Opinión

Los tangos de Julio / Café Fausto

Es de madrugada, una llovizna breve y fría cae sobre la ciudad. Camino a esa hora de calles húmedas y desiertas. Esa ciudad puede ser Aguascalientes en la avenida Madero, puede ser Guanajuato a la orilla de la Presa de la Olla, tal vez la Ciudad de México frente a Palacio de Bellas Artes, Valparaíso sobre la Plaza Arturo Prat o en la Plaza de la Aduana en Cartagena. A esa hora, con esa lluvia parece escucharse un tango en el viento. Ese tango a veces, sin duda bien podría ser uno de Julio Cortázar.

Más conocido como narrador, el escritor argentino Julio Cortázar quien cumple mañana domingo el aniversario 104 de su nacimiento, escribió la letra de al menos diez tangos que fueron musicalizados por Edgardo Cantón e interpretados por Juan Cedrón en el disco “Trottoirs de Buenos Aires”, grabado en 1980 en la ciudad de París.

Sabemos que el escritor argentino, nacido en Bruselas publicó los libros de poemas “Presencia”, una serie de sonetos con el seudónimo de Julio Denis en 1938, “Pameos y meopas” de 1971 y “Salvo el crepúsculo” en 1984 poco antes de morir en París ese mismo año. También incluyó poemas en sus libros “La vuelta al día en ochenta mundos en 1967, “Último round” en 1969 y en “Divertimiento” en 1950.

De los poemas de Julio Cortázar, me es inolvidable el texto “Los amantes”, incluido en “Último round” que inicia preguntando “¿Quién los ve andar por la ciudad / si todos están ciegos? / Ellos se toman de la mano: algo habla / entre los dedos, lenguas dulces / lamen la húmeda palma, corren por las falanges, / y arriba está la noche llena de ojos”.

Descubrí esos tangos cuando en 1997 me regalaron por mi cumpleaños un ejemplar en VHS del documental “Cortázar” realizado por Tristán Bauer, al verlo escuché los tangos que eran parte de la banda sonora, revisé los créditos, pude enterarme que eran escritos por Julio Cortázar y traté infructuosamente de conseguir un disco con los temas.

Fue hasta 2006 cuando llegué a Buenos Aires luego de un maratónico viaje en autobús desde Santiago de Chile donde realizaba mi beca de Residencia Artística como poeta, allá cuando pude continuar mi búsqueda con mejores resultados.

Al llegar a Buenos Aires donde estuve un par de semanas visité la cafetería London City en la esquina de la Avenida Mayo y Perú, un lugar al que le gustaba ir a Julio Cortázar en la década de los sesenta y en el que escribió la novela “Los Premios”. En mis recorridos por la ciudad no olvidaba la posibilidad de encontrarme con los tangos de Cortázar.

Finalmente, en una tarde, casi al caer la noche, caminando por la calle Florida me encontré providencialmente con una tienda de discos especializada en tangos, de inmediato pregunté por el anhelado disco y ahí lo pude adquirir en formato de disco compacto remasterizado apenas en 1995 con una portada en la que aparece nuestro Cronopio Mayor, muy joven y serio bebiendo mate, mientras que en la contraportada del cuadernillo que se incluye había una foto de una calle de París en la que aparece al centro Cortázar, a su lado izquierdo Edgardo Cantón y a la derecha Juan Cedrón.

“Trottoirs de Buenos Aires” es un disco que cuenta con los tangos “Medianoche, aquí”, “Guante azul”, “Tu piel bajo la luna”, “Tras su rastro”, “Veredas de Buenos Aires”, “El Buscador”, “Java”, “La camarada”, “Paso y quiero” y el tema “La cruz del sur”. Originalmente fue grabado en los estudios ADAM en París y distribuido por Polydor, años más tarde remasterizado por ADAM para su fabricación en formato de disco compacto por EPSA en Argentina.

La nostalgia, la lejanía, el recuerdo de las calles de Buenos Aires, el amor, la pasión y el desamor son algunos de los temas presentes en las letras de los tangos en los que la sensación de exilio pareciera ser parte de la atmósfera que nutre a estas canciones.

“Extraño la Cruz del Sur / cuando la sed me hace alzar la cabeza / para beber tu vino negro medianoche. / Y extraño las esquinas con almacenes dormilones / donde el perfume de la yerba tiembla en la piel del aire”, dice Cortázar en el tango “La Cruz del Sur”.

En “Medianoche aquí”, Julio Cortázar nos canta en la voz de Juan Cedrón que “y todo juega a ser lo que no es / con máscaras de sombra te hacen andar. / ¿Qué han hecho del rosal y del clavel? / Flores de cementerio y de hospital”.

El erotismo lo expresa en temas como “Tu piel bajo la luna” en el que hay un “oscuro encuentro de sud y de soledad / bocas que beben un agua de paz. / Pero el amor es combate que no da cuartel / lucha de fiebres, de fuego y de hiel. / Tus labios / me buscan, me queman”.

Los seguidores de Julio Cortázar, que son muchos, lo recuerdan y vinculan más con el jazz, algo que es muy cierto y conocido. Sin embargo, queda como anécdota que en 1981 se abrió en la calle de Lombards número 37 dentro del parisino barrio de Les Halles, el bar “Trottoirs de Buenos Aires”, un establecimiento dedicado al espectáculo del tango. En ese negocio participaba el músico Edgardo Cantón y contaba con la anuencia de Julio Cortázar quien lo visitó en más de una ocasión. El bar “Trottoirs de Buenos Aires” cerró sus puertas a mediados de 1994.

Respecto al tango, en una entrevista Julio Cortázar comentó que “los jóvenes (argentinos) prefieren al Gardel de “El día que me quieras”, la hermosa voz sostenida por una orquesta que lo incita a engolarse y volverse lírico. Los que crecimos en la amistad de los primeros discos sabemos cuánto se perdió de “Flor de fango” a “Mi Buenos Aires querido”, de “Mi noche triste” a “Sus ojos se cerraron”, ese comentario reflejó de alguna manera su conocimiento y gusto precisamente por el tango.

Escuchar los tangos de Julio Cortázar es un deleite y un buen pretexto para festejarlo así en este su próximo cumpleaños.

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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

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