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Entrevista a Pedro J. Fernández, autor de la novela Iturbide, el otro padre de la Patria

 

  • La historia pone a los hombres en el pedestal o en el olvido
  • Novela sobre la juventud del general mexicano que consumó la Independencia

 

 

 

El nombre de Agustín de Iturbide sigue levantando ámpulas entre muchos mexicanos. Señalado como “traidor”, de “ambicioso”, es visto aún, a casi doscientos años de su muerte, como un hombre que traicionó la lucha de la Guerra de Independencia, para coronarse como el primer emperador de México, Agustín I.

Sin duda la figura de Iturbide genera aún muchas controversias; nacido en la ciudad de Valladolid en  1783, en el seno de una familia criolla, militó en los ejércitos realistas combatiendo a los insurgentes desde 1810 hasta 1820, cuando en nombrado comandante para luchar en contra de las fuerzas de Vicente Guerrero, con quien terminaría pactando y redactando el Plan de Iguala, que determinaría la Independencia de nuestro país. Más adelante, sin embargo, sería nombrado emperador de México, lo cual generaría molestia entre los militares independentistas que se identificaban más con un gobierno republicano. Antonio López de Santa Ana se levantaría en armas en contra del emperador, quien tendría que renunciar y embarcarse a Europa. Sin embargo, Iturbide regresaría a México por las costas de Tamaulipas, en donde sería arrestado y fusilado, ya que el Congreso de México lo había declarado traidor durante su ausencia. Algo de lo que Iturbide no estaba enterado.

Para el escritor Pedro J. Fernández (Cd. De México, 1986), autor de la novela Iturbide, el otro padre de la Patria (Editorial Grijalbo) la figura de Agustín de Iturbide, le permite contar la Guerra de Independencia desde otra perspectiva, y contar la forma en que se negociaron los tratados de Córdoba para la Independencia, “además contar también lo que generalmente borramos de este discurso oficialista, que es la etapa del Primer Imperio”, como nos comentó en entrevista.

Iturbide, el otro padre de la patria, nos narra entonces la juventud del general mexicano, su entrada al mundo militar, sus victorias y sus derrotas, pero sobre todo, nos permite entrar en la cabeza del hombre que consumó la Independencia. Un hombre que decidió pactar con su enemigo, Vicente Guerrero, en aras de pactar el fin de una guerra que había durado once años y que había desangrado al antiguo reino de Nueva Granada.

 

Javier Moro Hernández: ¿Por qué el interés en un personaje como Agustín de Iturbide?

Pedro J. Fernández: Quería contar una historia sobre la Independencia, y estaba buscando a un personaje de ese periodo específico, especialmente porque mi libro anterior fue una novela biográfica sobre Porfirio Díaz, pero el problema era que muchos de estos personajes insurgentes estaban muy poco en la luz nacional, entonces me fui otra vez sobre un personaje considerado villano, en este caso, Agustín de Iturbide, porque no sólo me permite contar la Independencia completa sino tomarla desde otra perspectiva, porque él empieza siendo realista y en la segunda parte de esta confrontación, hace un cambio a buscar la Independencia, por lo que puedo buscar estas diferentes perspectivas, y sobre todo ver su relación con Guerrero, por ejemplo, pero desde el punto de vista de Iturbide. 

JMH: Iturbide sufre un proceso de transformación política, ya que pasa de creer que la Independencia de España no es posible, para después afirmar que se hubiera ahorrado mucha sangre sí estas ideas hubiera triunfado desde el principio. 

