Opinión

¿Hacemos la mejor elección educativa? / Alegorías Cotidianas

En la era digital, estamos inmersos en una gran manipulación mediática. Universidades, escuelas, colegios e institutos nos saturan con sus spots de radio, infomerciales, espectaculares, etc., todo con el fin de que nos inscribamos y estudiemos con ellos.

La oferta y la demanda son distintos a la realidad es decir, pueden ofrecer las mejores instalaciones pero la referencia académica puede o no ser lo prometido.

Algunas instituciones educativas, con el afán de ser reconocidas, se adscriben a redes internacionales educativas para que les dé caché o reconocimiento.

El problema es, que cautivos de la mercadotecnia, no investigamos la parte académica ni los pequeños detalles sino que, de alguna manera, poco a poco descubrimos que algunas o varios cosas no son plausibles de ninguna manera.

Por ejemplo, cuando nos inscribimos tenemos quizá un 50% de beca sin que quien nos escriba especifique las letras chiquitas del contrato es decir, recargos, aumentos anuales o semestrales de colegiatura y pérdida de beca.

La mayor parte de las becas (que si somos honestos pocas instituciones ofrecen un 50%) son promocionales por tanto se pierden al término del primer periodo cursado o sólo cubre 3 o 4 semestres o cuatrimestres.

Cierto es que muchas familias hacen un gran esfuerzo a fin de que sus hijos estudien en instituciones privadas y aunque, se tenga un excelente promedio, en ocasiones están sujetas a favoritismo dentro de las instituciones sin que haya un estudio socio económico real de por medio.

De las letras chiquitas de los descuentos pasamos a si las franquicias cumplen con la calidad promovida por la publicidad en todos los campus a lo largo de la república es decir, que sea una institución a nivel nacional no quiere decir que al ciento por ciento se cumpla con la calidad, procesos y estrategias. En más de una ocasión esos protocolos de calidad no son llevados a la práctica pues sucede lo mismo que con el cambio de sexenio y el secretario de educación en turno, todo depende de sus intereses personales, intelectuales, culturales y verdadero sentido pedagógico.

De ahí se derivan uno y mil problemas. Cuando la educación se ve como un negocio la calidad puede perderse.

Cuando una institución está en constante cambio entonces, se vuelve inestable y los programas de mejora continua son sustituidos por otros y se pierde la continuidad, tal como pasa con las reformas o los programas sexenales. No se concluyen y nuevamente se inicia en un ir y venir de personal, talleres, actividades y estrategias que serán nuevamente cambiadas en un lapso de tiempo indeterminado por las circunstancias o determinado por los intereses.

Cierto es también que en ocasiones se aventura en el mundo de la educación cuando parece que no hay otro remedio y es lo único donde se puede trabajar. También hemos de decir que para el caso particular de algunas materias la existencia de personal docente que cumpla con el perfil es poco, pues somos una provincia y algunos peces gordos no están interesados en vivir aquí, mucho menos con la tendencia que tiene el estado a la industria automotriz, mucho más que a otras áreas.

Consideremos también el costo por hora. Cada región tiene diferente tabulador, y éste depende también de las disposiciones de las instituciones educativas por ejemplo, un docente de la Universidad Autónoma de Guadalajara no gana lo mismo por hora que uno de la Universidad Autónoma de Aguascalientes así como la tarifa varía entre quienes imparten clase en una institución privada con sede en Cancún a su sucursal en Zacatecas.

Todo es consecuencia del nivel de vida de cada ciudad, de lo que como residentes gastemos y consumamos en todo sentido, no sólo en el económico sino también en el cultural e intelectual.

Cumplir con las promesas mercadológicas es como llevar a cabo lo propuesto en una campaña política, a algunos no les interesará, otros hablaran mal de y sobre el asunto pero en realidad pocos irán directo al grano y pondrán una queja formal.

De lo que poco se quejan los estudiantes, de manera consistente o consciente es si los profesores cumplen con el perfil que requieren para su área, si están especializados en ella y vigentes. ¿Por qué no lo hacen es la gran duda?

En ocasiones, es fácil callar las voces cuando la queja no tiene un verdadero objetivo. Entre instituciones pueden compararse, por el currículo de los maestros, los convenios con empresas e instituciones en el extranjero, las condiciones de las aulas, todo puede ser olvidado con un viaje, conferencista o cualquier distractor que logre calmar las aguas, que no tenían mucho fuerza.

¿Cuál es la mejor elección educativa? ¿Cuáles son las preferencias de los padres de familia o los estudiantes? ¿Qué es lo más importante para cubrir la calidad o el prestigio?

Ya pronto viene la elección de secundario, bachillerato o universidad, pronto pues después del día de muertos viene navidad y justo cerca del día de los enamorados comienzan las inscripciones, exámenes de admisión para lo que hay que prepararse económicamente sin olvidar que investigar sobre los lugares que nos interesa evitará que tengamos desilusiones posteriores y corazones rotos.

Si ya sabe usted que busca en una institución educativa lo felicito sino es así encuentre cuál es su prioridad y por qué esto le ayudará a poder estar satisfecho de principio a fin en su paso por la institución, sin preguntas retóricas o quejas banales sobre lo que podría ser y ofrecer y no habrá jamás.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

The Author

Paula Nájera

Paula Nájera

No Comment

¡Participa!