Los ilustradores jóvenes tienen el problema, porque es un problema que tienen que enfrentar, de un exceso de imágenes afirma el ilustrador de libros.

  • “A veces parece que nos hemos olvidado de la vida, porque el ilustrador, el creador, el poeta, el escritor, lo que quiere es contar la vida, no contar los premios, no contar el prestigio”
  • “Como ilustrador no soy eficiente porque el ilustrador se somete a una velocidad que los medios de producción le imponen”

 

La 50 edición de la Feria de Libro de Aguascalientes terminó el domingo 7 de octubre y uno de sus protagonistas fue el conocido ilustrador de libros Gabriel Pacheco quien además de ser en encargado de la imagen del evento, fue uno de los responsables de ilustrar la selección de poemas del Premio de Poesía Aguascalientes, Las etapas del día material sobre el que charló con La Jornada Aguascalientes así como de la importancia de la lentitud para los ilustradores y de los analfabetas visuales.

Carlos Olvera Zurita (COZ): ¿Qué estuviste haciendo en la Feria del Libro?

Gabriel Pacheco (GP): Me invitó la arquitecta (Claudia Santa-Ana Zaldívar, directora del Instituto Cultural de Aguascalientes), para un proyecto que yo veo grande porque empezó con el libro para el aniversario, con las ilustraciones, hace dos años.

Dentro de este proyecto, ellos estaban realizando varias actividades y me invitaron a un taller con chicos de aquí de Aguascalientes. No teníamos bien clara la idea porque, o era para chicos o era para gente ya mayor que está en la universidad. Tengo 15 años dando clases, tengo experiencia en esto y ahorita coordino una escuela de ilustración en Italia así que platicando todo eso me dijeron que hiciéramos el taller, lo hicimos y tratamos de pasar la mayor cantidad de información.

También fue la presentación del libro, donde yo estaba con los poetas y lo otro fue una charla sobre la ilustración contemporánea con José Gordon que tuvo mucha habilidad para tocar puntos para todo el público.

COZ: Sí, digamos, no fue una charla técnica.

GP: Sí, justamente eso, porque aquí de lo que me doy cuenta es que ha habido un cambio en los contenidos de la feria, entonces explicar un poco: la intención de la charla fue compartir experiencias con los chicos del Taller Nacional de la Gráfica sobresalientes que me mandaron.

Después sigue una presentación del mismo libro en la Ciudad de México y listo.

COZ: ¿Cuándo es la presentación en México?

GP: El jueves (11 de octubre), va a estar la arquitecta Claudia, Socorro Venegas la editora, dos poetas…

COZ: También se va a presentar el libro en el Cervantino, no sé si te habían platicado.

GP: Sí, obviamente, sí es un libro bien importante, un libro histórico.

COZ: ¿Cómo fue tu proceso para ilustrar este material?

GP: Pues desde mi punto de vista, para mí que me gusta la poesía, fue fácil. El punto clave fue con Luis Vicente de Aguinaga que hizo una selección muy atinada, porque el proyecto era hacer llegar la poesía a otras personas que no están acostumbradas.

Entonces imagínate, yo recibí el trabajo y lo recibí con una claridad. Me gustaban mucho los títulos, como lo compuso, como ordenó y yo me imagino que para el lector debe ser lo mismo; entonces el trabajo fue más bien con él, en el sentido de que supo ordenar un universo, de tiempos, de temáticas, estamos hablando de 50 años y de los poetas más importantes de México.

COZ: ¿Cómo fue la dinámica que tuviste con Luis Vicente?

GP: A nosotros nos dieron toda la libertad, Socorro Venegas, que ya conoce el trabajo de todos, de los otros compañeros, nos entregó los textos, tuvimos dos o tres conversaciones, nos dijo que este proyecto es para este público, me contó toda la historia del proyecto y después nos dejó. Uno tiene que resolver leer, bocetar, leer, leer, dejar descansar… Pero fíjate que se nota que es una antología de premios porque tú empiezas a leer y las imágenes se te vienen solas.