PJF: Lo que veo es que él está de acuerdo con la idea de emancipar a la Nueva España de España, sí hay una idea de que México como nación ya maduró lo suficiente para seguir sola, en lo que no está de acuerdo es en la forma, y eso está muy claro en los documentos que conservamos de él, es decir la idea de confrontar de manera armada a España, lo que sucede en la toma de la Alhóndiga de Granaditas por parte de Hidalgo y sus fuerzas, impactaría a toda la sociedad novohispana, es una masacre, él lo que quiere es evitar más masacres, más incidentes de ese tipo, incluso Lucas Alamán menciona que Iturbide pierde una batalla y se da cuenta de que la Independencia era un hecho inevitable, que es muy curioso porque Alamán estaba en contra de Iturbide, pero eso nos da cuenta de que aunque él fuera realista entendía que México marchaba a la Independencia, pero nunca estuvo de acuerdo con la forma violenta de alcanzarla. 

JMH: La Independencia no fue la lucha de un grupo de personas que estuvieran de acuerdo en todo, es una lucha en donde se confrontan ideas, y cuando uno revisa la historia de México desde la Independiente hasta la Reforma, es una guerra que se alarga. 

PJF: Fue una etapa complicada, hay muchas facciones y mucha ideologías, y precisamente una de las grandes labores de Iturbide fue empezar a tomarlas para escribir su Plan de Independencia de la América Septentrional, porque algunos tenían otras ideas, como que el país fuera gobernado por un Borbón, por ejemplo, otros quieren acabar por completo con todas las relaciones con España, algunos pretender asesinar a todos los españoles residentes en México, entonces Iturbide logra poner todas estas ideas contrarias en un solo documento que terminará inspirando el Acta de Independencia, pero sí es muy curioso, porque se piensa que fue una lucha entre mexicanos y españoles, cuando en realidad fue una guerra civil entre americanos, que estaban luchando por diferentes ideas.

JMH: Nos muestras la juventud de Iturbide, muy apegado a sus ideas religiosas, a la familia, a su esposa. Eso quita ciertas nubes sobre Iturbide, acercarse a él desde una visión distinta. 

PJF: Precisamente quería hacerlo para entender por qué va tomando estas decisiones es importante conocer lo que pasó justo antes, porque si vemos su ambiente familiar, vemos que  él y toda su familia y sus cercanos, están inmersos en este ambiente religioso, por ejemplo es muy curioso que se le tilde de conservador, como si fuera uno de sus grandes errores el haber apoyado a la Iglesia católica, cuando Morelos propone lo mismo en Los Sentimientos de la Nación, pero también esta idea de que estamos viendo el final de la Nueva España, pero también estamos viendo el final de una clase social, una clase alta criolla, que no puede acceder a ciertos puestos, pero también vemos como el malestar en la colonia estaba aumentando en todas las clases sociales, por el cobro de impuestos, por ejemplo, todo esto funciona para entender cómo se está derrumbando Nueva España. 

JMH: Pero en realidad la Nueva España era una sociedad conservadora y él responder a eso. 

PJF: Vemos curas que están luchando, que están apoyados justo por la Iglesia, de hecho la Iglesia será un soporte muy importante para que Iturbide logre la Independencia, de hecho ésta no se hubiera logrado si la Iglesia no hubiera querido, y sí hay una idea de que cuando Iturbide busca la Independencia, en España se estaba aprobando la Constitución de Cádiz, que le va a quitar privilegios al clero, por lo que también hay una reacción aquí con la idea de separarnos para que no nos afecte también esa Constitución liberal, justo porque México era conservador. 

JMH: ¿Cómo fue el proceso de contar la vida íntima de un personaje como Iturbide, de reconstruir su vida, sus pensamientos?

PJF: Fue un proceso de documentación, que no sólo incluye la vida, la biografía del personaje, sino también como era la sociedad de entonces, un poco hacer una labor de introspección de saber cómo hubiera reaccionado yo, cómo una persona normal hubiera reaccionado, porque muchas veces cuando leemos en una crónica de la época, solo vemos acciones, pero como novelista tengo que indagar en su sicología y saber por qué llegó hasta ese punto y tomó esa decisión, que también mucho de explicar esas decisiones hay que reconocer con qué parte de su pasado se relaciona, entonces yo también puedo relacionar puntos entre la vida biografía del personaje, y eso tiene que ver con la decisión de resaltar ciertos hechos, ciertos momentos, pero también me pareció importante resaltar ciertos hechos de la Guerra de Independencia, por ejemplo, que la guerra también la hacían las mujeres, entonces en algún momento hablo del juicio que se entabla en contra de una mujer que seducía a las tropas para que cayeran en manos de los Insurgentes, o luchando en el campo de batalla. 

