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Los cronistas somos los otorrinolaringólogos de la literatura: Jorge Pedro Uribe

  • Asume su culpa en el proceso de gentrificación de la capital y habla de la efervescencia de la ciudad de principios del 2000
  • Presentó su libro Novísima Grandeza Mexicana en la Feria del Libro de la UAA

 

El miércoles 5 de septiembre el cronista, periodista, locutor, autor, melómano y buen conversador Jorge Pedro Uribe Llamas, regresó la Universidad Autónoma de Aguascalientes, su alma mater, para presentar su segundo libro Novísima Grandeza Mexicana durante la XX Feria del Libro de la institución; un evidente homenaje a la Nueva Grandeza Mexicana del ya clásico cronista de la Ciudad de México, Salvador Novo.

Tras una presentación en donde recibió halagos y consejos de Ricardo Álvarez y Carlos Reyes Sahagún, Jorge Pedro aceptó sonriente la invitación a una entrevista con La Jornada Aguascalientes en la que habló de su culpa en el proceso de gentrificación de la Ciudad de México, de la efervescencia de principios del 2000 por hablar de esa urbe, sobre la humildad de la crónica y sus nuevos espacios, así como del falso feminismo y otros clikbaits.

Carlos Olvera Zurita (COZ): ¿Cómo estás?

Jorge Pedro Uribe (JPU): Bien, emocionado de estar en mi alma mater como suele decirse.

COZ: ¿Regresaste a Aguascalientes después de tanto tiempo que no venías?

JPU: Desde 2003 que no vivo aquí, pero desde entonces he venido muy a menudo por la familia y otros motivos. La última vez que estuve en Aguascalientes fue hace como tres años, nunca había pasado tanto tiempo entre una visita y otra. Esta es la primera vez que vengo en mucho tiempo y me encuentro con la noticia de que el centro está post gentrificado, un amigo me lo acaba de decir. Me encuentro con que la Universidad también está un poco transformada.

COZ: ¿Gentrificada?

JPU: No, bueno, no sé si gentrificada pero sí evolucionada, como expandiéndose y en realidad al mismo tiempo la noto igual, sigo identificando algunos negocios, algunas esquinas, no cambia pero sí cambian algunas cosas.

COZ: Me cuestiono esto porque yo también estudié comunicación, ¿En qué momento decidiste que ibas por la crónica? Digo, no es uno de los caminos tradicionales.

JPU: Yo he tenido participación en el radio desde muy joven, desde que tenía 11 años en la ciudad de Córdoba, Veracruz, ya estaba ayudándole a un locutor, siempre me atrajo mucho el tema del radio y aquí en la emisora de la Universidad (Autónoma de Aguascalientes) tuve un par de programas durante varios años.

COZ: En el 94.5 ¿Cómo se llamaba?

JPU: ¿94.5 se llama ahora?

COZ: Es 94.5.

JPU: Antes era 1300 no sé qué… era A.M.

COZ: Ya no existe el A.M.

JPU: No pues imagínate: en el Edificio 14 yo tenía un programa que se llamaba Mundo Alternativo y luego cambió a Supersónico; y también participaba con Mónica Zárate los domingos en un programa que se llamaba Azul y que terminó llamándose Azul Casi Morado como la canción de Santa Sabina. Ambos programas tenían un acento en el rock pero sobre todo el primero, el de los viernes, ese lo hacía con Juan Pablo Castañeda que está ahora en el Departamento Editorial de la Universidad.

Eran las épocas del Napster, el internet primigenio, en ese momento éramos jóvenes nosotros y poníamos canciones que se descargaban de Napster o que yo en mis viajes traía y presentábamos canciones que no era común escuchar en la ciudad y nos divertíamos.

El radio siempre estuvo ahí, acabé la carrera y me regresé a mi ciudad, que es la Ciudad de México, para poder dedicarme al radio y una cosa llevó a la otra, es una historia larga porque yo hacía periodismo musical, cubría eso.

COZ: Que no los has dejado de hacer, entiendo.

JPU: No, de algún modo sigo conectado con ese asunto, me sigue interesando mucho, pero más bien el mundo editorial, las revistas y los medios de comunicación. El rock digamos que fue el punto de toque para meterme a ese ambiente, a ese ámbito en el cual he transitado en los últimos años y una cosa lleva a la otra y siempre me he dedicado a publicar en revistas, colaborar en radio. Todavía hasta hoy hago un programa de radio.

