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33 Revoluciones de Canek Sánchez Guevara | Entrevista a Alberto Sánchez, editor y padre de Canek Sánchez Guevara

 

  • La edición incluye 8 cuentos escritos a lo largo de diez años, durante los cuáles Sánchez Guevara recorrió el continente americano, y conoció la realidad de un continente golpeado, que vive y sufre sus propias mentiras

 

La novela 33 Revoluciones del fallecido escritor, diseñador y músico Canek Sánchez Guevara (1974-2015) fue publicada simultáneamente en 25 países y en 15 lenguas diferentes. Todo un hito para una novela corta, de solo 64 páginas. Sin embargo, el poder narrativo de este libro es innegable.

Canek Sánchez Guevara nos retrata en esta novela la vida de un personaje vacía y gris, del cual desconocemos su nombre y en el país en donde vive, aunque podemos darnos cuenta por la comida y la forma de hablar que se trata de Cuba, país de donde era originario el autor, quien además era el nieto mayor del Che Guevara. Sin embargo, la visión política y social presentada en 33 Revoluciones es crítica hacia el resultado que la revolución cubana terminó por alcanzar.

Sánchez Guevara nos presenta una realidad brutal, nos habla de una sociedad en decadencia económica, pero sobre todo, una decadencia moral. Un estado omnipresente, que lo controla todo, hasta lo que los personajes piensan. Un país que es una cárcel moral, rodeada por agua. El personaje de 33 Revoluciones es un observador de esa realidad que parece desmoronarse a cada paso, un funcionario que camina todos los días, que vive y observa cómo la realidad se degrada rápidamente, mientras en el fondo, como una música gris y ensordecedora, se repiten una y otra vez, las consignas revolucionarias. Palabras huecas que ya no le dicen nada a nadie, pero que están ahí, ocupando el espacio de las conversaciones, de las palabras. El universo retratado por Sánchez Guevara se convierte así en un espacio controlado, vigilado, en donde nadie dice lo que realmente piensa porque todo el mundo desconfía de todo el mundo. Un país vigilado, que se cae a pedazos, que repite una y otra vez que vencerán.

Sánchez Guevara nos presenta así una visión profundamente crítica de la realidad cubana, sin convertir su novela en un ensayo político. Al contrario, la narrativa le permitió observar y reconstruir ese universo, en donde lo que nos domina es el hastío, el vacío, la repetición de las consignas desgastadas por el tiempo y la realidad. Pero Sánchez Guevara nos presenta ese universo con una lucidez, con una precisión lingüística que sorprende, con un ritmo que no permite el escape del lector. 33 Revoluciones es una novela fulgurante sobre una realidad que nos toca a todos. Cuba es un referente obvio, pero la prosa de Sánchez Guevara nos habla del vacío existencial que cunde en todas partes del mundo. Los grandes sueños del siglo pasado se han convertido en los monstruos contemporáneos. Y estos monstruos nos comen a todos, se ensañan con la vida de todos. El ruido en el que vivimos sólo esconde el vacío en el que vivimos.

33 Revoluciones viene acompañado, además, por 8 cuentos escritos a lo largo de diez años, durante los cuáles Sánchez Guevara recorrió el continente americano, y conoció la realidad de un continente golpeado, que vive y sufre sus propias mentiras,

Platicamos con Alberto Sánchez, editor y padre de Canek Sánchez Guevara, y quien a la muerte del escritor, se dedicó a buscar una editorial para publicar este fulgurante libro:

