Opinión

Y sin embargo, se mueve / Opciones y decisiones

Mientras que, en Estados Unidos, estallaba una bomba mediática: “Si éste fuera un episodio de “House of Cards” o “The West Wing”, nosotros gritaríamos que los guionistas habrían brincado encima del tanque de tiburones. Pero esto es real. Dos hombres cercanos al Presidente Trump fueron declarados culpables el día de ayer, casi al mismo tiempo. El que fuera anterior jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, fue sentenciado por ocho cargos de crímenes financieros (el Jurado dejó cerrados otros 10 cargos), en tanto que el exabogado de Trump y fixer (amistoso arreglador/ajustador) Michael Cohen se declaró culpable de ocho cargos penales, incluyendo fraude fiscal y violaciones de finanzas de campaña. Y, ¡oh, sí!, él soltó una bomba: Admitió en la Corte que cometió algunos de estos crímenes “en coordinación y bajo la dirección de un candidato a un puesto federal”, que no sería otro que Donald J. Trump. (Good Morning from CNN [email protected] All the President’s men. 22 ago. 2018 5:47. La traducción es mía).

Andrés Manuel López Obrador presentaba a quienes conformarán el Staff de la Presidencia: “al primer círculo de la Presidencia a partir del primero de diciembre, el cual, anunció, trabajará con él en Palacio Nacional. En primer término, el ex gobernador de Michoacán Lázaro Cárdenas Batel, de quien el presidente electo explicó que estará a cargo de la elaboración de proyectos y la asesoría que requiera la Presidencia para la toma de decisiones. Además, a Alejandro Esquer Verdugo como secretario particular en la Presidencia de la República y quien, dijo, ha sido uno de los colaboradores cercanos en su proyecto. Ratificó que Alfonso Romo será el jefe de la Oficina de Presidencia, y explicó que debido a su actividad empresarial, al mismo tiempo mantendrá su papel de enlace con empresarios e inversionistas nacionales y extranjeros, así como la elaboración de proyectos estratégicos. Como coordinador general de programas integrales de desarrollo nombró a Gabriel García Hernández, quien será el enlace con los 32 delegados estatales y regionales del gobierno federal, además de llevar a cabo los programas desde las comunidades y los municipios. Mientras que César Yáñez, quien había llevado la oficina de comunicación de López Obrador, será coordinador general de política y gobierno, responsable de la logística de giras, atención ciudadana y del equipo de seguridad del presidente. Insistió en que su cuerpo de ayudantía, que será garante de su seguridad, será integrado por 20 personas bajo la dirección de Daniel Asaf Manjarrez. Refirió que el área de atención ciudadana tendrá toda la importancia, para que todo el que quiera presentar un escrito sea atendido y tratado como lo merece el ciudadano, para que tengamos siempre comunicación. Como coordinador de estrategia digital designó a Raimundo Artís Espriu; el presidente electo refirió que una de sus principales responsabilidades será el proyecto de conexión a Internet en todo el país, así como definir las normas de los sistemas digitales del gobierno federal. Todos ellos van a tener oficinas en Palacio Nacional, junto o cerca de mi oficina, que va a ser la oficina del Presidente. No se va a modificar nada, y desde el Palacio Nacional se va a conducir la vida política del país, afirmó. Para concluir, sostuvo: Me siento muy protegido, muy apoyado, muy auxiliado por este equipo. Me van a ayudar mucho. Y anticipó que la Secretaría de Hacienda mantendrá sus oficinas en Palacio Nacional y dijo que se ocuparán espacios que están en desuso”. (Fuente: Periódico La Jornada. Néstor Jiménez y Enrique Méndez. Presenta a sus colaboradores en Presidencia. Miércoles 22 de agosto de 2018, p. 3).

Retomo el texto íntegro de esta nota de nivel nacional, debido a la importancia que también tiene a nivel local y porque ejemplifica de cuerpo entero el modo personal de ser y quehacer del presidente electo. Si de algo estamos hablando es de qué importancia y qué significación, presente o ulterior, tiene para un primer mandatario, el Staff de que se acompaña para cumplir el encargo de encarnar por sí y por persona de sus colaboradores más cercanos nada menos que el Poder Ejecutivo. De manera que estas dos referencias, de los Estados Unidos de Norteamérica y de los Estados Unidos Mexicanos, son plenamente significativas, cuando nos referimos al análisis de sus respectivos planetas de Políticas de Estado. Me refiero al mapa mental 1, MM1, que he venido describiendo en las dos últimas entregas.

Su lectura, en el caso de la vinculación noticiosa que hoy presento, tiene gran relevancia para poder mostrar, en vivo y en directo, cómo operan las relaciones significativas de dos grandes esferas planetarias, que se aproximan y que de hecho intersectan algunas de sus respectivas esferas de poder político. Observemos, en primer término, los eventos de referencia para el presidente Donald Trump.

