Opinión

Siempre vendrán tiempos mejores / De imágenes y textos

Sí, bueno, la esperanza es lo que muere al último, y más cuando el sistema a través de los medios tradicionales y digitales promueven como tarjeta de crédito la cuarta transformación.

No pretendo ser el detractor permanente del sistema político de esta hermosa nación, llámese como se llame, del color que sea, pero, estimado lector, cuáles son los primeros mensajes que hemos recibido de parte de la nueva mafia del poder, apenas el 29 del mes pasado los nuevos diputados federales tomaron protesta para declarar legalmente constituida la LXIV Legislatura; vio el espectáculo que amablemente nos regalaron todos los involucrados en el acto para contribuir al sano esparcimiento del mexicano promedio, creo que a las huestes de Andrés Manuel no les ha caído el veinte que no son oposición (irresponsable) y se siguen comportando como si lo fueran, la gustada tradición de reventar la tribuna, de interrumpir al que ocupa el estrado con vituperios y sombrerazos, la nota de ocho columnas confiriendo la importancia que no tiene y exaltando (a todo lo que da) un acontecimiento de verdad irrelevante y que se convierte casi en el tema central de la noticia.

No se usted, estimado lector, pero en el primer día de trabajo, el primer día de clase, la primera vez en la casa de la novia o el novio para conocer a la familia, la primeva vez en todo, la idea es causar una buena impresión con el fin de ser aceptados en el nuevo círculo; y para qué busco la aceptación, pues para integrarme y ser productivo, en todo caso coadyuvar a la causa, al empleo y así ganarme el salario dignamente, o simplemente caerle bien a la familia y avanzar en la conquista del ser amado. Eso dicta la lógica, pero tal parece que la bancada que ahora es mayoría en las Cámaras no lo entendió, o tal vez Andrés Manuel no compartió bien la información a los militantes de su partido. Es el hombre del momento, el presidente electo que quiere ser como Pepe Mujica años atrás en otras latitudes, el que viaja en línea aérea comercial para ir a la ciudad de Monterrey y se toma selfies cual actor de Televisa, bebe café en la cadena de moda y charla con el Bronco sin empacho alguno. Ese mero es al que se le olvidó tirar línea a los compañeros de partido para que dejaran una primera impresión digna y así evitar despertar sospechas sobre el comportamiento de todos los integrantes de Morena incluyendo al presidente electo al momento de tomar las riendas del México lindo y querido.

Qué clase de espectáculo barato fue el ver a Claudia Ruiz Massieu presidenta del Partido Revolucionario Institucional ser interrumpida en pleno posicionamiento de su partido en la sesión del Congreso General por los legisladores morenistas.

Claudita estaba entrada en discurso argumentando que los militantes de su partido no son mercenarios de la política, es decir que no son chapulines, claro no, los que lo fueron por eso ya no están, para ejemplos un montón, simplemente el nuevo tlatoani inició su carrera política en Tabasco con los mismísimos tricolores, después los alucinó, los insultó, les incendió pozos petroleros, desquició la Ciudad de México y luego se “sosegó” le entró al hipismo y ahora es casi como John Lennon. Otro ejemplo, con gusto; le suena Porfirio Muñoz Ledo, en 1975 era el mero presidente de los amigos de Claudia, hasta el mismísimo y respetado ingeniero Cárdenas Solórzano emano de las filas de los hijos de Alemán.

Bueno el chiste y para no dar más ejemplos, es que mientras ella fijaba su postura de no cambiar de lealtades de acuerdo al proyecto de gobierno en turno fue interrumpida en tres ocasiones por los legisladores de Morena, abucheada en un principio, después a grito pelón los comenzaron a contar del uno al 43 en franca alusión a los estudiantes desaparecidos en Iguala Guerrero y para cerrar con broche de oro su intervención, el gustado y retador grito de guerra ¡Es un honor estar con Obrador!

Son legisladores no manifestantes, es la Cámara, no la calle, y aunque la consigna sea válida el modo de expresarlo y comportarse no lo es, cuál es el mensaje que dejan claro y patente la bancada por cierto mayoría de Morena, agréguele los adjetivos calificativos que usted guste, en lo personal y después de esta coma, pudiera cerrar mi columna con muchos.

Pero el espectáculo no acabó ahí, la fotografía histórica del Quique custodiado en ambos flancos durante el sexto informe de gobierno por Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres estos en su calidad de presidentes de las Cámaras de diputados y senadores respectivamente bastó para que el siempre incómodo Gerardo Fernández Noroña hiciera su numerito en la Cámara Baja, desafortunado como siempre, pero creo que más desafortunada la cobertura mediática, claro sí la idea era buscar la nota de color, entonces se consiguió, vamos, me tocó escuchar al gurú de los comunicadores (léase Joaquín López Dóriga) decir que por fin alguien había puesto en su lugar a Fernández Noroña, oiga si no es un pleito de vecindad, no se trataba de ver quién podía más, no era necesario medir fuerzas frente a los reporteros, ¿o si? Comunicadores profesionales, eso es lo que tenemos y nos merecemos…

Pero no conformes con eso, en la Cámara alta y después de negarle la licencia al senador del PVEM Manuel Velasco para regresar a Chiapas a terminar su mandato como Gobernador Constitucional, el panorama cambió y con más de 80 votos incluyendo el del presidente de la Mesa Directiva y el coordinador de los senadores de Morena, Manuelito regresa a casa a terminar su mandato.

Acuerdos en lo oscurito de la nueva mafia del poder, cinco diputados para tener mayoría por un gobernador que acabe su periodo el 8 de diciembre. Todavía ni despacha en Palacio Nacional y sus huestes ya están haciendo de las suyas, el espejismo comienza a diluirse, pero siempre vendrán tiempos mejores…

 

[email protected] | @ericazocar


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Eric Azócar

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