COZ: De hecho te iba a preguntar, ¿No te parece complicado cumplir el compromiso con los escritores?

GP: Hay una responsabilidad porque estar al frente son palabras grandes. Son autores ya muy reconocidos, formados, muy formados. Yo lo que intento no es ilustrar lo que está encima de sus palabras porque ellos enseguida te hacen ver imágenes, la belleza de la poesía es la parte oculta o lo que te sugieren esas palabras o imágenes.

Lo que hago es nada más intentar ser un buen lector, susceptible y no ser literal, sino intentar ver lo que ellos evocan, cuando ellos hablan de un objeto, pero le acomodan palabras para que vaya más allá del objeto, yo intento escuchar nada más, con la honestidad de lo que he vivido, de lo que yo veo, disfruto, con la honestidad de un lector que le gusta leer poesía.

COZ: Y bueno cada lector creará sus propias imágenes.

GP: Claro y eso es lo padre, cuando te das cuenta esas imágenes hablan mucho de ti, es tu gusto personal y se como un diálogo; te tiran imágenes con palabras y tú haces imágenes que despierten palabras. Esto ya tiene un valor didáctico y de divulgación. Otra forma de entregar la poesía que es el proyecto que hizo el ICA: ilustrar un libro de poesía te habla que hay una intención de entregar de otra forma esos textos.

COZ: ¿Cómo se repartieron los poemas?

GP: Fuimos cuatro ilustradores, María Bernique de Argentina, Jesús Cisneros, español que vive en México, Roger Ycaza y yo. Socorro, una vez que le dieron los textos los repartió según nuestras características. A mí me gustó mucho la serie de poemas que me dieron.

COZ: ¿Hay alguno en particular que te haya parecido más complicado de ilustrar? Y ¿Hay alguno que te haya gustado más?

GP: Lo que me gustó muchísimo fue el título: Las etapas del día; que fue un pedazo de texto que Luis Vicente retomó de un poema… pero fíjate que no eh, puede ser que yo ya estaba en un momento tranquilo, ya tenía un tiempo destinado, todos me gustaron… Si acaso en el resultado me gustó El sonido de la noche, hice ahí una imagen que me ayudó a reelaborar, porque hice como seis antes y esa me ayudó a reelaborar todas las demás.

COZ: Es decir que hay una ilación entre tus ilustraciones.

GP: Sí, hay una ilación, porque hice una comparación de todo lo que leía con los animales. Entonces si tú te das cuenta siempre hay un animal en la serie de imágenes, desde grillos hasta ciervos que están metidos en una cama, así es como yo trabajo.

En el caso de los ciervos estaban hablando de la madrugada, y sí, yo me imagino la madrugada y empiezo a jugar como si estuviese atrapado, como si la cama fuera profunda y ahí fue cuando se me ocurrió, en la imagen hay un juego de un ciervo que quiere salir de la cama, como si la cama fuera un lago.

COZ: En la charla que tuviste con José Gordon hablaste sobre los analfabetas visuales, parece imposible que existan los analfabetas visuales cuando como nunca en la historia del mundo hemos tenido acceso a tantas imágenes. Tú hablabas de cómo, sin saber cómo era un rinoceronte, Durero tuvo que dibujarlo…

GP: Primeramente tenemos que distinguir que la imagen tiene toda una naturaleza, desde dar información hasta dar pensamiento, lo cual implica dos tiempos.

La información la tenemos, el internet te dice perro, te saca los significados y te enseña las fotos; esa es información, estamos acostumbrados a leer a esa velocidad, el pensamiento no ocurre, tenemos mucha información.

Cuando vamos en el metro y vemos una flecha ya no la leemos, ya sabemos dónde está la puerta, son informaciones que no es que la estés leyendo y estamos acostumbrados a leer así una gran cantidad de imágenes.

Hay una belleza en los paisajes, en esta ciudad hay una belleza increíble, es la primera cosa que me impactó, la belleza de la ciudad (Aguascalientes), yo veía en la azotea del hotel y no hay horizontes; eso ya no se ve en la Ciudad de México.