En el MM1, nos situamos en las coordenadas del primer gran círculo ubicado hacia el polo norte, arriba y al centro, llamado Economía Política, dentro de él la última zona concéntrica está cubierta por las Relaciones Políticas propiamente dichas, que caracterizan las políticas específicas que norman las relaciones de Poder del Estado. Para Trump, desde la propia campaña presidencial, vino proponiendo y ejerciendo una crítica implacable contra el establishment /sistema de poder instalado, al que describió como el pantano/swamp de Washington, (conformado por los políticos de carrera en la burocracia federal -tanto del Ejecutivo como del partido contrincante/Demócrata en el Congreso), –a Hillary Clinton la tachó de crooked/corrupta-. Los tildó de cuantos epítetos negativos pudo, y los encuadró en una imagen: corruptos y promotores de una rigged election (elección arreglada, amañada/predeterminada), a ellos sumó lo que llama fake news/o mainstream media, la prensa que miente y que últimamente ha calificado de enemigo público de los ciudadanos.

Sin embargo, la pronta publicación de que hackers rusos habían intervenido en contra de Hillary Clinton en la elección presidencial, puso al descubierto el rol central que jugó la empresa digital Cambridge Analytica, que trabajó para la campaña del candidato republicano Donald Trump, y que Facebook suspendió de su red por haber usado datos de los usuarios de manera inapropiada. La acusó de haber manipulado su gran plataforma, poniéndola en difícil situación de credibilidad mundial, lo que hizo exigible en la Unión Europea la comparecencia de su fundador Mark Zuckerberg, para explicar el manejo indebido de sus datos por un tercero, y provocó la salida de numerosos usuarios de su red social, sometiéndola además, en el mercado bursátil, a una cuantiosa pérdida de su valor de mercado estimado en 70,000 millones de Euros, por falta de credibilidad.

En cambio, a Trump casi ni lo despeinó, y siguió con su talante menospreciativo de sus adversarios políticos y de los “fake news media”, ostentando así su blindaje político y aún jurídico gracias a su fuero presidencial. Sin embargo, el bombazo judicial de esta semana, detonado por dos cercanos colaboradores, no lo dejó impasible; y menos aún a su Staff de la Casa Blanca… cundió un ominoso silencio, especialmente en las líneas republicanas a su favor. Las resoluciones penales emitidas distan mucho de ser una cosa menor. Pues lo sitúan al centro de una escena del crimen; mientras que las indagaciones del fiscal especial, a partir de  2017, que son dirigidas por el exdirector del FBI Robert Mueller, continúan a fondo, para identificar cualquier coordinación entre la campaña presidencial de 2016 de Donald Trump y el gobierno ruso. El nuevo escenario penal, sitúa a los ahora declarados culpables, en posición de revelar información sensible más comprometedora para Trump.

Stephen Collinson de CNN dijo que los eventos del día (arriba referidos) propinaban la sensación de un latigazo de un final de serie de TV. Y como todos los buenos finales, presentaban nuevos interrogantes así como respondían a viejas preguntas: ¿En qué predicamento legal está metido el Presidente? ¿Qué tanto, estas declaraciones de culpabilidad alentarán al consejero especial Robert Mueller a subirle al fuego contra Cohen y Manafort en la investigación rusa (a quién podría usted identificar)? ¿Tienen los Demócratas garantizado el impeachment/destitución de Trump si ganan el Congreso en noviembre? ¿Cómo se verá el flujo de Twitter, a la luz del día de hoy? El Presidente casi no dijo nada acerca de Cohen o Manafort durante su rally anoche en West Virginia (en cambio la multitud sí lo hizo –no lo engañamos- con un refrán de “enciérrala”, a la mención del nombre de Hillary Clinton). Collinson también escribió que los eventos del día demostraron que, incluso en la era de Trump, “la verdad y los hechos aún importan en América”. (Cfr.: Good Morning from CNN. Ut supra).

Eventos que tienen, por ahora, sutiles cercanías y que, en un futuro no muy distante, pueden mostrar claras intersecciones en el esquema de vínculos políticos, manifestados en políticas de Estado de mutuo interés. Señalemos por lo pronto el efecto pendular de este comportamiento de las esferas políticas tanto del planeta imaginario de México como del respectivo de los Estados Unidos. De la conciencia se parte a la objetividad y de ésta de regreso a la subjetividad. En Trump, por ejemplo, hemos visto exclusivamente la subjetividad exacerbada, sin viso alguno de encuentro con la objetividad histórica y su cambiante dinámica en la sociedad. Los hechos judiciales de esta semana pueden probar lo contrario.

Es la interacción política de dos personajes de tinte populista cuyo comportamiento se delinea por un historicismo pragmático; que por lo pronto es indicativo de dibujar un panorama desconectado, inconexo, discontinuo, improvisado. Que define el estilo de Trump, quien no aporta una visión integradora, bien ensamblada, armoniosa. Y ahora evidencia avanzar a trompicones, muy corto-placista, pero de poca profundidad, y más bien de aguas someras. ¿Cómo avanzará ya en funciones, el presidente electo de México? Ensaye su análisis.

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

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