Opinión

Noche de fuegos artificiales / Alegorías Cotidianas

El sábado 1 de diciembre se llevó a cabo la gran Pironight en la Isla San Marcos donde, a pesar del precio, el lugar estaba a reventar.

Digámoslo abiertamente, la mercadotecnia del evento fue muy buena, a todos nos llenaron el ojo y con los videos que muestran en sus redes, fácil nos convencen a los amantes de los fuegos artificiales a asistir y reconozcamos que el programa lucía, además de ambiciosos, atractivo.

Pidiendo a dios que no lloviera el sábado pasado, nos pusimos de acuerdo con los estudiantes de fotografía de mi esposo y dispusimos ir juntos a disfrutar del evento.

Estábamos emocionados, recordamos los dos concursos de pirotecnia que se realizaron, alguna vez, en el Festival de las Calaveras por lo que era genial el poder volver a presenciar algo tan mágico.

Decidimos llegar la Isla San Marcos a las 6:00 de la tarde, consideramos que a esa hora se apreciaría mejor los fuegos artificiales debido a la falta de luz solar.

Nos impresionaron los Toros de Fuego, aunque sólo eran dos, llamaba nuestra atención el cómo se iluminaban sin que ardieran por completo, posteriormente nos acercamos a ellos y pudimos apreciar que estaban llenos de diseños con colores mexicanos cuidadosamente armados con mecate. Simplemente fabulosos.

De ahí, y no tan atrasados con las horas del programa, comenzaron los castillos gigantes. Realmente eran enormes, eran visibles desde el boulevard Juan Pablo II. Los encendía en orden aleatorio y los presentes caminaban de un lugar a otro para poder apreciarlos con claridad.

Me parecía que estaban muy cerca del público y sólo una era espectacular. Algo que llamó mi atención fue que quienes trabajan en la pirotecnia no le tienen miedo a las chispas o a quemarse, es natural, a eso se dedican, sin embargo, son cosas en las que comúnmente no se piensa y sobre todo en la vida cotidiana no es una de los empleos más demandados o comunes, como los que a nuestro paso podemos observar.

En fin, logramos algunas fotografías interesantes del staff de Pironight cubiertos por las centellas de la pólvora.

Entre un castillo y otro hubo mucho tiempo muerto, la temperatura comenzó a bajar y el audio local no era muy bueno a causa del viento.

Antes de que encendieran el último castillo la gente estaba ya disponiendo de lugares para observar el resto del evento, en el lago.

Había pocos negocios de comida, una pieza de papas estaba sobre los 50 pesos y las filas para las bebidas eran interminables pues las cafeteras eran muy pequeñas y volverlas a calentar toma tiempo. Y qué decir de la cerveza, para las ocho y media de la noche ya no había por falta de vasos o de líquido, era un caos pues se observaba a los visitantes al festival ir de un lado al otro buscando donde pudieran venderles o encontrar algo donde tomar tan apreciado líquido.

Antes de ver el espectáculo del avión pirotécnico el equipo de seguridad se vio rebasado por la cantidad de asistentes al evento. La gente se colocó en los jardines circundantes al lago y eso provocó que los vigilantes se volvieran locos tratando de mover al público para garantizar la seguridad aunque, reconozcamos que no había equipo contra incendio visible por ningún lado.

Terriblemente atrasado, sin tribunas suficientes para observar el espectáculo y con un show poco interesante llegó tardío el avión pirotécnico el cual, por cierto, no llevaba en él pólvora sino luces de neón.

El avión era pequeño y ruidoso, lucía bien gracias a que era de noche, aunque pudimos haberlo apreciado mejor si los organizadores hubieran apagado las luces. No hizo piruetas atrevidas ni nada por el estilo, duró solo unos minutos, tal vez ni siquiera cinco y muchos pudimos observar cómo se estrelló con un poste y se desplomó irremediablemente cuando trataban de aterrizarlo.

El accidente aéreo retrasó muchísimo los piromusicales, para cuando iniciaron todos moríamos de frío, algunas familias prevenidas llevaban cobijas, tapetes o sillas con los que encontraron un lugar plácido para apreciar el espectáculo.

Debemos reconocer que la pirotecnia estaba sincronizada con la música sólo en pocos momentos, ninguno logró una sincronización de 90 por ciento y, aunque se vean divinos en el cielo y nos sorprendan tenemos que reconocer que contaminan muchísimo. La noche estaba despejada y podíamos apreciar claramente las grandes fumarolas que produjo la quema de los fuegos artificiales y el cómo no fácilmente se lo llevaba el viento.

En general, el evento estuvo desorganizado, no ofrecía otras actividades recreativas por lo que las esperas fueron largas y tediosas.

La comida no fue variada y tampoco calculada, chascas, frituras, pocas fritangas y algodón de azúcar no fueron suficiente para alimentar a los visitantes de Pironignt y si a eso le agregamos los altos costos entonces para ir en familia, estacionamiento, entrada y antojos resultó ser un gasto considerable para la economía familiar.

Faltó que la oscuridad reinara para poder apreciar con mayor intensidad la pirotecnia pues la luz ocasionó que no fuera al ciento por ciento. Sin olvidar que el espectáculo de los globos de centolla podemos casi omitirlo pues elevaron solamente uno.

No fue un evento de calidad, considero que las parroquias ofrecen mejor pirotecnia en los festejos de sus santos y el apreciarla es: gratis.

 

Laus Deo

 

@paulanajber


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Paula Nájera

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