Opinión

El triángulo perfecto / El banquete de los pordioseros

Tomando como pretexto la presentación de esta noche del pianista, compositor y arreglista Héctor Infanzón con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, y ya que coincidió que recientemente he estado escuchando música de algunos pianistas de la generación de Héctor Infanzón, de quien hace poco disfruté el disco El devenir de la noche, es un disco con obras de música de cámara, también me he enfrascado con la música de Alberto Cruzprieto cuyas versiones de la obra para piano de Gershwin son altamente convincentes y recomendables, y de Eugenio Toussaint, que murió en el año 2011, un gran pianista y compositor al que como los dos ya mencionados, hemos tenido la oportunidad de ver en esta ciudad, tanto con la OSA como con Sacbé, el grupo de jazz que formó con sus hermanos y el saxofonista Paul McCandless, o su trío de jazz que se presentó en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se me ocurre que el banquete de esta ocasión sea dedicado a estos tres grandes pianistas mexicanos.

Por cierto, vale la pena recomendar el concierto de esta noche de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes que interpretará, además de La noche de los mayas de Silvestre Revueltas y El laberinto de la soledad de Juan Pablo Contreras, el Concierto para piano y orquesta Celebración justamente de Héctor Infanzón siendo él mismo el solista. El concierto será esta noche a las 20:00 en el Teatro Morelos, y ya que estamos en este tema de la Sinfónica, hay que mencionar que el maestro José Areán ha diseñado una temporada que se me antoja calificar de exquisita, la presencia del maestro Carlos Prieto, por ejemplo, o de Juan Arturo Brennan, son elocuentes síntomas de la puntual visión de nuestro director titular, pero esto es otro asunto.

Volviendo al tema de estos tres grandes pianistas mexicanos, todos son ya muy conocidos entre los melómanos de todo el país y en Aguascalientes no es la excepción, los hemos escuchado varias veces tocar en nuestra ciudad y he tenido la oportunidad de charlar con los tres. Héctor Infanzón es un pianista muy ecléctico, la música le fluye de una manera natural, ya sea en el jazz o en la música de concierto. No recuerdo si en alguna ocasión se presentó en nuestro Festival de Jazz, creo que sí, tampoco estoy seguro si esa fue la primera ocasión que tuve la oportunidad de escucharlo, pero también se ha presentado con nuestra Sinfónica. Su música abarca tanto la música orquestal como la de cámara, y por supuesto, el jazz.

Considero oportuno mencionar que con el maestro Alberto Cruz Prieto sucedió algo muy lamentable, en alguna ocasión que este gran pianista estaba anunciado para presentarse con nuestra Sinfónica algo malo seguramente ocurrió, esto fue durante la pasada administración estatal, que en términos de cultura y otros rubros igualmente sensibles todo lo hizo mal, el asunto es que estaba programado en una de las fechas de temporada con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y justo antes de su participación como solista en un concierto, la verdad no recuerdo de quién, decidió no salir al escenario del Teatro Aguascalientes. La dirección general del Instituto Cultural, en ese momento a cargo del doctor Martín Andrade no ofreció una explicación, quizás hasta una disculpa, y todo se quedó en puntos suspensivos sin saber exactamente qué había pasado. Habrá que decirle al maestro Cruzprieto que ahora en Aguascalientes las cosas son distintas y que la cultura se administra de manera más solvente, profesional y puntual, sería genial poder escucharlo otra vez en vivo.

En fin, el asunto es que estos tres pianistas están ubicada en un punto de convergencia muy interesante en donde se unen diferentes discursos musicales, básicamente la música académica que hace guiños con diferentes expresiones de la música popular, fundamentalmente el jazz, aunque el rock se asoma por ahí buscando llamar la atención, al menos un poco, esto hace difícil, afortunadamente, colgarle a estos exponentes de la música una etiqueta, y sabemos que las etiquetas son siempre para poner límites, recuerdo que eso lo solía decir mi buen amigo Abraham Velasco cuando iniciaba con aquel proyecto de El Azote, una propuesta musical a la que, en efecto, cuesta trabajo darle un calificativo, después nos damos cuenta que no tiene sentido y no es necesario ponerle nombre a todo lo que escuchamos, recuerdo que el maestro Enrique Barrios dijo en alguna ocasión, con toda razón, que solo hay dos tipos de música, la buena y la mala.

Pues sí, estos pianistas Héctor Infanzón, Eugenio Toussaint y Alberto Cruzprieto se mueven con la misma comodidad y la misma solvencia en estos sinuosos caminos de la gran música de concierto y la música popular, yo diría que básicamente se trata de música académica y jazz y solían interactuar entre ellos, y pongo el verbo en pasado porque ya lo comentamos, el maestro Toussaint falleció en febrero del 2011. Tuve la oportunidad de ver, por ejemplo, a Héctor Infanzón interpretar al piano, concierto para piano improvisado, por cierto, de Eugenio Toussaint con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y la dirección del maestro José Areán, otro gran protagonista de la música que está más allá de las etiquetas, no obstante lo ubicamos como un gran director de orquesta y un muy respetable bajista de rock. También contamos con registros musicales muy valiosos de colaboraciones a dos pianos de Héctor Infanzón con Alberto Cruzprieto, en fin, me parece que este triángulo de excelentes músicos  mexicanos se atrevió a cosas que están más allá del bien y del mal, y créemelo, la fórmula funcionó.

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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