33 Revoluciones es un libro que Canek empezó hace muchísimos años, ya que era parte de la obra que él trabajaba, escribía columnas, ensayos, fue colaborador de varios medios de comunicación, y también escribía cuentos, novelas, de hecho, 33 Revoluciones era la obra que más quería, junto a Diarios de motocicleta, que empezó como un blog que relataba el viaje que realizó de Europa a Sudamérica y que llevó cinco años. De tal manera, que pocos meses antes de morir él mismo empezó a contactar editores para la publicación de ambos libros, lo sorprende la muerte en el quirófano, por una operación cardíaca, de tal manera que con la ayuda de nuestro amigo editor Jesús Anaya Rosique, buscamos contactos y mandamos los originales a distintos editores, y nos ayudó otro amigo en Barcelona, y la escritura de Canek sedujo a los editores y 33 Revoluciones se publicó en 25 países de manera simultánea, lo cual nos deja ver todo el trabajo que Canek le dedicó a este novela corta, que viene acompañada por otros 8 relatos, pero la novela es una novela rápida, intensa, en donde la vida de estos hombres concluye dramáticamente, en una vorágine, como si se tratará de un disco rayado de 33 revoluciones.”

Javier Moro Hernández: Una de las cuestiones que caracteriza tanto a la novela como a los relatos, incluidos en 33 Revoluciones, es la velocidad y el manejo del lenguaje, que a pesar de que retoma el habla popular de diferentes países de América Latina, mantiene una búsqueda y una precisión particular.

Alberto Sánchez (AS): Él se metía en el alma de los personajes, pero son de estos personajes de la calle, son trabajadores, son obreros, de repente es un vago, es un chulo traficando con prostitutas, con drogas en un puerto, pero a uno le fascina que en ese tratamiento, que a veces hay muchas situaciones cómicas, pero se está metiendo en la psicología de los personajes, de lo que ellos esperan de la vida, sus desilusiones, sus problemas y sus complejos, su infelicidad, hay mucha infelicidad en los personajes que Canek retrata en La Habana, por ejemplo. En la primera página de 33 Revoluciones la desesperanza y la desazón frente a la vida, en la primera uno se topa con la tristeza, todos verbalizan a las vez, todos dicen lo mismo con las mismas palabras, doce millones de discos rayados parloteando sin parar, el país es un disco rayado, todo se repite, todo es una repetición de lo anterior, cada semana, mes, año, y de repente, de repetición y repetición el sonido se degrada hasta que sólo queda una vaga e irreconocible remembranza del audio original. Mientras vas leyendo te vas enterando de cuál es el audio original, y mientras entendiendo y leyendo, uno va comprendiendo que el audio original se refiere al discurso revolucionario fresco, innovador de los primeros años de Cuba, pero como el repetir y el repetir se vuelve hueco, vacío y degrada lo que al principio fue fresco y ahora se vuelve asfixiante y opresivo. 

Javier Moro Hernández (JMH): Canek retrató la imagen de asfixia que se vive en una isla de clima tropical pero con un sistema político cerrado y frío.

AS: Dictatorial, vertical, asfixiante, y no te puede ir a ningún lado porque todo el país es como una prisión rodeada por agua, eso genera esta sensación terrible de que para poder defender su propia vida tienen que jugarse la vida, algo que no es posible, entonces ver lo que significa el drama de querer respirar un poco de libertad, ya no estás pidiendo otra cosa. 

JMH: Quería empatar a la novela de 33 Revoluciones con el relato de “Los supervivientes”, ya que lo que vemos en los textos de Canek es que retrata la desesperanza no solo de Cuba sino del continente entero. 

AS: Toda la crítica política e ideológica que Canek retrata no está referida a Cuba solamente, sino en contra de los poderes opresivos, contra la vida triste de la gente que lleva esa vida triste, rutinaria, vacía, sin sentido, eso es lo que él está criticando, la desazón general del ser humano, en el sistema, cuando se refiere a Cuba él no se está poniendo en el mismo punto de vista de los anticomunistas, porque eso era algo que él no quería, de sólo ver lo que ocurre allá y no lo que sucede en su propio país, y él siempre está diciendo que lo que ocurre allá ocurre en todas partes, lo que pasa es que allá lo sufren más porque es dictatorial, y acá uno puede eludir de frente el problema porque eres libre, porque si quieres te manifiestas, si quieres sales a la calle, puedes dibujar, criticar, publicar tu artículo y no va a pasar nada, pero eso no quita los problemas. Entonces los relatos no son todos cubanos, hay algunos cubanos, otros no saben bien en donde suceden, ni si el personaje que los está relatando es griego, español cubano, mexicano, porque incluso ni siquiera está la forma de hablar cubana. 

