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Confesiones adolescentes a un psicoanalista ficticio

  • Entrevista a Moisés Sheinberg sobre la novela Querido Segis
  • La novela obtuvo Mención Honorífica en el Premio Sor Juana Inés de la Cruz que otorga el gobierno del Estado de México

 

Clarisa es una adolescente que un día desaparece, dejando tras de sí una laptop, en donde Laura, su casera y jefa, encuentra un diario escrito a lo largo de un año y medio. En este diario, dirigido a un psicoanalista ficticio, al cual Clarisa, (o Tetris como prefiere ser llamada) ha bautizado como Segis. Diminutivo de Segismundo Freud. En este diario, que leemos a través de la mirada de una sorprendida Laura, podremos acceder al mundo juvenil, ingenuo y confundido de una adolescente contemporánea, que quiere encajar en el mundo, ser aceptada. Lo que cualquier adolescente en el mundo quisiera, en realidad.

Tetris le contará en este diario virtual su gusto por la música y su descubrimiento de autores literarios como Edgar Allan Poe, que se convertirá en uno de sus lecturas favoritas. También Tetris aprovechará el espacio de su consulta escrita con el psicoanalista para contarle sobre sus conflictos amorosos con sus novios, su descubrimiento del amor lésbico, sus problemas con sus compañeros de la preparatoria, a los cuáles considera como bonos, infantiles y superficiales.

Conoceremos así la vida de una adolescente contemporánea que vive con su madre, con la cual no tiene la mejor relación del mundo, ni la mejor comunicación. Una madre que trabaja como periodista independiente para una famosa revista, y que pasa la mayor parte de su tiempo fuera de casa, lejos de su hija. Conoceremos también la mala relación que guarda Tetris con su padre, un hombre que se ha vuelto a casar y que busca crear la familia perfecta, dejando un poco olvidada a su primera hija, que simplemente no encaja en esa búsqueda.

Conoceremos también los desacuerdos que Tetris tiene con la escuela y su decisión de no entrar a la universidad. Algo por lo que tendrá que salir de la casa materna, para ponerse a trabajar gracias a la decisión de sus padres de no mantenerla mientras no estudié.

Querido Segis es la más reciente novela del escritor mexicano Moisés Sheinberg, con la que se hizo acreedor a la Mención Honorífica del Premio Sor Juana Inés de la Cruz que otorga el gobierno del Estado de México. Platicamos con Moisés Sheinberg, quien es además autor de las novelas infantiles Estrellas de Vainilla (El Naranjo, 2009), Las niñas topo y La leyenda de Gilgamesh (Editorial Jus, 2010) y Las cavernarias y el tempo perdido (El Naranjo, 2010), sobre esta novela publicada por la mexicana Editorial De Otro tipo: “Querido Segis era originalmente un cuento, y pensé en un adolescente que quería hacer un diario, pero hoy en día un adolescente ya no agarra una libreta, pero tenía la necesidad de contarle sus cosas a alguien y entonces inventa a un personaje en la computadora, como si fuera su psicoanalista, al cual bautiza como Segis por Sigmund Freud, y empieza a escribirle y a contarle un poco de sus problemas en la escuela, pero eso se me quedó como germinando el cuento, pero quise saber qué pasaba con esta niña después de todo eso que había escrito y el resto de su vida, me dio curiosidad por ver qué más había ahí.”

Javier Moro Hernández (JMH): ¿Cuándo decidiste que la adolescente protagonista de tu novela fuera una chica?

Moisés Sheinberg (MS): Es algo que he reflexionado mucho y creo que en la época en la que yo tenía esa edad, que fue durante la década de los ochentas, que era una época en la que era medio mal visto ser un hombre sensible, entonces hablar de tus inquietudes, de tus sentimientos no era muy bien visto, entonces yo quería escribir desde un punto de vista más sensible sobre todos estos cambios y estos problemas, y pensé que la forma más fácil era hacerlo desde el punto de vista de una mujer. 

JMH: ¿Cómo fue ponerte en los zapatos de una adolescente? Tomando en cuenta los cambios tecnológicos, las redes sociales, algo que vas contando en la novela. 