Intento todavía leer las imágenes, entonces si nosotros queremos verdaderamente leer las imágenes necesitamos detenernos y contemplarlas. Uno se vuelve a preguntar ¿Cómo? Pero sí, no leemos las imágenes, nos informamos con imágenes, nos informamos pero no las leemos y la diferencia es que una te da información inmediata y la otra te deja reflexionar y pensar.

COZ: ¿Tú cuando empezaste a dibujar?

GP: Yo empecé tarde en el sentido de que nunca fui un chico que a los ocho años empezara, digo, cuando era pequeño andaba en la calle con mis amigos, jugando por ahí. Fue por los 24 o 25 años que empecé a dibujar porque me di cuenta que tenía una facilidad y comencé a copiar algunos cuadros famosos para venderlos; así empezó el dibujo.

Después entré a la escuela de teatro y ahí te hacen dibujar figura humana para el vestuario, la misma escenografía. Después estuve en un año en arquitectura, siempre estuve con el lápiz y poco a poco, pero fue tarde que empecé.

COZ: ¿Cuándo empezaste había acceso a estas imágenes como la tenemos ahora?

GP: No el internet, no existía, bueno, no, no existía para nada. Yo soy de esa generación mitad y mitad, yo no nací con eso, sí sé del teléfono celular, ya lo tengo asumido, pero soy de las otras generaciones que nos aburríamos de otras formas.

COZ: Lo pregunto precisamente porque parece que en la ilustración ha habido como una homogenización.

GP: Sí, sí, sí, es justo lo que dices porque curiosamente en lugar de ver la vida, los chicos ven ilustraciones, ven concursos, ven una feria y no salen de ahí, entonces se fagocita, también lo decía Esquinca la otra vez, que los poetas se cierran y empiezan a escribir para un grupo. Los ilustradores jóvenes tienen el problema, porque es un problema que tienen que enfrentar, de un exceso de imágenes. Tú entras y buscas “ilustración” y te aparecen imágenes de todo el mundo, entonces no es que vayan por la calle y una imagen real los inspire, entonces se cierran.

En la de Boloña, que es una de las ferias más importantes en Italia, o en la de Guadalajara, ves tres estilos de ilustración y basta, no hay más, claro que lo interesante es cuando los editores buscan afuera, porque así nació la ilustración, que los editores dijeron a un pintor que les ilustrara libros… ahora ya se dice que son profesionales los ilustradores, tienen una especialización, es terrible en el sentido de lo que tú dices.

COZ: Lo que sí te tocó a ti fue la pérdida de esta magia que sucedió con Durero, que te describan un concepto real y tratar de armarlo con tus referentes.

GP: Fíjate que eso que dices es bien interesante, nosotros vivimos con muchas ideas y conceptos abstractos. Cuando tú ibas a un país no lo conocías, ahora no te puedes perder ni de broma, tienes el teléfono y no te pierdes. Este mundo sin descubrir es algo que a mí me sigue llenando y yo creo que no es que no podamos contrapesar; eso es lo que siempre le digo a los chicos, nosotros podemos contrapesar y regresar a la vida, lo cotidiano, lo que tengas a la mano, tu tío, tu vida, tus días, donde vives y asumirlo. A veces parece que nos hemos olvidado de la vida, porque el ilustrador, el creador, el poeta, el escritor, lo que quiere es contar la vida, no contar los premios, no contar el prestigio y ahora es más esta vorágine que te ha dejado sin ese ejercicio de imaginación. El no ver también es interesante.

Hay un problema con los chicos que lo primero que hacen es documentarse, hay una cantidad de imágenes que aunque no quiera se van a quedar ahí. El no ver e imaginar sí es un ejercicio que es algo de lo que yo estuve trabajando, intentar contemplar, contemplarse a sí mismos. Cuando tú les pides explicar una imagen, no lo saben hacer, solo dicen los referentes: “Es una imagen de un ilustrador, es una imagen de un pintor, tal y tal” pero no, quiero saber que ven en la imagen.

