Cultura

Con GPS, la UNAM detecta datos sísmicos, meteorológicos y mareográficos

  • La geodesia, disciplina fundamental de las ciencias de la Tierra, ha desarrollado métodos y tecnologías para determinar con exactitud el tamaño y forma de nuestro planeta

Desarrollados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos con fines militares en la década de 1980, actualmente los sistemas de posicionamiento global (GPS) se han convertido en una herramienta utilizada en todo el mundo. La UNAM coordina cuatro redes con fines científicos: la del Servicio Sismológico Nacional (SSN), la de TLALOCNet, la del Servicio Mareográfico Nacional y la del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica (IGf).

La geodesia, disciplina fundamental de las ciencias de la Tierra, ha desarrollado métodos y tecnologías para determinar con exactitud el tamaño y forma del planeta. Desde hace décadas se ha refinado con el uso de GPS, constelaciones de hasta 24 satélites que orbitan el planeta y se utilizan para hacer levantamientos de alta precisión sobre lugares específicos.

En la Universidad Nacional, el Laboratorio de Geodesia Satelital (LaGeoS), adscrito al IGf, coordina dichas redes. “Todas tienen diferentes estándares de instalación, equipamiento y transmisión de datos”. Las dos redes grandes son las del SSN, adscrito al IGf, con sensores sismológicos y 60 estaciones en tiempo real, y TLALOCNet, única red meteorológica, con casi 100 estaciones, un 10 por ciento de ellas en tiempo real, indicó Sara Ivonne Franco Sánchez, responsable del laboratorio.

Las otras, más pequeñas, son del Departamento de Sismología, del IGf, y del Servicio Mareográfico Nacional, también adscrito a esa instancia académica; este último tiene estaciones mareográficas en ambas costas (Pacífico y Atlántico) y utilizan el GPS para posicionar y referenciar el nivel medio del mar, y para medir las mareas.

Sistemas de posicionamiento global

La estación GPS de la UNAM tiene antenas que se alimentan por panel solar, cuentan con un receptor GPS, baterías de respaldo para energía solar, así como con un sensor meteorológico. Los GPS generan información las 24 horas del día; en cuanto la reciben, calculan y muestrean a un segundo, y en cada uno se puede ver la posición, explicó Franco Sánchez.

El Laboratorio también prepara recursos humanos especializados en el procesamiento de datos e interpretación de lo que emite el GPS.

Hay dos vertientes de los datos GPS en sismología: los de baja y los de alta frecuencia. En baja frecuencia se toman mediciones y se determina la posición diaria (latitud, longitud y vertical). “Se detecta cada día y lo que tenemos es la historia de deformación de la Tierra en ese sitio”, comentó la universitaria.

En zonas cercanas a sitios de subducción o límites de placa, ocurre una deformación cortical que se mide con series de tiempo asociadas a las características de la falla que generan los temblores.

“Hay pendientes, que describe el GPS, que cambian de sentido. Gracias a que los equipos observan este fenómeno, se descubrieron a inicios de este milenio los sismos lentos, una liberación de energía que no excita ondas sísmicas como tal, pero que libera mucha energía. Pueden ser equivalentes a un sismo de magnitud 7.2 o 7.5. Una de las aplicaciones del GPS es su monitoreo”, detalló la ingeniera topógrafa y doctora en sismología.

La aplicación más novedosa del GPS, prosiguió, ocurre desde 2006, cuando tuvieron capacidad de medir a alta frecuencia; esto es, normalmente se toma una muestra cada 30 segundos, y ahora se pueden medir hasta 10 hertz, una muestra, cada segundo, y es posible obtener la posición a esa tasa de frecuencia: “Cuando ocurre un temblor, y con esa capacidad para muestrearlo, podemos obtener el deslizamiento de la superficie terrestre asociado al paso de las ondas sísmicas. Se mide igual que con los sismómetros. El GPS también funciona para sismos grandes y muy cercanos”.

 

Con información de la UNAM

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