MS: Fue un poco un revoltijo, tengo hijos adolescentes, con los que convivo mucho, con ellos y sus amigos, entonces un poco el lenguaje, un poco la forma de comunicarse, el saber en dónde andaban sale de ahí, pero por otro lado también me pregunté sobre las inquietudes que podía tener yo a esa edad, a los quince, dieciséis años, que era un adolescente que me gustaba la música, los libros, y que era difícil encajar en una sociedad en donde lo importante era ser el más fuerte, el más grande, entonces hago esa combinación, tratando de traer esas ideas que yo tenía al mundo contemporáneo, y veo un poco lo que viven los adolescentes hoy. 

JMH: La adolescencia es un proceso complejo para todo el mundo, el hecho de no encajar y además buscar tu identidad, en Querido Segis nos lo narras desde un punto de vista íntimo, lo vemos desde la relación con sus padres, con sus parejas, vemos su descubrimiento sexual. 

MS: Creo que esa es la inquietud número uno de los adolescentes, creo que en lo más profundo de su ser nadie encaja siendo adolescente, y cuando eres adulto te acostumbras, pero cuando eres chavo quieres pertenecer, quieres estar, quieres que te incluyan, pues es una preocupación que todos los adolescentes tienen y hemos tenido. 

JMH: Vemos a Tetris en ese proceso de buscar lugares y cosas en dónde se sienta más cómoda, espacios como la música, la literatura se vuelven espacios seguros. 

MS: Encuentra sus nichos, y esto es un poco lo que a mí me tocó vivir, en una sociedad en donde era difícil encajar, en la escuela, los libros y la música fueron un refugio, que te permite encontrarte, te permite encontrar gente que piensa igual que tú, que siente igual que tú, y sí, sin duda se vuelven un refugio. 

JMH: La relación de Tetris tiene una relación complicada con la madre, este es otro de los temas de la adolescencia, pues la búsqueda de la identidad muchas veces se da a partir de la contraposición con nuestros padres. 

MS: Esa parte fue complicada, porque creo que la relación es diferente con los padres de hoy en día, son padres que siguen siendo niños, en otra época los padres eran una especie de autoridad indiscutible, se veían como señores, y ahora los padres también son jóvenes, hacen otras cosas, y la mamá de Tetris es una mujer independiente, auto-realizada, que le gusta salir, le gusta trabajar, tener su vida, entonces la pobre de Tetris está un poco abandonada, porque el padre está completamente ausente, y pues la mamá tiene una vida por otro lado, y trata de relacionarse con su hija pero más de un punto de vista de amigas que como madre e hija, entonces deja de ser una autoridad y deja de ser una figura ejemplar, para convertirse en una adolescente más, y entonces esta relación se vuelve muy complicada, porque Tetris busca en su mamá un apoyo, busca alguien con quien hablar, pero la madre no tiene ni la atención ni el tiempo para darle lo que necesita ella. 

JMH: ¿Cómo fue desarrollar la novela como tal? Son capítulos cortos, pero además tenemos el personaje que encuentra el diario de Tetris y lo va leyendo junto a nosotros. 

MS: Cuando empecé a desarrollar la novela ese personaje no existía, ella surge más tarde, yo empecé a escribir esto justo como un diario y traté de hacerlo siempre como en tiempo real, entonces tenía mucho que ver con mis tiempos de escritura, el tiempo que yo le podía dedicar a escribir la novela, había veces que dejaba el archivo en dos semanas y en esas dos semanas Tetris no le escribía a Segis, y traté de mantener las fechas en las que estaba escribiendo, pero cuando termino de escribir el diario me di cuenta de que necesitaba una figura que lo amarrará todo, entonces surge Laura, la casera de Tetris, pero es un personaje posterior porque necesitaba una excusa para que alguien lea el diario, porque al final Tetris desaparece y necesitaba alguien que lo leyera, es como un meta-lector, que justo nos permite entrar en el mundo de Tetris. 

JMH: Quería preguntarte sobre la literatura y la música que Tetris va encontrando ¿Fue un reflejo de tus gustos literarios de cuando eras joven o fue a partir de observar lo que leen los amigos de tus hijos?

JMH: Eran cosas que yo leía cuando era chavo, cosas que me gustaban de Nick Hornby de Alta Fidelidad, en el que Tetris se basa para hacer listas de sus cinco razones fue uno de mis libros favoritos, fue un libro que me gustó mucho por la frescura con la que narra Hornby, me volví como aficionado de él y me leí todos sus libros, porque su manera de narrar, como muy cotidiana, con un lenguaje sencillo, me gustó mucho, y el libro de Kiko Amat que se menciona, Las cosas que hacen bumerán era un libro que estaba leyendo mientras yo escribía la novela. 

 


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Javier Moro Hernández

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