en las salas se exhiban mucho más que comedias hechas a la medida.

Apoyemos a la industria cinematográfica de casa y presionemos un poquito para que cada vez sean de mayor calidad, así los chicos que estudian en escuelas de cine del país podrán encontrar empleo en lo que aman y quieren dedicarse.

Al cine mexicano le ha costado mucho trabajo el volver a repuntar para ser del agrado de los asiduos a las salas, tampoco podemos olvidar que en los 80 y 90 la producción fue poca aunque de muy buena calidad.

En la actualidad hay un gran número de personas que quieren dedicarse a la cinematografía sin que haya tanto lugar para poder ejercer, México no es Hollywood y para que pueda convertirse en una meca del cine es indispensable preparar a los jóvenes que quieren dedicarse a ello, crear historias más universales (reconozcamos que algunas temáticas son sólo comprensibles aquí) y motivar a los espectadores con realizaciones impactantes para que dejen de creer que únicamente lo que está hecho en gringoladia es mejor, pues en ocasiones el cine europeo no figura como parte de la industria para muchos asiduos a las películas.

Vaya al cine esta semana, sea Cascarrabias o alguna de las comedias que se exhiben en estos días vale la pena verlas e impulsar el fondo para creación de películas, la industria y los sueños de quienes participan en la realización.

 

Laus Deo

@paulanajber

 


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Paula Nájera

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