Opinión

¿Vale la pena estudiar un posgrado? / Alegorías Cotidianas

Sabemos bien que pocos estudiantes terminan la universidad, bajo una circunstancia u otra se dan de baja sin que algo pueda hacerse. Algunos años después regresan a las aulas pues aspiran ascender de puesto, tener mayor entrada de dinero y vivir más desahogados sin que estén persiguiendo la chuleta todo el tiempo.

México se convirtió en el país de las universidades y licenciaturas. Las instituciones de educación superior comenzaron a crecer como champiñones y quizá no sobrepasa su capacidad el número real de estudiantes.

El mayor número de egresados de bachillerato prefiere continuar su formación en las instituciones públicas, por cuestiones de costos y prestigio de algunas academias.

Si lo reflexiono, debo reconocer que otros educandos antes de salir de la preparatoria eligieron alguna universidad privada, pues es tradición o bien es reconocida en cierta carrera o especialización. En ocasiones la familia hace un esfuerzo enorme por pagar los estudios de los hijos mientras que otros tranquilamente hacen sus estudios sin problemas.

Después de mucho esfuerzo, desvelo y mal pasadas, los jóvenes universitario terminan su estudios de nivel licenciatura, afortunados algunos ingresan a un empresa sin problemas y comienzan su carrera profesional, otros buscan empleo sin lograr conseguir un puesto donde puedan aplicar lo aprendido en su formación profesional. Muchos se dan por vencidos pronto y olvidan que tienen una licenciatura que les puede ayudar a emplearse en algo mejor remunerado.

Reconozcamos, el no poder emplearse en lo que estudiaron también es desmotivante y puede contagiar a quienes estén a su alrededor.

Parecería que existe una paradoja entre sí estudiar una licenciatura o no, pues finalmente no se laborará en lo que uno eligió para profesionalizarse. Quizá sea difícil el no perder la motivación y ser perseverante para ejercer una profesión cuando las condiciones no son las mejores.

La perseverancia es lo que marca la diferencia, en ocasiones realizarse profesionalmente es como cumplir un sueño, hay que trabajar, trabajar, trabajar hasta lograrlo y estar satisfechos de ello.

Algunos estudiantes al terminar la licenciatura piensan inmediatamente en estudiar un posgrado, es interesante esta perspectiva, pues antes de tener experiencia profesional se lanzan a continuar su preparación.

Existen dos problemas con respecto a los posgrados, el primero es ¿donde estudian? pues hay tanta oferta que es difícil el tomar una buena opción. Algunos ofrecen terminarlos rápidamente y sin tesis, otros son muy exigentes y largos mientras que otros tienen unos planes de estudios absurdos pero eso sí, se empeñan en egresar a todo el que pase por sus aulas virtuales o físicas sin menor esfuerzo.

La segunda, es que muchos empleos, y sobre todo los primeros después de egresar, no requieren un posgrado, sino experiencia mientras que, cuando se ha establecido ya una trayectoria profesional los posgrados sirven para actualizarse, adular el ego, ampliar la cultura en el área específica, establecer la mejora continua y buscar un empleo donde sea relevante el tener un posgrado.

Hace algunos años una profesora me preguntó si por antigüedad, en esa institución, se ganaba más por hora, se sorprendió cuando le dije que sin importar los estudios de posgrado todos ganábamos 65 pesos la hora, libre de impuestos, pero que si quería un tiempo completo para eso sí emplearía su título de maestría.

Algunas instituciones educativas han optado en tener una plantilla docente donde todos hayan cursado el grado de maestría y en algunas otras ya están pidiendo un grado más por lo que necesitan estudiar un doctorado.

Para estudiar una maestría y un doctorado se debe cuidar el prestigio que tenga la misma, pues aunque ofrezca salir en el mismo tiempo que las renombradas y costosas la poca distinción de la educación puede ser un punto menos para el grado que se cursa e inclusive el título puede ser declinado por lo mismo. Conozco un caso donde a unas doctoras en educación les pidieron retirarse de una institución, pues su universidad perdió los revoes de los doctorados y la SEP emitió un comunicado donde alertaba sobre un fraude. Imagine usted fue muy impactante para los maestrantes el perder a dos de sus docentes, sin embargo, la lección nos quedó clara, investigar sobre las instituciones donde podremos continuar nuestra formación.

Elegir un posgrado depende del cargo que desempeñemos, la empresa o institución y el uso o plan profesional que tengamos al respecto.

Aún en México hay pocos doctores en letras, filosofía, comunicación, etc. y muchos que creen que estudiar un doctorado significa que podremos consultar enfermos y emitir recetas.

Por necesidad o por ego es indispensable continuar la formación académica siempre con una visión clara sobre lo que buscamos impulsar en nosotros y el impacto que tendrá en nuestra trayectoria profesional.

¿Vale la pena estudiar un posgrado? por supuesto que sí, como humanos necesitamos crearnos y recrearnos constantemente para ser más completos, competitivos y darnos la oportunidad de estar vigentes siempre con la mejor actitud.

 

Laus Deo

@paulanajber


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Paula Nájera

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