Simultáneamente a todo esto tuve una fase de redescubrimiento de la Ciudad de México porque había vuelto después de muchos años de no vivir allá, era un niño cuando vivía allá, es mi ciudad de origen.

Regresar a la Ciudad de México post universitario, adulto, sin mi familia, abrirme camino por mí mismo como licenciado en Comunicación; fue una experiencia dura pero también muy emocionante.

COZ: Claro, pasa que uno regresa a ciudades a las que de niño solías ir pero no encuentras esos detalles que a lo mejor la visión adulta sí te permite ver.

JPU: Exactamente, porque de niño, viviendo con tus papás, no lo sé, la conciencia es distinta. Para mi redescubrir la Ciudad de México a mis 23 años fue como verla por primera vez, yo no había entendido por ejemplo: Que la Condesa tiene ese muestrario de Art Decó estupendo, tampoco había entendido las iglesias barrocas del centro y del mismo modo no había entendido que las colonias aledañas a la Calzada de Tlalpan tenían un gran valor, o que Milpa Alta era una zona con 12 pueblos muy antiguos y que Coyoacán tenía mucho interés más allá del centro. Fue ver con nuevos ojos y ahora con formación de comunicador.

COZ: Con herramientas.

JPU: Con herramientas y con otros ojos. Una cosa lleva a la otra y al estar dentro de la sartén de los medios de comunicación, pues fue cuestión de tiempo para que yo empezara a echar mano de estos hallazgos y verterlos en los medios de comunicación.

COZ: Mencionaste que la carrera de Comunicación te fue llevando a la crónica, pero ¿en qué momento decidiste que iba a ser un ingreso cuantificable o proporcional que se le invierte a la crónica?

JPU: Qué pregunta me haces. Creo que no lo tengo tan conscientemente registrado pero supongo yo que tendrá que ver con lo siguiente que te voy a contar: Cuando llego a la Ciudad en 2003/2004, coincidentemente estaban de moda las revistas de la Ciudad de México, había una efervescencia. Salió una revista que se llamaba DF, otra que se llamaba Chilango, otra que se llamaba A dónde ir y alguna otra tal vez. Estaba como de moda ese tipo de revistas. Esto me cayó de perlas porque al yo intentar redescubrir la ciudad, estas revistas fueron un estupendo andamiaje. Entonces me empecé a involucrar mucho con una de estas revistas que se llamaba DF a tal punto que empecé a trabajar en ella, publicaba en la sección de antros, a veces iba a hacer una entrevista o a cubrir un concierto, hasta que me empezaron a encargar artículos y, como yo estaba muy en la escena música… más bien, entonces escribía y conocía gente y hacía entrevistas. Todo esto lo vertía en esta revista, DF, que se convirtió en una guía de la ciudad de la cual yo fui editor. A lo mejor esto me fue como profesionalizando la labor de ir periodísticamente compilando la ciudad.

La labor que hicieron las revistas recién mencionadas fue enciclopédica porque era la primera vez que editorialmente nos poníamos, todos, a ver cuáles son los antros, los bares, los museos, las galerías; estábamos como redescubriendo la ciudad, no sólo yo como recién llegado de Aguascalientes, también ellos que no se habían movido, de ahí lo estaban haciendo. Esto coincide con el gobierno de López Obrador, Marcelo Ebrard.

Como que había una moda de redescubrir el Distrito Federal que fue muy pujante, la gente comenzó a salir a la calle, a andar en bicicleta; se empezó a hablar de otras cosas, de los peatones, las colonias olvidadas como La Condesa o la Zona Rosa. Había bares como muy calientes, como el Pasagüero…

Todo esto tenía que ver con el redescubrimiento de la ciudad que a mí, como periodista, me vino de perlas y como periodista que también publiqué en DF me vino muy bien. Ahí fue donde fui refinando este interés por la ciudad, que no sólo es por la Ciudad de México, a mí todas las ciudades me interesan.

COZ: Oye y justamente que te mencionaban que Aguascalientes se está gentrificando, yo no creo que lo esté pero ¿esta “efervescencia” que describes no ayudó al proceso de gentrificación de la Ciudad de México?

