Opinión

Creencias y prácticas religiosas / Memoria de espejos rotos

I thought that I heard you laughing

I thought that I heard you sing

I think I thought I saw you try…

Losing my religion – REM

 

En la Encuesta Nacional sobre Creencias y Prácticas Religiosas, realizada por la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México (Rifrem), para el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en 2016-2017, se desprenden datos interesantes sobre el comportamiento social ante el fenómeno religioso.

El estudio admite la cifra de 2010 del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (Inegi) que sitúa a la religión católica (todavía entonces) con una preponderancia del 82% de los habitantes del país. A partir de ahí, realiza ensayos sobre el comportamiento de las prácticas y las creencias, en los que se destaca que:

  • Las entidades con mayor pertenencia religiosa (católica o no) son las del centro-occidente, mientras las que menos pertenencia religiosa tienen son tanto el noroeste, como el pacífico sur y sureste del país.
  • Las razones más mencionadas para no pertenecer a ninguna religión son el agnosticismo, el escepticismo en las creencias e instituciones de fe, la autodefinición de librepensadores, y la autodefinición como personas “espirituales, pero no religiosas”.
  • Más del 10% de personas han dejado la religión, ya sea por la no filiación a ninguna otra, o por el cambio de credo a otra fe. Aquí el catolicismo es la religión más abandonada por las personas que mudaron de credo.
  • De las personas que han dejado la religión, la mitad lo ha hecho para cambiarse a otra fe religiosa, y la otra mitad para no sostener ningún credo.
  • De las personas que han mudado de una fe a otra, mientras que el catolicismo pierde, las creencias del cisma protestante ganan.
  • De los católicos que dejaron esa fe, la razón más mencionada es que esa iglesia dejó de representar sus intereses espirituales, seguida por el hecho de que se identifican más con otra creencia, y por la voluntad de buscar por sí mismos satisfacer sus necesidades espirituales.
  • De las razones que motivan a la gente a tener una religión, destaca con poco más del 40% el peso de la tradición. Casi un 20% se considera “creyente a su manera”, y sólo un 28% se afirma “convencido” de su fe.
  • Los creyentes (bautizados o iniciados) de cualquier religión se han casado sólo en el 52% de las veces bajo su rito de credo.
  • Sobre la asistencia a servicios religiosos, poco más del 40% afirma asistir semanalmente; mientras que la mayor parte de las veces se asiste o una vez al mes o sólo cuando hay “eventos importantes”.
  • Las prácticas religiosas más recurrentes son las peregrinaciones y las lecturas de libros “sagrados”. Sin embargo, esto sólo es practicado por la mitad de los religiosos de cualquier credo.
  • Igualmente, alrededor de la mitad de creyentes de cualquier fe tiene en su casa algún tipo de altar o santuario religioso. En este apartado, los católicos superan a las otras creencias.
  • De estos altares, el 59% está dedicado a la figura conocida como “Virgen de Guadalupe”, y sólo el 18% se dedica a la figura llamada “Cristo”.
  • En cuanto a las “creencias trascendentales”, la mitad de la población cree en la vida después de la muerte. Un dato revelador sobre el nivel de fracaso en el pensamiento crítico es que el 76% de los mexicanos cree que la biblia posee verdad absoluta; un 79% cree en la veracidad de esa invención conocida como “Virgen de Guadalupe”, y más de la mitad cree en la existencia real de la figura del diablo.
  • Otro dato revelador es que, al hablar de éxito o fracaso en la vida, el 42% lo atribuye al esfuerzo personal, mientras que el 35% cree que es la “voluntad de dios”.
  • En cuanto a la separación entre las iglesias y el estado, y la laicidad en general, también hay datos interesantes: el 90% piensa que los ministros de culto deben ser tratados como cualquier ciudadano. El 60% aprobaría los contenidos religiosos en las escuelas, mientras sean de su misma religión. El 79% aprobaría la educación sexual en escuelas públicas. En temas de despenalización de aborto, matrimonio igualitario, o adopción homoparental, el rechazo ronda el 60-65%. Por otro lado, la aceptación de una participación abierta de las iglesias en la política sólo es sostenida por 10-20%; mientras que la petición de que las iglesias estén fiscalizadas por hacienda se eleva a 56%.

Así, vemos que –aunque México sigue siendo preponderantemente católico- las religiones institucionalizadas gradualmente pierden fuerza. El catolicismo es la fe más debilitada, las expresiones del cisma cristiano son las más fortalecidas, y emerge con cada vez más fuerza la condición de “espiritualidad sin religión”. De estos perfiles, los católicos prácticos son los más endebles; porque se afirman católicos, pero sostienen creencias sincréticas (horóscopos, chacras, limpias, etc), practican sexo fuera del matrimonio, usan anticonceptivos, admiten la homosexualidad, no acuden a sus servicios religiosos, y demás acciones u omisiones que hacen de su membrete de fe sólo un aspecto nominal.

Estos datos son interesantes porque nos permiten ver en global la necesidad de un laicismo que no sólo sea opositor al catolicismo, sino integrador de las distintas creencias de fe, sin menoscabo de la separación de estos credos respecto al estado y su acción. Nuestro país se está recomponiendo en términos de creencias, y aunque todavía falta una importantísima batalla en el aspecto educativo, de divulgación científica y de ética pública, el hecho de que una religión otrora hegemónica pierda relevancia socio-cultural, abre la puerta a otro tipo de coexistencias y convivencias menos excluyentes y discriminatorias. Y eso es algo que nos conviene a todas y a todos, creyentes de cualquier fe o de ninguna.

 

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Alan Santacruz Farfán

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