Opinión

Cancelado / De imágenes y textos

Ni el conflicto en San Juanico, tampoco la marcha fifí del domingo pasado, ni Juan Carlos Zepeda y su renuncia a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, muchos menos los 20.37 pesos por dólar a causa de las malas decisiones del querido Andrés Manuel, los migrantes y su caravana, el frío en todo el país, nada, nada me puede quitar de la cabeza las ganas de escribir sobre la cancelación del juego entre los Kansas City Chief y los Rams de Los Ángeles.

Desde la perspectiva que lo quiera ver, estimado lector, el suceso no es superfluo ni mediático, entiendo perfectamente que la agenda nacional es más que una cancelación de un evento deportivo de corte internacional pero el hecho habla mal de nosotros.

Se dice por ahí que la NFL es la liga mejor organizada del planeta, la que más recursos tiene, la crema y nata de las ligas deportivas en el mundo, por lo tanto, sus estándares de calidad son altos, no altísimos, simplemente hacen lo que todas las empresas en el mundo hacen; trabajar bien, ser responsables, calidad como la regla de oro y garantizar la seguridad de sus colaboradores. En mi faceta como videoproductor he tenido la oportunidad de realizar video corporativo para Eaton, una trasnacional con sede en Cleveland Ohio, desde 2006 a la fecha la constante con ellos es la calidad en las piezas automotrices que fabrican, la entrega a tiempo, la responsabilidad social y la seguridad de sus colaboradores, estándares que les exige el corporativo y que en Latinoamérica, o por lo menos en las plantas que se encuentran dentro de la República Mexicana lo llevan al pie de la letra. El compromiso se convierte en cultura laboral y la cultura laboral en utilidades para la empresa, que se ven reflejadas en los tableros que miden el éxito de las empresas más fuertes del planeta.

Yo no veo diferencia entre lo que persigue Eaton con lo que hace la NFL, son empresas sólidamente constituidas, sólo que una fabrica piezas para que un avión levante vuelo o un trasformador suministre la energía necesaria para iluminar una región de un país y la otra se dedica al entretenimiento a través de la exposición del deporte de las tacleadas.

Qué pasa cuando una de estas empresas, en este caso al NFL decide trasladar el espectáculo fuera de sus fronteras, donde los estándares de calidad no son los mismos, definitivamente corren riesgos que deben tomarse en cuenta. Se imagina la Formula Uno con este tipo de riegos, con suerte no coincidieron las fechas de esta justa deportiva con la caravana migrante sino, los anuncios en la recta se leerían algo así pilotos, precaución con el cruce de hondureños, no somos responsables por daños a sus monoplazas.

Sólo que la NFL no la libró y mire que no fueron los migrantes, fuimos los mexicanos que siempre dejamos las cosas al último y creemos que con el ingenio que supuestamente nos caracteriza la salvamos de todas, todas, pero en esta ocasión no fue así.

El negocio se cayó, el comité organizador tendrá que indemnizar a la NFL, la derrama económica esperada para el puente del 19 de noviembre en la Ciudad de México se verá disminuida por la cancelación del encuentro, hoteles, restaurantes, líneas aéreas, líneas de autobuses, centros comerciales, productos oficiales y hasta la economía informal se verán afectadas, pero no solo eso, la reputación de nuestro país a nivel internacional con relación a la organización de eventos deportivos, la Fórmula después de muchos años de ausencia por cuestiones de logística y organización, regreso a la capital mexicana, se tuvo que invertir en la remodelación del viejo autódromo de la Magdalena Mixhuca y hacer alianzas estratégicas para contar con una inversión que respaldara y garantizara las condiciones que la Federación Internacional del Automovilismo demandaba; los esfuerzos se hicieron y ahora el Gran Premio de México está catalogado entre los mejores del circuito aunque el espectáculo se enfocó hacia un público más selecto pues las localidades no son accesibles para la mayoría de los bolsillos mexicanos. Que me dice de los rumores de organizar un mundial de futbol soccer en sociedad con Estados Unidos y Canadá, tampoco creo que sea cualquier cosa el echar a andar un proyecto de tal envergadura.

Realmente peligran estos dos eventos que pongo como ejemplo, en este momento no lo sé, pero sí estoy seguro de que la NFL es una liga influyente y que puede ingerir en la decisión de los organizadores de los eventos deportivos que se tienen planeados a futuro para nuestro país. Sí el chivo expiatorio fue el césped de la cancha del Estadio Azteca, la respuesta era sencilla, sin embargo, no se dio el seguimiento adecuado al foco de atención y las consecuencias ya son una realidad. La búsqueda de un escenario alterno, que tal el olímpico de Ciudad Universitaria, un estadio que se construyó para practicar el deporte de las tacleadas, con un aforo digno para una justa internacional, sede de juegos olímpicos y mundiales de futbol.

Difícilmente la NFL volverá a voltear hacia la frontera sur, los estándares de calidad de los responsables del coloso de Santa Úrsula no coinciden ni tantito con lo que pide esta liga deportiva; no dimos el ancho, no fuimos capaces de responder ante un espectáculo de esta magnitud. La reflexión es, sí queremos ser una sociedad de primer nivel dejemos de culpar al de a lado y hagamos nuestra chamba, como nación perdimos un cliente, sabe que pasa cuando una empresa como Eaton pierde un cliente, ruedan cabezas.

La transformación está en todos nosotros, no sólo los políticos y la cúpula del poder tiene la responsabilidad de todo, acá los peones, los alfiles, las torres y los caballos tenemos que sacudirnos la polilla del tercer mundo y dar el paso hacia el desarrollo integral de nación.

Molesto porque desde 1979 le voy a los Rams y no los veré este lunes en vivo.

 

[email protected] | @ericazocar


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Eric Azócar

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