JPU: Claro, somos los polinizadores y los culpables de que esto ocurriera, porque inocentemente… candorosamente, mejor dicho; estábamos reseñando la ciudad, redescubriéndola y poniéndola en papel.

Estaba de moda y había cambios políticos, fue como miel para las abejas, pero estas abejas eran las personas muy ricas de Las Lomas, Polanco, gente rica que vivía en el coche, en Santa Fe, quién sabe dónde… que se empezaron a dar cuenta que el centro de la ciudad estaba increíble, de no ser por esta labor periodística a lo mejor no se daban cuenta. Voltearon a ver estos barrios y dijeron “de ahí somos”.

Porque hay que decir que no es lo mismo llegar de Aguascalientes con ganas de respirar la ciudad, que llegar de Las Lomas de Chapultepec con el dinero de tus papás a montar una tienda de bicicletas importadas japonesas o un bar de diseño arquitectónico como el R.M. Roy, ahí en La Roma, o esta movida de regios que llegó por la inseguridad hace como unos seis, siete años que abrieron lugares muy interesantes a la usanza de Monterrey; como los Quiero Club y Juan Cirerol que empezó a hacer su carrera en la ciudad. De pronto todos eran norteños.

COZ: O sudamericanos.

JPU: Primero fueron los argentinos, luego llegaron los regios y luego los españoles. La Ciudad de México siempre ha recibido gente, históricamente hablando, pero con quienes no contábamos era con los fresas.

COZ: Oye y ¿no se sienten culpables por la gentrificación?

JPU: No, culpables no es la palabra, pero sí parte de un mecanismo que tiene que ver con política, con economía, con movimientos globales. No es una cosa que desde el periodismo hayamos provocado, son procesos globales y no locales. Nosotros como periodistas hablábamos de una ciudad que descubrieron personas que ulteriormente la gentrificaron, entonces sí, de algún modo tuvimos alguna participación.

COZ: ¿Qué pasó con la crónica urbana de principios del 2000 que te tocó? ¿Dónde está? ¿Se fue a Vice?

JPU: Reseñar historias cagaditas, hablar de bares, meterte a drogarte a Tepito con no sé quién o la historia de los travestis que juegan futbol, esas notas de color muy Vice; reseñar restaurantes y que el Pujol está de moda y que Enrique Olvera no sé qué… no es lo mismo que la crónica, es sólo la superficie. La crónica tiene mucha más sustancia y si tú decides meterte, exige comprometerte con el periodismo de una manera más dura, con el periodismo, con el lenguaje. O sea, la crónica que tiene que ver con la historia, la oralidad, con un Periodismo con pe mayúscula.

No es lo mismo reseñar un bar o un concierto, o hablar de la Colonia Roma como el nuevo lugar de moda o escribir para Vice, que ya meterte en una Crónica con ce mayúscula que exige herramientas de información, de buscar en los archivos, de entrevistar gente, de meter tus narices en la historia.

Ahora, el cronista no es historiador ni historiógrafo pero sí le guiña el ojo a la historia, al periodismo, a la literatura y a la comunicación en un sentido amplio. Si tú te quieres tomar en serio la crónica tienes que profesionalizarla e ir más allá de reseñar el nuevo lugar de hamburguesas que abrieron en la Colonia Roma.

COZ: ¿Estás diciendo que lo que hacen los de Vice con travestis no tiene el valor para ser una crónica?

JPU: Sí, claro que sí, como testimonio sirve, además en el caso de Vice han evolucionado muy bien y han hecho un periodismo mucho más padre, siempre han sido muy padres, pero ahora son un poco menos jocosos, diría yo.

En cualquier caso es otra manera de abordar la crónica, pero es también otra manera de atraer clicks, es más comercial y, si me permites decirlo, un poquito más vana porque se trata de pautar, de traer anunciantes a tu página, de demostrar visitantes, de llamar la atención y viralizar contenidos; eso no es malo, tampoco es bueno, simplemente es otra manera de cronicar.

