Opinión

¿Está en riesgo la democracia? División de poderes y autonomía (1) / Matices

Es fácil, desde la oposición hacia el presidente López Obrador, construir una narrativa que afirme que desde el 2 de julio está en riesgo nuestra democracia porque AMLO es un hombre autoritario, o surgen declaraciones irresponsables de alcaldes, funcionarios y gobernadores de oposición que señalan que ya vamos a estar como Venezuela por unas consultas populares mal diseñadas o como en Cuba por unos días de desabasto parcial de gasolina. La irresponsabilidad de esas declaraciones no tiene límite, la poca creatividad de la oposición nos ha llevado hasta este punto de partida: AMLO no tiene una oposición seria con legitimidad que gane adeptos ante una sociedad crítica y eso provoca que la ciencia y los datos pasen a un segundo término y la verdad se debata en memes y tuitazos.

Sin embargo, esta serie de artículos intentan hacer un aporte hacia las discusiones serias. ¿En realidad está en peligro nuestra democracia?

José Ramón Cossío, en una recopilación de ideas filosóficas sobre la democracia, plantea un debate sobre cuál es la mejor definición de la misma y concluye que no es suficiente una versión minimalista de la democracia que la limite a las elecciones, aunque esto implique debatir mayores conceptos y entrar en dicotomías reales como la que plantea Adam Przeworski sobre que es imposible que la democracia atienda un bien común, por la imposibilidad de definir a este como algo tangible, del que podamos diseñar políticas públicas. Cossío cita a Terry Karl para hablar de definiciones de democracia que son “falacias electoristas”, es decir, definiciones de democracia que limitan a esta a la elección de gobernantes porque ignoran partes fundamentales de los intereses de la población en tiempos no electorales. Por ejemplo, cita a Diamond, que establece que un pilar de la democracia es la libertad y el pluralismo, que se vea reflejado en una constitución demócrata y liberal y en instituciones que la defiendan. En ese tenor, una definición de democracia maximalista tiene a bien defender las libertades no en un solo sentido sino en todos, por ejemplo, someter el poder militar al civil, para eliminar riesgos sobre violación de libertades o garantizar canales de participación política para consolidar el pluralismo. Con esta breve introducción sobre la democracia analizaremos si con las decisiones de la 4T nuestra democracia está en riesgo.

En primer lugar, sobre la autonomía y división de poderes, un debate airado, donde los más férreos críticos de AMLO afirmaron que estaban en riesgo y que eso atentaba a nuestra democracia porque significaría que no habría instituciones que pudieran garantizar libertades y se violentaba el pluralismo. Para ello vamos a Locke y Montesquieu quienes afirman la necesidad de que las decisiones no deben concentrarse, por lo que los órganos del poder han de autocontrolarse a través de un sistema de contrapesos y equilibrios.

Se señaló que lo que ponía en riesgo la autonomía era violentar los presupuestos y la libre determinación para definir un salario de los ministros. Sin embargo, hay verdades que bajo la sombra de ese debate se diluyen: la teoría de división de poderes es para autocontrolarse, el Ejecutivo, en ese sentido está ejerciendo sus facultades de control hacia los ministros de la Corte por excesos y lujos que no van en el sentido correcto de la austeridad de los servidores públicos. Por esa parte no hay riesgo hacia la autonomía sino ejercicio del verdadero contrapeso. Sin embargo, nuestra cultura política está sometida hacia la nula existencia de contrapesos, el Congreso no funciona como un contrapeso del Ejecutivo sino como una oficina de oficialía de partes y la Suprema Corte ha sido integrada por los favoritos del presidente.

Si bien es de aplaudirse el contrapeso que ejerce AMLO hacia los ministros para reducir su sueldo y eso está lejos de ser un atentado a la autonomía, también es cierto que no manda las mismas señales al proponer una terna para ministros de la Corte con pasado partidista o que la fracción de Morena en el Congreso no difiera en nada del presidente: ahí, como en el gobierno de Peña y Calderón tenemos una tarea fundamental de fortalecer la división de poderes. En conclusión, sobre la división de poderes estamos igual que en los gobiernos pasados y las nuevas decisiones no parecen una transformación de fondo para fortalecer nuestra democracia, pero tampoco para ponerla en riesgo. El asunto es que la promesa ética y moral de transformar las relaciones entre poderes se está quedando corta y con miradas hacia el pasado.

Sobre los organismos autónomos, el presidente ha declarado que “tiene sus diferencias” pero que eso no significa que los vaya a desaparecer porque son fundamentales en la democracia. Aunque la presión presupuestal ha sido seria y pone en riesgo las funciones de algunos organismos como el INE al organizar elecciones. El debate debe ir más a fondo sobre la vocación de esas instituciones y sus resultados. Por ejemplo, en el ámbito federal y en algunos estados estos organismos se convirtieron en espacios controlados por el gobernador o partido con mayoría en turno, lo que ponía en duda la autonomía; derivado de recientes reformas se ha fortalecido esa autonomía, pero ese antecedente hace que la vocación de los organismos autónomos se pudiera haber desviado y que con la justificación de la independencia se construyeran estructuras onerosas en algunos estados.

Ergo, es necesario y fundamental la sobrevivencia de los organismos autónomos y fortalecerlos para la defensa de las libertades: política, de acceso a la información, de tránsito, de creencia, la defensa de derechos humanos, etc. Pero se debe reflexionar sobre los sueldos, la estructura, los gastos, los indicadores de resultados y la legitimidad ante la sociedad. Por lo que la presión hacia los autónomos, aunque parece un atentado a la democracia, podría resultar en un mejor vocacionamiento de las mismas instituciones y en una reflexión profunda sobre el servicio público, los sueldos y la austeridad.

No se ve un riesgo inminente hacia la democracia, lo que se ve enfrente son los retos para fortalecer los mecanismos que garanticen esa división y autonomía, retos que se veían en administraciones pasadas.

 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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