Opinión

Benjamín Gallegos Soto: nuestro Bronco / Cocina política

En la microcasa de 30 metros cuadrados, calle Recinto del Saguaro, Andador A, número 204-49; vivieron durante varios días, quien esto me informó: Chava Farías Higareda, Fernando Gómez Esparza, Pedro Carneado, Armando López Campa y Benjamín -el Bronco- Gallegos: nuestro Bronco. “El Bronco Original”, escribió Roy Campos. Fue un proyecto para visibilizar la pobreza en Aguascalientes, planeado y ejecutado por el controversial locutor y empresario José Luis Morales (amigo de esta Cocinera), hoy demandado jurídicamente, por el gobernador represor.

Un chiquillo con su carita llena de pecas, acudía diariamente a la mal llamada vivienda, para ofrecer en venta sus dulces; como era ágil de pensamiento, sociable y fácil de palabra, el hermoso güerito trabó amistad con Benjamín -nuestro Bronco- Gallegos, y con el fiscalista Chava Farías. Uno de esos días, reveló el pequeño a sus recientes amigos, el gran antojo que le despertaba, aquel platillo hecho con caldo de pollo calientito y tortillas en trozos, con que la vecina alimentaba a sus animales. En su ingenuidad el pequeño pecoso reflexionaba indignado, que entendía a su vecina cuando sólo comía el pollo cocido, pero no comprendía por qué aquel caldito con tortilla en trozos, no se lo obsequiaba a él: que tenía tanta hambre. Dos hombres lloraron, como lloran los hombres de esta tierra, ese día: con coraje; con la impotencia de no poder hacer mucho ante lo que ese inocente representaba. Esos hombres fueron Chava, desde luego, y el Bronco Gallegos. Nuestro Bronco de Aguascalientes; el político panista y empresario transportista que a los 58 años de edad, partió el día de ayer tras un infarto fulminante, muy a su manera. Fue una partida rápida, sorpresiva y sin mirar atrás, ¡Ay se ven bola de …cabezones! Seguro pensó y se fue. Así nomás, Bronco hasta en la muerte.

A la muerte del Bronco Gallegos, Juan Pablo de la Rosa (otro Bronco de la política) escribió: no olvidemos la campaña interna del 98, contra Felipe González Gutiérrez. De alguna forma, vaticinaba lo que sucedería con el PAN Aguascalientes en los siguientes 20 años, hasta ahora. De muchas formas fue un romántico necio, un interlocutor incómodo con el poder advenedizo al PAN. Un hombre maravillosamente sonriente. Ojalá el PAN, esta vez no olvide despedirlo como se merece. Es que estimada lectora, querido lector, el Bronco Gallegos, fue de aquellos panistas de corazón y por convicción.

Memo Macías Díaz Infante, lo recuerda como un gran amigo de muchas lides. En el 95 cuando empujamos para ganar en el municipio de Aguascalientes y luego en el 97 cuando ganó la diputación federal, en donde sacó adelante su iniciativa para la exención del cobro por Derechos de Agua de Pozo a las universidades del país. Y desde luego la precampaña para candidato a gobernador de Aguascalientes. ¡En fin! ¡Un gran amigo, se fue! Y es que estimados lectores, nuestro Bronco supo lo que es ser amigo, más allá de colores, rencores, revanchismos o derrotas. Supo llorar y supo reír: llorar con discreción y reír a carcajadas. Algo le admiraba esta cocinera: no se callaba y, como usted ya sabe, en este espacio reivindicamos a los bocones con causa, a las mujeres insumisas, a quienes defienden lo mejor en favor de todos. Esa bonita costumbre de no callar, la inauguraron en el PAN local Benjamín Gallegos, Juan Pablo Ruiz de la Rosa y otr@s que incomodaron la llegada masiva de panistas de micro-hondas, buscadores de chamba, abusadores de poder y vicios@s del moche.

De origen calvillense, Benjamín fue llamado el Bronco y no por bravucón de cantina, como algún conocido panista abusón que mancilló recientemente el orden en la querida Universidad Autónoma de Aguascalientes. Fue llamado Bronco por “claridoso” como decimos en mi pueblo de indios, San Marcos. No necesitaba militar en partido alguno, dada su solvencia económica, pero necesitaba militar para hacer escuchar la voz ciudadana, que nacía con él entre otr@s; eligió hacerlo en el PAN porque era entonces (dije entonces) la opción para proponer y oponerse; para contener y equilibrar.

Nuestro Bronco, fue mi contrincante en 1994, cuando en forma similar a mí me invitaba el PRI a desbocar en ese instituto mis inquietudes ciudadanas. Fue la época en que los partidos nos abrieron a nivel local y nacional la puerta, a líderes formados en grupos sociales, o en la opinión pública; aunque no tuviéramos larga y dilatada trayectoria partidista. El resultado de nuestra contienda local fue muy cerrado, nos impactó en el resultado electoral el magnicidio de Luis Donaldo Colosio y la gente decidió darnos la última oportunidad en Aguascalientes.

El bronco de Aguascalientes, según Roy Campos el Bronco original; partió ayer martes 27 de noviembre de 2018 al más allá. La de la pluma, no olvida su gentileza, su buena lid en nuestra contienda del 94: él ya era un hombre consolidado en la empresa y la política local; yo era una soñadora urbana, lideresa de jóvenes estudiantes de enseñanza media terminal (normales y academias técnicas). De habérselo propuesto, con su poder social, político y económico me habría hecho trozos, como esos de tortilla que tanto antojaban a su pequeño amigo el güerito pecoso; pero no se lo propuso porque no era un hombre de despropósitos, porque fue un caballero en la contienda de la vida, y un peleador Bronco con causa, que lloró ante la pobreza. Que deja en su familia, amigos y compañeros un vacío que nadie podrá llenar.

socorroramirez11@gmail.com



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Socorro Ramírez

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