Yo creo en una manera de cronicar mucho más sólida, sustanciosa, de lenta cocción y seria, no porque la labor de gente como ellos no lo sea, pero a lo mejor mis piezas no tienen una aluvión de clicks, pero tienen lectores de calidad. Yo no busco que se viralice, si yo quisiera viralizar lo que hago, estaría hablando de feminismo, pescando las modas. Yo más bien estoy contra corriente porque estoy hablando de un tema muy anticuado si lo piensas bien.

COZ: ¿Crees que el feminismo es una moda?

JPU: Cierto feminismo, el llamado feminismo de la tercera ola. Tiene un gran valor pero también tiene un cascarón que tiene que ver con una moda global. Yo creo en el feminismo y en este feminismo de la tercera ola, pero es verdad que para mucha gente es una moda y hay quien ha sabido aprovecharse de ello para obtener notoriedad.

No es el interés del cronista atraer notoriedad, atraer click, hacerse rico y volverse famoso, no, la labor del cronista en ese sentido no es viralizable, no va por ahí, es más romántica.

COZ: Y se imprime.

JPU: Para mí la crónica debe ser impresa, a lo mejor es un pensamiento anticuado pero yo creo que la buena crónica se debe imprimir para que perdure, a lo mejor estoy equivocado pero si se imprime seguramente perdurará y lo que interesa es que perdure, no interesa que tenga un montón de click, no interesa atraer notoriedad, interesa dejar un testimonio y para mí esa es una labor muy humilde.

COZ: Perdón. Y ese es el valor de la publicación impresa, el que no se queda en toda esta ola gigantesca de publicaciones en internet que se van a perder, no porque dejen de existir, sino porque va a haber demasiadas y sin calidad.

JPU: Mira, gana Andrés Manuel López Obrador y todos los medios están ahí. Obviamente, eso atrae muchas visitas, es noticia caliente y si tú quieres notoriedad y clicks búscale tres pies al gato, encuéntrale una falla a Andrés Manuel, bulealo, ármale un escándalo a sus familiares, al hijo que se pinta el pelo.

El cronista responsable va más allá de la propia figura de Andrés Manuel, va con la gente que estaba en el Zócalo celebrando, la más humilde, la que está con su familia gritando “¡Hemos ganado!” y cantando el Cielito Lindo. Al cronista le interesa recoger eso aunque no sea la parte más popular de la noticia pues paradójicamente, es la más humilde y al mismo tiempo perdurable. Tú trabajo es fijarte en las personas que fueron a celebrar al Zócalo, ¿Cuáles eran las consignas que cantaban? ¿Qué canciones cantaban? ¿Qué decían las pancartas que llevaban? ¿Cómo iban vestidos? ¿A qué olía? ¿Cuáles eran las canciones que sonaban en el ambiente? No era por ejemplo infrecuente escuchar canciones de Belinda, había como un vaso comunicante ¿Sabes? Entonces oías autos que pasaban con el Sapito o la canción de Morena. El que pesca eso tal vez no tiene la noticia exitosa, el clickbait, pero sí algo perdurable y humilde que en el futuro los historiadores, periodistas o curiosos, se van a interesar en qué dijo Andrés Manuel en su discurso. Ya ves que Andrés Manuel dijo que el tigre se iba a soltar, ese día había unas personas que llevaban un tigre y cuando me les acerqué me di cuenta que una de las que los traían era Alejandra Frausto y le dije: “Oiga, usted va a ser la próxima secretaria de Cultura de la nación, ¿qué hace usted con un tigre?”.  Eso es la sutileza que yo aprecio. No escribí una crónica al respecto, pero en mi cuenta de Instagram sí que hice en mi canal un vídeo de 15 minutos mostrando esas cosas.

COZ: Disculpa, no he leído el libro que acabas de presentar que dices que se publicó en diciembre de 2017; no he tenido la oportunidad, pero sé que en el libro hay una crónica que tiene que ver con Aguascalientes, con el barrio de Guadalupe, ¿en qué momento tuviste la oportunidad de descubrir ese barrio?

JPU: Mi papá estaba enfermo y yo venía a visitarlo. Además de estar con la familia siempre he sido pata de perro, entonces me salía a ver el Camarín de la Virgen de San Diego, siempre había algo que descubrir y me di cuenta de que yo a Guadalupe lo tenía en ceros o sea… sabía del templo, de alguna birriería por ahí, pero nunca me había yo metido al Barrio de Guadalupe y descubrí que era un barrio excepcional.

