Opinión

Biblioteca Pública / Café Fausto

Apenas a lo que sería una cuadra y media de mi casa en Guanajuato estaba la primera biblioteca pública que visité en mi vida. Era enorme y bella, ubicada dentro del histórico recinto de la Escuela Normal Superior del Estado, con una fachada de cantera rosa y el escudo de la entidad labrado al frente.

Recuerdo que fui a esa biblioteca para despejar una duda que me surgió al leer uno de los fascículos de la Enciclopedia Colibrí que entonces coleccionaba, desde entonces de vez en vez iba a ese lugar.

Después vinieron los años en secundaria en que teníamos un bibliotecario escolar sordo que apagaba su aparato auditivo para ahorrarse la pila, entonces íbamos a fingir que gritábamos abriendo nuestras bocas exaltados y levantando los brazos, nuestro cuidador que no escuchaba nada nos gritaba que nos calláramos hasta que una vez terminamos en la dirección, le pedimos perdón y en su nobleza, el casi anciano bibliotecario nos acercó un tablero de ajedrez para que jugáramos. A esa biblioteca recuerdo que nunca fui a leer.

Los años pasaron y uno de mis primeros empleos como estudiante universitario fue en el Pabellón Antonio Acevedo Escobedo localizado en la biblioteca de la Casa de la Cultura de Aguascalientes, fue entonces que descubrí la hermosa labor del responsable de esos lugares que son ante todo para fomentar la lectura, acercar los libros a todas las personas como una herramienta para obtener conocimiento que finalmente es uno de los caminos para ser mejores seres humanos.

En el estado de Aguascalientes hay sesenta y seis bibliotecas públicas que forman parte de la red nacional bajo la Coordinación Estatal de Bibliotecas Públicas del Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), pero sobre todo dentro hay casi un centenar de bibliotecarios que son hombres y mujeres que se merecen todo nuestro respeto y admiración por su labor cotidiana de acercar el conocimiento.

Pero ¿es necesaria una biblioteca en un mundo con la internet en teléfono celular que no dejamos de tener en nuestras manos?, pienso que sí, definitivamente las bibliotecas tienen la importante función no solamente de proteger el acervo de libros y revistas para nuestra consulta, sino también como un punto de reunión para la necesaria convivencia humana en el intercambio de conocimiento.

De alguna manera, la biblioteca además de punto de reunión para personas interesadas en leer es también un andén gratuito para viajar y un buen bibliotecario es nuestro mejor guía. Por eso es de reconocerse el trabajo que desarrollan los bibliotecarios en Aguascalientes, eso concluí al conversar con mi amiga Isabel Rosales quien coordina nuestras bibliotecas públicas con un esfuerzo cotidiano por capacitar, sensibilizar y hacer equipo con todos los que trabajan en esa actividad.

Dedicados a fomentar la lectura, las bibliotecas de Aguascalientes atendieron a siete mil niños en las pasadas vacaciones de verano con actividades gratuitas en las que leían, intercambiaban ideas y elaboraban alguna manualidad basada en la obra literaria que habían conocido.

Saliendo de las bibliotecas, llevando los libros a las plazas públicas, los bibliotecarios también han fomentado el amor por los libros a los niños en las diferentes municipio regalando incluso algún ejemplar para los que asistían a las actividades.


Tan solo en la Biblioteca Jaime Torres Bodet ubicada en el centro de nuestra ciudad, cada mes recibe a cuatro mil usuarios quienes ahora pueden ir a leer o buscar algún título cada sábado al haber reabierto en ese día en que muchas personas tienen tiempo libre para ir a divertirse y obtener más conocimientos.

Otro buen amigo, Jildardo Romero, es el responsable de fomento a la lectura en esa coordinación y el esfuerzo es grande, porque un buen bibliotecario es aquel, sin duda, que sabe lo que tiene para ofrecer en su acervo para ofrecerlo al visitante que a veces no sabe dónde puede encontrar lo que busca o que no sabe incluso lo que desea encontrar.

En esta nueva etapa dentro de esa área, los bibliotecarios se capacitan, fomentan la lectura leyendo e intercambiando opiniones sobre lo leído, algunos estudian una licenciatura en Letras para estar mejor preparados y asisten a reuniones nacionales para conocer e intercambiar experiencias con sus pares.

De cuando en cuando llegan nuevos libros por parte de la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura del gobierno federal y son distribuidos a esas sesenta y seis bibliotecas que tienen a nuestros bibliotecarios.

Nunca está de más volver a las bibliotecas, buscar un buen libro, andar esos andenes para viajar a dónde se quiera, una buena manera de hacer una sociedad diferente es haciendo cotidianamente cosas diferentes y acercarse a la lectura y al conocimiento es una buena manera. Vamos a las bibliotecas, lo juro, los libros no muerden, bueno, a veces sí, pero vale la pena.

The Author

Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

No Comment

¡Participa!