JMH: Canek fue un trotamundos, algo que se puede leer en varios de los relatos que integran el libro: Los paisajes que se retratan son de América Latina, de algún lugar del continente, no sabemos cuál, justo porque él buscaba retratarlos de una manera que nos dijera esto sucede acá pero también en otros lugares. 

AS: Así nació y así murió, él siempre estuvo viajando, y afortunadamente comenzó en 2008 a escribir cada semana un relato de los lugares en dónde estaba, de lo que veía, de lo que escuchaba, entonces hace amigos, los describe y entonces estás viendo que descubre personajes de novela, sabe ver en las personas a un personaje arquetípico, ve personas de todo tipo, de lenguas distintas, de ideas distintas, de condición social, y además tenía un ojo crítico muy especial, porque puede hablar del pueblo, del vendedor, del ambiente, del de la cafetería, y siempre mirando con un ojo muy sensible y recogiendo esas cosas humanas por las cuáles cada texto es una reflexión sobre la vida. 

JMH: Sin embargo, hasta en las situaciones de desesperanza Canek retrata la humanidad de los personajes, porque algo que él logra hacer en los cuentos y en la novela es lo que se logra percibir, son personajes distintos, algunos cómicos, algunos más trágicos, pero son humanos. 

AS: Siempre logra pescar esa parte, como cuando uno lee el cuento de El Tarzán, en donde nos relata una vida tragicómica, en donde sientes al final un poco de cariño por ese pobre Cristo que ha sido apabullado, apaleado por las calles, que ha vivido como perro toda su vida, y sin embargo, logras sentir algo tan humano en ese personaje, igual que en otro, pero sientes algo que te identifica con él, estás sintiendo, estás riendo, pero ves como Canek puede entrar hasta los temores más íntimos de estos personajes, él recupera la humanidad de cada uno de estos personajes. 

JMH: “Los frikis”, es un cuento en donde él utilizó una técnica fragmentaria, son postales de los diferentes frikis, como él mismo los llama, que terminan convirtiéndose en una especie de tribu, en la que todos se conocen, pero el tratamiento que él le da al cuento es muy interesante, porque termina por darle un espacio a cada uno de los personajes. 

AS: Ese era una de las capacidades de Canek, saber ver a las personas, eso lo hacía ser a él una persona muy querido por la gente, porque siempre miraba el lado humano de todas las personas, no le importaba de dónde fuera, no le importaba qué pensarán distinto en cuestiones políticas, por ejemplo. 

JMH: Es muy interesante la forma en la que Canek divide los cuentos que acompañan a la novela de 33 Revoluciones.

AS: Es bien difícil hacer eso en términos literarios, Canek se afanó y trabajó mucho los cuentos, se tardó como diez años en estos cuentos, cada cuento lo fue decantando, reduciendo a la máxima expresión pero sin perder el sustrato, lo importante. Fueron casi diez años de trabajo en donde estuvo tratando a los personajes, pero se afanó mucho en las frases, le dio muchas vueltas, escribió mucho, y todo esto mientras escribía otras cosas para vivir, escribía poesía, hacía música, hacía vídeos, fotografía.

JMH: ¿Hay mucho material más que Canek no alcanzó a publicar en vida? 

AS: Sí hay mucho material que estamos clasificando, aunque en este momento no estoy pensando en otro libro, no tenemos esas ambiciones, pero ya los editores nos dirán cómo le va al libro y si les interesa hacer otra cosa, pero a mí lo que me interesa es dar a cumplimiento a un deseo de Canek que tenía antes de morir, que era que se publicará 33 Revoluciones, que se concluyeran los acuerdos para publicar El Diario sin motocicleta, y lo hicimos y eso a mí me reconforta.

 


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Javier Moro Hernández

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