COZ: Oye también hablabas con Gordon que ya no nos damos tiempo para aburrirnos y como no nos aburrimos no ocurren estos procesos creativos.

GP: Sí, y esto en todos los niveles, porque uno diría, bueno, pues esto compete al creador que nosotros, seamos quienes seamos, dentistas o plomeros, necesitamos la imaginación pues nos hace pensar, reflexionar y claro, es una desgracia, nosotros estamos muy pegados a Estados Unidos y, queramos o no, tenemos el input de ese esquema de sociedad, de consumir. Y consumir se hace a velocidad alta, tú tienes un teléfono y ya te sientes frustrado porque salió el nuevo, estás en un momento en el que todo se mueve, no te puedes detener y obviamente eso genera un prejuicio con el aburrimiento, “Qué no se aburra, ¿Cómo que estas aburrido? Tú tienes que producir”, y yo estoy por lo opuesto, por la lentitud.

Hay una ignorancia por los procesos creativos, esto que se llama perder el tiempo son justamente estos procesos en los que uno está tranquilo, no tiene la ansiedad de las labores de la vida cotidiana, son esos momentos donde salimos a flote.

COZ: ¿Cómo inicia un día de Gabriel Pacheco?

GP: Soy muy de ciclos, en la mañana hago un buen desayuno, con tranquilidad, me gusta mucho sentarme a la mesa, tocarla, hacerme el plato, platicar, leer un poco, tiene que ser muy tranquilo, no tiene que tener un límite de 15 minutos porque no lo hago, si me dicen que tengo 15 minutos prefiero no hacerlo, para mí el éxito de mi día es tener un buen desayuno. Después siempre leo algo, como que me emociono y ya quiero irme a trabajar y así todo el día hasta la noche que yo termino cansado.

COZ: Y cuando tienes una agenda pesada, como en la Feria del Libro ¿Te das tiempo para crear?

GP: De crear tanto no, porque yo necesito un espacio, hay gente que sí lo hace pero yo necesito un espacio, lo que a mí me sostiene son los libros, siempre cargo un libro en un viaje, entonces leo cinco páginas cuando tengo tiempo, en la mañana por ejemplo, pero trato de concentrarme en los compromisos.

COZ: Dices que intentaste copiar algunos cuadros famosos, tu obra a pesar de ser ilustración está en los límites de una pintura, al menos para quien la ve.

GP: Sí, es cierto, sobre todo porque la técnica y el discurso estético es completamente de la pintura y el discurso estético contemporáneo es mucho de la gráfica y sobre todo de la influencia del diseño gráfico y yo voy por todo lo contrario. Si ves el libro, yo prefiero hacer el color en dos horas que tenerlo hecho, hago el color una vez, después le pongo otra veladura, después le pongo otro, después otra, después a todo le pongo otra veladura… entonces cuando alguien me dice que hace el color rápido se nota la diferencia. Yo por eso defiendo mis mañanas, porque soy más despacio. Como ilustrador no soy eficiente porque el ilustrador se somete a una velocidad que los medios de producción le imponen.

Obviamente tiene mucho que ver porque cuando vi el color en los museos, con Tamayo, cuando te acercas y te acercas al cuadro es como una topografía de cómo se va armando el color increíble, entonces yo me quedé con esa escuela, no es que haya ido a la escuela de artes plásticas pero copiando aprendí a verlos y ya después informándome, leyendo practicando, yo practico la veladura que es una técnica muy antigua y además muy lenta, entonces para la ilustración es muy absurdo.

COZ: Estás entre los dos mundos.

GP: Sí, intentando entre los dos mundos pero yo creo que es interesante porque mi idea es regresar la lentitud al trabajo y lector, ya si se hace una pregunta es un poco de lentitud a esta locura de imágenes, ferias, eventos.

The Author

Carlos Olvera Zurita

Carlos Olvera Zurita

Nada, sólo 28 años de vida. Reportero en La Jornada Aguascalientes.

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