Opinión

Los sheriffs de AMLO / Cinefilia con derecho

Uno de los argumentos del western, es aquel donde el héroe (generalmente el sheriff bueno) llega al pueblo sin ley a poner orden, buscando a los bandoleros que traen asolado a los ciudadanos para extirparlos, es el caso de ese fenomenal, Los siete magníficos (1960) una cinta que recordamos siempre por la música emblemática de Elmer Bernstein (algunos la relacionamos con los anuncios de Marlboro) un grupo de pistoleros a sueldo son contratados por un miserable pueblo de mexicanos que son asaltados y explotados año con año por una horda de forajidos, lo demás es conocido: diligencias, aventura, balazos, y arquetipos de vaqueros adusto, Steve Mcqueen o Charles Bronson. Creo que el imagino popular ve en los delegados que ha anunciado AMLO, a estos héroes empistolados, que vendrán a salvar a la provincia.

Esta semana, iniciamos la materia de federalismo con los alumnos de la Licenciatura en Políticas Públicas del CIDE Región Centro, a pesar de tantos temas sobre la materia, definitivamente iniciamos con una pregunta de actualidad ¿Cuál es el papel que jugarán los super delegados que ha anunciado el presidente electo con el federalismo? Si solo operan los recursos que por naturaleza corresponden a la federación, no existe problema, salvo el de capacidad operativa de concentrar en una persona lo que hoy día hacen varias. Sin embargo, en la opinión pública hay una percepción de que vienen a ser un contrapeso de los gobernadores, incluso AMLO declaró que los gobernadores dejarán de ser “gestores”. A fuerza de no contar aún con la estructura jurídica de que se les dotará, analizaremos las posibles implicaciones de una intromisión en las facultades de los poderes estatales, partiendo de la forma en que la federación provee de recursos a los estados, pues en el fondo se trata de dinero. Hoy en día, los gobiernos locales obtienen capitales federales de tres fuentes básicas: lo que la federación les participa y que es de libre disposición (participaciones federales); el que les aporta para tareas generales o de competencia concurrente (aportaciones federales); otros recursos que la federación debería ejecutar, pero que por falta de capacidad o por operatividad les transfiere a los estados y municipios. Para tener la película completa, tocaremos brevemente aquellos ingresos que no provienen de la federación, sino de sus propios impuestos. Es en la medida que se modifique el funcionamiento de estos recursos, que podríamos valorar la conveniencia o no de este nuevo contrapeso llamado superdelegados.

Participaciones federales: los estados pueden gastar libremente, siguiendo las reglas que sus propias legislaturas les dan y que serán fiscalizados localmente; representan aproximadamente un 80% de los recursos que reciben las entidades, de ahí su importancia. Una eventual y muy posible modificación a la Ley de Coordinación Fiscal para disminuirlos o para generar alguna dependencia de ellos hacia los nuevos delegados, desatará una revolución no solo en los gobernadores, sino en los alcaldes, tal vez provocaría lo que nadie ha logrado: una auténtica unión de los estados en defensa del federalismo. En caso de que se decida disminuirlas, se tendrá que de igual forma quitar facultades a los estados y concentrarlas a la federación (como en la época dura del partido hegemónico) ello atentaría definitivamente contra la vocación descentralizadora de un estado federal y generaría innumerables conflictos. En principio debemos oponernos a ello, porque además podría dar al traste con el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal y, ante una escasez de recursos, desatar una ola de impuestos locales que nadie queremos.

Aportaciones federales: en los años ochenta del siglo pasado, la federación concentraba todas las funciones y su aparato era gigantesco, de la mano de los presidentes tecnócratas se comenzó su adelgazamiento a través de la privatización de empresas y la descentralización de tareas que antes ejecutaba de forma exclusiva, los casos más emblemáticos son el de salud y educación. Al otorgar estas facultades a los estados, obviamente fue menester dotarlos de recursos a través de los que llamamos “fondos de aportaciones”, los cuales si bien son ejecutados por los estados, sus principales directrices son dictadas desde el centro y son fiscalizados por la Auditoría Superior de la Federación. Si las nuevas figuras de AMLO, vienen a controlar estos recursos, tendremos un conflicto, pues de por sí operar estos fondos es complejo, con dos manos (gobernadores-delegados) las tareas se complicarán. En todo caso, lo que se debería hacer es una re-centralización, son tan difíciles los aspectos de salud y educación (principales destinatarios de las aportaciones) que creo los estados transferirían estas funciones.

Recursos federales transferidos por convenio: la federación tienen una serie de programas que le es imposible operar o que, tomando en cuenta la naturaleza regional de sus objetivos, decide ejecutar a través de los estados y municipios, para ello, mediante convenios de coordinación, transfiere los recursos necesarios que en algunos casos incluye una mezcla de recursos, es decir, las instituciones locales interesadas, aportan una parte para aumentar la bolsa del programa. Sus reglas de operación son dictadas por la federación y en este mismo sentido, la fiscalización de los recursos permanece en la Auditoría Superior de la Federación. La lista de programas de esta naturaleza es muy amplia, por ejemplo, 3×1 para migrantes, Pueblos Mágicos, el Seguro Popular, Hábitat, Comedores Comunitarios, Empleo Temporal y una larga lista. Son estos, aquellos en los cuáles, me parece que podría la federación no transferir esos recursos, o como dice AMLO, evitar que los gobernadores sean gestores, y operarlos a través de los delegados propuestos. Sin embargo, dudo tengan la capacidad de infraestructura y operacionales para concentrar todo en una sola persona, más aún, la vocación de los programas es regional y no central.

Recursos propios: me parecería obvio, que en relación con los recursos propios de los estados y municipios, los nuevos delegados no tendrán injerencia alguna. Y no creo que les importe, son nimios, pensemos solamente el ejemplo del estado de Aguascalientes: para este ejercicio fiscal 2018, se ejercerán un aproximado de 20 mil millones de pesos, de ellos, solo dos mil quinientos son recursos propios, como podemos ver la dependencia de las participaciones y aportaciones, es definitiva.

Leí en un artículo del profesor Andrew Paxman en el que afirma “los coordinadores estatales merecen el beneficio de la duda, debido al mayor mal que tiene que ser vencido: la plaga del desvío de fondos” (https://bit.ly/2MRkCYn), si estos delegados vienen a romper el principio del estado federal, no puedo coincidir en darles esa oportunidad, si atentan en contra de las participaciones federales o del libre ejercicio de facultades, se generará en realidad no un contrapeso, sino un desequilibrio a favor del centro. Por otra parte, tampoco puedo coincidir con el historiador, en cuanto a vincular una causa-efecto: corrupción y los gobernadores (así en general) pues los actos deshonestos, han trascendido igual en la federación que los estados y municipios, de un color a otro, de una expresión a otra. La solución a la corrupción, no puede ir por ahí, porque además se rompe con la idea del Sistema Nacional Anticorrupción, después de todo, si ya tenemos super delegados ¿para que el SNA? Por último, achacar un desvío de recursos genérico, sin matizar, es maniqueo, e implica desconocer que hay políticas locales exitosas.

¿Son los súper delegados de AMLO los nuevos sheriffs que llegan a pueblo quieto a poner orden? o ¿Vienen solo a contarnos una de vaqueros? Como lo expuse en párrafos anteriores, todo dependerá de las facultades que se les otorguen en relación a los recursos del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal. Esperemos no se trastoque el federalismo, de lo contrario, deberíamos plantearnos de una vez por todas si no es necesario transformarnos en un estado central.

 

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Rubén Díaz López

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