JMH: La historia pone a estos hombres en el pedestal o en el olvido, pero desconocemos mucho de las sociedades en las que ellos vivieron, y al final de cuentas, ellos son productos de la sociedad en la que vivieron. 

PJF: Era necesario reconstruir esas sociedades, esas ciudades, por ejemplo, habló aquí de cómo olían las ciudades de Valladolid, la Ciudad de México, por qué no había normas de higiene, no había drenaje, entonces todo se aventaba a la calle, y hablar de ello permite reconstruir la vida cotidiana, porque no todo lo que sucedía en la Nueva España era una continuación de lo que sucedía en la metrópoli o de la historia de la colonia, por ejemplo, los abusos que vemos que sucedían en los últimos años de la Colonia no sucedieron antes, y en ese momento además obedecían a algo, a que España estaba en guerra contra Inglaterra, y luego Francia los invadió, entonces también un error al estudiar la historia de México, es que lo pensamos como si México estuviera contenido en sí mismo, y no vemos lo que está pasando en el mundo al final afecta a nuestro país. Es muy curioso cómo llegan las noticias de España, cómo los habitantes de la Nueva España odian a Napoleón, y me paso algo muy curioso, que fue descubrir que la Gaceta de Madrid está digitalizada por completo, se puede leer toda la historia de la guerra de Independencia vista desde la metrópoli. 

JMH: El subtítulo de la novela, El Otro Padre de la Patria, me parece importante, porque a Iturbide se le ha negado este papel de padre fundador de México. Las acciones de Iturbide parecen ser vistas a través de un tamiz de ambición personal y no por una idea patriótica. 

PJF: Hace unos días comentaba que creo que en México existen varios “padres de la patria”, porque tenemos a Hidalgo que inicia la lucha, a Morelos que la continua y la fundamenta ideológicamente, tenemos distintos personajes que también lucharon por la Independencia y van imponiendo su forma de pensar, y al final tenemos a Iturbide, que la consuma, entonces estaba pensando que en Estados Unidos sí engloban a todos los padres fundadores y nosotros solo tenemos a un “padre” de la patria. 

JMH: Enlazando con  la idea de la cotidianidad, la Guerra de Independencia, como decías hace un momento, la hicieron muchas más personas, estaba Hidalgo y Morelos como líderes, pero la guerra, la lucha tenía muchos elementos prácticos que abordas en la novela: ¿Cómo se armaban los ejércitos insurgentes? ¿Quién los apoyaba? 

PJF: Quería quitarle esta idea romántica que tenemos de la Independencia, pareciera que todo es como en las monografías que nos dieron en la escuela, cuando la verdad es que fue una guerra civil y fue una guerra terrible, se envenenaron los pozos, no había nada que comer, luchaban con lo que había, a veces no había pólvora y luchaban con los cuchillos de la cocina, muchos de los Insurgentes que atacaron la Alhóndiga de Granaditas, usaron cuchillos de cocina o utensilios de labranza, porque no había nada más, así se hizo la guerra, y por la cantidad de muertos, se desató una peste, de la cual enfermó el mismo Iturbide, y vemos que toda la sociedad sufrió esta enfermedad, aunque no estuvieran participando en la guerra, y por eso también entiendo que al final de la guerra también apoyarán a Iturbide muchas personas, cansadas de tanta sangre, y que pensaron que era el momento de apoyarse en una idea para seguir adelante. 

 


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Javier Moro Hernández

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