El camino a Guadalajara donde están los mesones, todavía sobreviven algunos mesones antiguos coloniales que ahora son estacionamientos. Hay una heladería, un hotel por ahí… es portentoso barrio. La oportunidad que tuve para conocerlo coincidió con la muerte de mi papá y entonces decidí escribir un texto hablando de ambas situaciones. Para mí el Barrio de Guadalupe es acordarme de mi papá.

COZ: Tú llegaste a esa efervescencia de revalorar a la Ciudad de México, pero que pueden hacer los jóvenes de Aguascalientes, recién egresados, para hacer lo mismo.

JPU: Alguna vez Mireya, una lindísima amiga de Aguascalientes y su ahora esposo también mi amigo, decían algo muy lindo: “Ahora ya tenemos internet, antes tenía que ir a la Ciudad de México, tocar puertas, sufrir, llegar de provincia”. Eso se acabó, tú puedes hacer lo tuyo sin salirte de tu ciudad, porque ya no necesitas moverte en gran medida a la Ciudad de México.

Todo ese flujo maniático de “Vámonos a la ciudad a hacer cosas” no es necesario, desde tu propia ciudad puedes hacer maravillas, mover montañas, hacer grandes cosas y como han dicho, hay que pensar global y actual local, en la propia ciudad. No hay que estar soñando con irse a Nueva York, a la Ciudad de México y triunfar en Europa, eso es antiguo, eso es noventero. Hoy yo creo que los jóvenes de las ciudades del interior tienen la oportunidad de no tener que moverse y trabajar en beneficio de su propia comunidad, tienen la oportunidad de valorar su propia ciudad.

Además es algo que Aguascalientes siempre ha tenido, es una ciudad muy particular. Históricamente siempre se ha sabido valorar a sí misma.

COZ: Orgullosa.

JPU: Muy orgullosa, con un gran fermento cultural, con un gran historial artístico. Es una ciudad de primera clase en lo cultural a nivel república.

Si yo viviera en Aguascalientes teniendo 19 o 23 años, recién egresado, no me hubiera ido a la Ciudad de México. Lo que pasa es que yo soy viejito y antiguo y tuve que irme, además era mi ciudad pero si esta fuera mi ciudad no me movería de aquí porque sé que hay muchas cosas que yo puedo hacer in situ: puertos urbanos, movilidad, bicicleta, transporte público, botánica, arquitectura, paisajismo, moda, todo sin moverme de la ciudad.

Hoy ya no tienes que ir a tocar puertas a Radioactivo, puedes hacer un podcast en tu recamara, puedes hacer cine con tu teléfono, tienen mucha suerte los recién egresados de Aguascalientes hoy porque desde aquí pueden cambiar el mundo, su comunidad, sin tener que moverse y eso es una bendición.

COZ: Bueno, ahí está, eso es todo de mi parte ¿Alguna otra cosa que quieras agregar?

JPU: Sólo aclarar lo del feminismo. No es que yo esté en contra, es que a lo mejor algunas voces que están hablando de ese tema, hace tres años estaban en otro y dentro de cinco estarán en otro, porque los de la opinología de Twitter en el fondo quieren ser famosos y se agarran de cualquier tema.

Si tú quieres que tus contenidos, sean súper virales, conocidos, famosos, hacerte millonario, viajar y tener tu canal en Vice, pues no te dediques a la crónica urbana, hay otras manera de alcanzar la fama.

La crónica de ciudad es tan digna que es muy humilde, porque tiene una perdurabilidad a largo, muy largo alcance, es muy modesta y es muy valiosa. Somos como los obreros de la historia, somos un poco periodistas, un poco historiadores empíricos, divulgadores… Dice Juan Villoro que los cronistas somos como ornitorrincos de la literatura, un poco esto y un poco aquello y yo digo que más que ornitorrincos somos otorrinos, porque tenemos que oler, oír y hablar, sobre todo oír. Por eso la labor del cronista es muy humilde, nunca va a tener gran fama, ni muchísimos clicks, como sí lo tienen aquellos que se dedican a temas candentes como el feminismo, eso es lo que quería decir.

 


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Carlos Olvera Zurita

Carlos Olvera Zurita

Nada, sólo 28 años de vida. Reportero en La Jornada Aguascalientes.

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