• Superó un accidente para lograr la medalla de oro en Barranquilla 2018
  • Conjuga ser madre de familia, enfermera y atleta del Ejército

 

Ana Cristina Narváez regresó a Aguascalientes con la gloria de haber ganado la medalla de oro en atletismo por los tres mil metros con obstáculos dentro de los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018, pero hubo otro tipo de barreras y logros en el camino de su desempeño como atleta profesional.

En entrevista con La Jornada Aguascalientes nos enteramos del accidente que sufrió hace poco más de un año a causa de un conductor en estado de ebriedad, mismo que sacó lo mejor de  su carácter: ella nunca dudó que volvería a las pistas a pesar de tener una fuerte fractura en el pie. Tanto en su recuperación como en su inicio inusual a los 21 años (hoy tiene 26) como atleta competitiva, Ana Cristina (que es originaria de Pabellón de Arteaga) siempre contó con el apoyo de sus padres y la motivación de ser un ejemplo para su pequeña hija Julieta.

¿Qué te motivó a comenzar tu carrera como atleta a los 21 años, siendo que ya tenías una en Enfermería?

 

Toda la vida supe que tenía una cualidad o cierto don al correr, la diferencia es que tomé la decisión hace cinco años de forma profesional y se han logrado cosas. Soy muy afortunada porque viví una vida privilegiada al poder desde niña en mi pueblo salí a correr, brincar y en general desarrollar mis cualidades físicas desde temprana edad.  A lo mejor no fue un entrenamiento diseñado, pero eso hace que uno crezca como deportista.

Hay muchas dificultades físicas, por ejemplo, pasó que hace un año estaba entrenando una distancia, que es como se le dice a cuando entrenas, un kilometraje alto y un individuo en estado de ebriedad pierde el control, me atropella, me fractura el pie y finalmente aquí seguimos.

 

¿Cómo fue la recuperación mental y física?

Nunca por mi mente pasó que ya no iba a volver a correr. De hecho una amiga de lo primero que me dijo en mi recuperación fue que si “ya no iba a volver a correr”, lo cual me pareció raro ya que no era algo que se me hubiera ocurrido. Se dieron las cosas muy rápido, hay que tener mucha fe y estar rodeado de energía que nos haga dar ese paso ya que muchas personas al ver la gravedad de las lesiones pensaron que no iba poder volver a competir. Y es que fue justamente el pie, el punto de apoyo. Hay secuelas y aún a veces duele, pero es más fuerte ese coraje y ese ímpetu por salir adelante.

¿Cómo fue ser una atleta común que subió de nivel para ser seleccionada?

Comencé a entrenar hace cinco años y al siguiente era parte de la selección mexicana de atletismo, ese fue el salto de ser una atleta normal a representar a mi país en un evento internacional. Se trató de los Juegos Centroamericanos pasados en Xalapa, con un cuarto lugar que es el más agrio ya que estás muy cerca de subir a recibir medalla. Posteriormente rompí el récord mexicano en mi categoría y todavía no se ha roto de nuevo. También estuve en los Juegos Panamericanos, donde tuve el primer lugar de Latinoamérica, pero quedé en general en quinto ya que antes estuvieron las americanas y canadienses.

 

En la recuperación luego del accidente, dinos, ¿quién te apoyó?

Son difíciles los apoyos en nuestro país. Es curioso, ya que yo fui a terapia a una clínica en Aguascalientes que desde antes ya me apoyaba para el fortalecimiento físico. Son privados y me dijeron “yo no te cobro”, pero me decían que hiciera responsable a quien me atropelló, pero yo estaba enfocada en recuperarme.

¿Se logró hacer justicia?

Es un pueblo pequeño, mi familia conocía a la suya. Llegamos a un acuerdo y es que no era yo quien debería estar luchando por eso, era cuestión de las autoridades y alguien debe de perseguirlo, yo debía de enfocarme en mi recuperación.

 

Eres atleta profesional de tiempo completo, tienes un empleo y eres un atleta del Ejército. ¿Cómo es todo esto, tu mundo siendo mujer haciendo todo lo que haces?

Lo que más me gusta ser es mamá de Julieta, no ha sido fácil, pero me gusta mucho vivir todo esto con mi hija y las personas que son parte de mi proceso. Trabajo en una empresa industrial donde he podido tener flexibilidad y estabilidad, mi carrera es de Enfermería y he conocido muchas personas por eso ya que hasta tenemos un grupo de corredores en la empresa. ¡Es emocionante! Y me enorgullece mucho esa parte de mi vida.

En lo de ser atleta, no es un trabajo, es algo que me llena también, un asunto que te permite conocerte a ti mismo y liberar estrés. En cuanto a lo de ser deportista de la Sedena es algo que se nos permite a los atletas destacados para representar a nuestra patria y ser guerreros en la pista para representar a nuestro país con mucho orgullo.

¿Qué le dirías a las mamás mexicanas luego de tu camino?

Hay que rodearnos de las personas correctas, eso es clave. Lo que elijas hacer tiene que gustarte mucho porque como es muy difícil tiene que apasionarte, yo no estoy casada con que sea atletismo ya que en cualquier área en la que te quieras desarrollar te tienes que abrir las puertas y hacer camino, nadie más lo hará. En las mamás es muy especial ya que tienes que darle esa sensibilidad a tus hijos mediante el ejemplo, al demostrarlo estamos creando una sociedad con otros valores y otra forma de pensar

 

¿Qué sigue ahora?

Siguen los Panamericanos, el mundial de atletismo en Qatar y dar la marca para los Olímpicos. En los juegos de Río me quedé a tres segundos.


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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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