Opinión

Parricidio / Memoria de espejos rotos

…And he came to a door, and he looked inside

“Father?” “Yes, son.” “I want to kill you.”

“Mother, I want to…”…

The End – The Doors

 

Recién se cumplieron 30 años del proceso electoral 1987-1988 que culminó con la jornada del miércoles 6 de julio del 88, con el vergonzante episodio de “La caída del sistema” informático de conteo de votos por parte de la Comisión de Federal Electoral (CFE) dependiente de la Segob, que supuso un fraude electoral operado por el entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett, con el fin de que el presidente Miguel de la Madrid Hurtado impidiera el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y permitiera la continuidad del PRI en la presidencia con la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari.

Treinta años después conviene hacer algunas reflexiones para entender el presente político del país.

  • El PRI pasó por tres transformaciones: de la fuerza que amalgamó a los vencedores de la guerra civil de 1910 liderados por Plutarco Elías Calles, como Partido Nacional Revolucionario, gobernó de 1929 a 1938. El entonces presidente Lázaro Cárdenas rompe con Calles y pretende una modernización política hacia la izquierda ideológica, por lo que transforma al organismo como el Partido de la Revolución Mexicana; esta fuerza gobernó de 1938 a 1946, cuando Manuel Ávila Camacho emprende una transición del poder militar al poder civil, quedando en manos de Miguel Alemán Valdés, con lo que el organismo se transforma al Partido Revolucionario Institucional, y emprende un movimiento hacia la derecha ideológica.
  • El PRI, y sus mutaciones previas, transitó por una oscilación pendular en su ideología: de una izquierda social producto de la Constitución de 1917, que alcanzó su máximo con las nacionalizaciones del cardenismo, comenzó un viraje a una derecha contradictoria, ya que mientras impulsaba una menor injerencia del estado en la economía, no abría los canales de las libertades civiles ni del juego democrático; es decir, era liberal en lo económico pero conservador en lo político, con una máxima expresión alcanzada en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, quien permitió la influencia de los EU en el juego de los mercados, pero despedazó los movimientos por las libertades civiles. Luego, el movimiento pendular osciló de nuevo a la izquierda, entonces de carácter populista, con Luis Echeverría y José López Portillo, quienes -por ese populismo- propiciaron crisis económicas, pero sin abrir el juego democrático. El movimiento pendular continuó a una derecha neoliberal con Miguel de la Madrid, preparando al país en el boceto de las grandes privatizaciones.
  • Entonces, en la sucesión de Miguel de la Madrid, ocurrió un cisma importante. El ala de la izquierda priista (representada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, entre otros) pugnó porque la siguiente administración tendiera hacia una política social y democrática; mientras que, el propio presidente de la Madrid, impulsaba la continuidad del neoliberalismo en la figura de su secretario de Programación y Presupuesto (ahora SHCP) Carlos Salinas de Gortari, un exmaoísta reeducado en el extranjero y convertido a neoliberal con bases socialistoides. De este cisma se produjo un éxodo en el PRI, con el que salieron del partido los representantes de izquierda, para formar el Frente Democrático Nacional (junto con otras fuerzas y representantes, como Heberto Castillo o Gilberto Rincón Gallardo), para competir contra Salinas de Gortari.
  • Manuel Bartlett sepultó, mediante “la caída del sistema” una transición en la que la muerte del PRI era necesaria hace 30 años. Con eso, se extendió la caducidad del dinosaurio y se perdió la posibilidad de dar un viraje democrático a una política social desde entonces. Sin embargo, para esa elección del 6 de julio de 1988, Andrés Manuel López Obrador todavía coexistió con Bartlett en el PRI, y era -además- funcionario del Instituto Nacional del Consumidor. AMLO se sumó al FDN después del triunfo de Salinas y poco antes de la muerte del candidato del PAN a esa elección, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, Maquío, patrón sinaloense con una marcada ideología democristiana y empresarial. Su muerte se dio en extrañas condiciones por un accidente carretero, luego de las protestas que realizó la oposición por el desaseado resultado electoral. Distintos actores políticos, panistas y no panistas, alimentaron la suspicacia de que había sido un asesinato político.
  • La entrada de AMLO al FDN fue cobijada y apadrinada por Cuauhtémoc Cárdenas. Éste lo impulsó y lo incluyó en su proyecto político, pero AMLO desconoció a Cárdenas en 2000, cuando, al ser jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, en vez de incluir a Cuauhtémoc, sumó a su equipo a connotados salinistas como Marcelo Ebrard y Manuel Camacho. La ruptura entre ambos se reafirmó cuando, para la elección de candidato del PRD a la contienda presidencial de 2006, AMLO se impuso sobre Cárdenas, dejándolo fuera del juego político y consolidando a su grupo de salinistas predilectos.

Dada la trama anterior, no es de sorprender que AMLO y Bartlett vuelvan a reunirse. Tuvieron que pasar 30 años para que Bartlett volviera a la CFE; de la Comisión Federal Electoral, a la Comisión Federal de Electricidad. Para que pudiera ocurrir esta trama, hubo de suceder un doble parricidio de carácter simbólico: el político, de AMLO con Cárdenas, y el metafórico, de la hija de Maquío, coordinadora de campaña 2018 de AMLO, y parte de su equipo de transición, Tatiana Clouthier para con la memoria de su padre. Así, en una historia que va de la comedia de enredos al thriller psicológico, podemos ver coronada la cuarta transformación: del PNR al PRM, de ahí al PRI y del PRI a Morena.

 

[email protected] | @_alan_santacruz | /alan.santacruz.9

The Author

Alan Santacruz Farfán

Alan Santacruz Farfán

No Comment

¡Participa!