Opinión

Principio de paridad y el elegido / Cocina política

Anti-política, antisistema y disrupción, actitudes que permean; son la moda y no hay cómo sacudírselas.

Primer acto. Ahí tiene Usted que, en uso de su facultad de asignación de diputados plurinominales por Aguascalientes, el IEE tomó el acuerdo que le mandata la ley y presentó su integración de representación proporcional, con base en sus principios legales rectores y en la ley electoral hidrocálida.

Segundo acto. Entonces, las y los inconformes porque fueron excluidos de la relación del INE o porque no fueron incluidos; presentaron ante el Tribunal Electoral Local diversos recursos para modificar la relación original. Acumulados los recursos, la y los juzgadores locales, observan que la asignación no observa el principio de paridad de género, por lo que, acuerdan una nueva asignación en apego a este mandamiento electoral, que tiene enojados, casi furibundos a varones ambiciosos y poco informados.

Tercer acto. Pues ahí van los varones ambiciosos y algunas mujeres que sintieron vulnerados sus derechos político-ciudadanos, a solicitar la acción del Estado ante la Sala Regional Electoral, con sede en Monterrey, Nuevo León a decir que la paridad les importa una pura y dos con sal; que su curul es su curul y ni dios padre se las quita.

La y los magistrados que integran la Sala Regional Electoral conocida como Monterrey, confirman el principio de paridad de género, que ya los magistrados locales habían incorporado en su resolución: aumentan una mujer y quitan un varón. Caso cerrado. ¡Bueno! Ni tan cerrado, porque no faltará la aventurera o el aventurero que, sin razón objetiva, alegue violaciones constitucionales ocurridas en el proceso local que casi culmina, y presente su revisión; en este supuesto, sólo se logrará legitimar la existencia y costo de la Sala Regional Electoral, porque no procederá. Ahora sí: caso cerrado, diría la popular Dra. Polo.

La actitud poco ética, que esta Cocina integra al concepto “anti-política”; es la necedad, casi casi necesidad de despreciar la paridad de género, como uno de los principios rectores de la democracia mexicana moderna. Ya no está a discusión si se debe considerar o no la aplicación del principio: es un tema suficientemente discutido, por la sencilla razón que las ciudadanas representan casi el 54% del padrón electoral y en esa proporción deben estar representadas. No es un asunto de “feminazis” contra “hitlermachos”; es mera razón estadística.

Pasemos a otro tema de la agenda anti-política.

Mario Guevara Palomino, actual delegado del Infonavit en Aguascalientes, deja atrás su pasado priista en una salida discreta, casi silenciosa salvo para los que estamos al tanto de la política en esta tierra.

Estoy obligada a comentarle a Ud, que hace unos treinta años, para el puñado de jóvenes románticos de la política que integrábamos el Frente Juvenil Revolucionario -¡vaya denominación!-; Mario era el hermano pequeño, el último en la prelación de edades, francamente el precoz en esa generación que le llevábamos en promedio 8 años, que en esa etapa hacen una gran diferencia.

Extrañamente, Mario Guevara, lejos de ser sólo un aprendiz, era el joven Benjamín, que incorporaba al grupo conceptos audaces de organización democrática, e inclusive ideas retadoras, en ocasiones -debo decirlo- hasta descabelladas para ese tiempo.

Es obligado mencionar también, que cuando la de la pluma dirigió el Frente Juvenil Revolucionario -¡Uff!- municipal de Agüitas; Mario nos regaló un enorme poster del Ché Guevara pegado sobre una base de madera, que llamaba poderosamente la atención en nuestra humilde oficina y que le daba presencia y valor a nuestro pequeño grupo de imberbes luchadores.

Hay quienes se van de un Partido y generan alivio; quienes lo hacen en medio de sorna disimulada y quienes, como Mario Guevara Palomino, causan en sus compañeros de generación profunda tristeza y consternación.

Lo de Mario es, en mi opinión, una culminación lógica y casi esperada de la actitud rebelde y de crítica permanente que caracterizó su hacer dentro del PRI. Advierto que a donde vaya, continuará en su papel de audaz Benjamín y que no será fácil tenerle en cualquier organización política; pero a cambio será un privilegio tener su palabra analítica, humanista y apasionada. Seguro valdrá la pena.

Le digo adiós del PRI a mi hermano político pequeño. Lo despido con la “Canción del Elegido” de Silvio Rodríguez. Como buena hermana mayor yo me quedo aquí, en medio de la casa que amo y en la que pongo mi empeño. Aunque siempre llevaré como guía la estrella en esa boina negra, el rostro mirando al horizonte que dio valor a aquél joven pelotón de soñadores. Te extrañaremos, Mario.

Nos vemos en la próxima.

 

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Socorro Ramírez

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