Opinión

¿Cómo pueden los alcaldes mejorar el espacio público? / Agenda urbana

Los alcaldes son actores fundamentales en la planificación, el diseño y la ejecución de proyectos orientados a mejorar el espacio público de una ciudad, es decir, el espacio entre los edificios: calles, banquetas, plazas, parques, etc. El espacio público es clave para facilitar que las personas disfruten del exterior independientemente de sus características demográficas y socioeconómicas; además permite fomentar la cohesión e integración social, mejorar la seguridad, la conectividad y la movilidad, y promover oportunidades económicas. Más aún, diversos desafíos en lo local, como la reducción de los delitos, la disminución de accidentes viales o incluso el desarrollo económico local, están estrechamente relacionados con la oferta y la calidad de los espacios públicos.

En este contexto, el Instituto Gehl, fundado por el arquitecto y diseñador urbano danés Jan Gehl, autor de intervenciones urbanas emblemáticas alrededor del mundo como la peatonalización de Times Square en Nueva York, recientemente publicó la guía titulada A Mayor’s Guide to Public Life, en la cual se describen técnicas que los alcaldes pueden utilizar para promover una vida pública más activa, intensa y de mejor calidad. Veamos.

En primer lugar, la guía recomienda “medir” la vida pública, es decir, las actividades que toman lugar en el espacio público, pues su mejora implica primero entender cómo funciona -o no- en la actualidad. En otras palabras, los alcaldes y sus equipos deben entender cómo las personas utilizan el espacio público para interpretar adecuadamente lo que desean o necesitan y qué diseños o políticas públicas pueden contribuir a mejor la vida pública y, con ello, evitar suposiciones que conlleven a decisiones o acciones erróneas o irrelevantes para mejorar el espacio público. El proceso de medición se puede realizar a través de una combinación de encuestas y mecanismos participativos, así como herramientas de recopilación y análisis de datos cuantitativos sobre la composición física del espacio público.

En ese sentido, en Aguascalientes valdría la pena conocer, por ejemplo, ¿qué información concreta determinó que se requería “embellecer” los espacios públicos con carretas rústicas para asegurar un mejor y mayor aprovechamiento de dichos espacios? O bien, ¿cuáles fueron los datos cualitativos o cuantitativos que aseguraron que los ciudadanos requerían paneles para escribir mensajes en esferas de color amarillo para disfrutar en mayor medida el espacio público? ¿Por qué se seleccionaron esas alternativas en lugar, por ejemplo, de mejorar la seguridad en el espacio, o proveer más sombra o mobiliario para sentarse y descansar?

En segundo lugar, el Instituto Gehl sugiere que fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones en materia de espacio público no es sólo más inclusivo sino también más efectivo en términos de implementación y de asegurar una mayor apropiación y cuidado de los espacios, pues la participación permite construir una visión compartida entre los diversos grupos que pueden verse afectados o beneficiados por una decisión. En ese sentido se deben eliminar las barreras que inhiben la participación ciudadana; por ejemplo, se pueden llevar a cabo reuniones públicas directamente en el sitio donde se pretende implementar un proyecto; así como proveer más información en cuanto al diseño, costos y beneficios de dicho proyecto. Igualmente, se pueden seleccionar fechas y horarios más accesibles para la ciudadanía y, por supuesto, realizar una difusión seria y efectiva para enterar a las personas de las distintas actividades. En resumen, los alcaldes y sus equipos deberían acudir a la ciudadanía para alentar su participación en los procesos de planificación y diseño de las intervenciones, y no esperar a que las personas acudan a ellos. Cabe mencionar que las personas no participarán si sienten que no serán escuchadas o que los mecanismos de “participación” pretenden únicamente fingir legitimidad (¿recuerdan la reunión que organizó el Gobierno del Estado el 25 de diciembre de 2017 con un reducido grupo de empresarios para supuestamente socializar y recibir retroalimentación sobre el paso a desnivel del Campestre?)

Implementar cambios en el espacio público es un proceso gradual. Por ello, en tercer lugar, la guía sugiere a los alcaldes comenzar con intervenciones temporales que permitan avanzar hacia cambios sistémicos de un plazo mayor. En ese sentido recomienda experimentar con proyectos piloto de bajo costo y bajo riesgo que permitan introducir gradualmente nuevas dinámicas en el espacio público, además de reducir o revertir el rechazo u oposición que en ocasiones suele existir por desconocimiento o suposiciones equivocadas (piense en la reducción del ancho de carriles vehiculares para la ampliación de banquetas). Existen diversas acciones que los alcaldes pueden realizar: eventos recurrentes para abrir carriles vehiculares a los peatones, pintar ciclovías para posteriormente instalarlas de manera permanente, ensanchar cruces peatonales con macetas o conos, e incluso instalar mobiliario urbano de manera temporal en lugares que podrían después transformarse en nuevos espacios públicos. Ese tipo de acciones rápidas permiten disipar dudas, malentendidos y suposiciones y, al mismo tiempo, convencer a las personas de los beneficios que se pueden lograr.

Por último, el Instituto Gehl recomienda evaluar rigurosamente las acciones orientadas a mejorar el espacio público, con la finalidad de informar, retroalimentar y perfeccionar futuros proyectos. ¿Cuáles son los resultados, impactos o beneficios tangibles y medibles de las acciones emprendidas por el municipio como la instalación de carretas florales o los paneles interactivos? ¿Cuánta gente más utiliza los espacios públicos a raíz de esas acciones? ¿Cómo ha mejorado la vida pública? ¿Han disminuido la incidencia delictiva en el espacio público o los accidentes viales? ¿Ha mejorado la conectividad y la accesibilidad de las personas? En fin, en materia de espacio público mucho se puede hacer; se requiere la voluntad de hacerlo y, desde luego, anteponer el interés público al privado y al personal.

 

fernando.granados@alumni.harvard.edu  / @fgranadosfranco


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Fernando Granados

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