Opinión

Festivario II / La escuela de los opiliones

24 de julio. Día de San Gato, patrono de los vagabundos arrogantes: quienes nacieron con alma felina aprovechan este día para cazar palomas y ratas de campo. A cambio de llevar los cadáveres en el hocico, pueden ver mejor de noche y alcanzan a lamerse la barriga con una flexibilidad sobrenatural. Esto va más allá de la toxoplasmosis y los cambios misteriosos que hace en el cerebro, pero es el espíritu humano fusionándose con su animal guardián para adoptar su naturaleza y apropiarse de algunos fragmentos de la misma. Aquellos con alma canina, desafortunados, tendrán que pedirle al amor de su vida que los ayude con las pulgas.

18 de agosto. Las puertas entreabiertas son una invitación: para calmar la neurosis y la inseguridad de un país desconocido, sus gobernantes declararon el día de las puertas entreabiertas para que todos pudieran pasar. No sólo el vecino puede visitar al vecino, pero el indigente puede beber tu cerveza y mirar tu televisión. Las abuelas invitan galletas y leche a un extraño, y cruzan los dedos por la espalda esperando que el misterioso invitado no sea un pedófilo que vigila a sus nietos. Hombres entran sigilosamente al cuarto de otros hombres para cometer crímenes triviales y placenteros. Y el verdugo recibe una cantidad considerable de visitas de extraños que deciden abrazarlo, acariciarle el cabello y hacerlo llorar por sentirse amado y visitado. Nadie muere violenta o naturalmente en este día, todos son extrañamente felices.

4 de septiembre. Las variantes desechables: el misterioso organismo regulador del universo, el Concejo Cósmico, tiene un día para tirar al compactador de basura y mandar a reciclar todas las variantes paralelas e inútiles de tu vida. Es imposible entender su juicio, pues algunas veces han tirado a la basura ese día que te sacaste la lotería o que te convertiste en neurocirujano; pero también tiraron a la basura el día que te hiciste sicario para comprarte una mejor nave y esa vez que completaste 250 horas de algún Final Fantasy. El 4 de septiembre sentirás una pequeña vibración y si prestas atención, escucharás los gritos atiplados y cósmicos de tus versiones yéndose por el caño, pero no te preocupes, si tú sigues ahí es porque de algo sirves.

30 de octubre. Los caracoles andan más rápido: ¿no lo has notado? Todos los 30 de octubre parece que tienen prisa.

7 de noviembre. Día de las búsquedas infinitas: sugiero tener especial cuidado de buscar en estos días, porque es muy probable que se abran las puertas a una búsqueda infinita para complacer a los dioses, a los espíritus, incluso a los animales guardianes. Necesitas un primer objeto y lo tiene alguien; ese alguien podría pedirte un segundo objeto a cambio del primer objeto que necesitas; y entonces encontrarás a alguien con el segundo objeto y estará dispuesto a dártelo a cambio de una tercera cosa; y se te podría ir la vida acumulando objetos y tomando notas en cuadernos para no olvidar a quien le debes qué o a dónde tienes que entregar cuál cosa. El terror de Marie Kondo. También es el mejor de los días porque es el momento de abandonarlo todo, dejarte atrás; ya no eres el mismo de antes, en la búsqueda encontrarás un nuevo destino.

21 de diciembre. La muerte del viejo que navegaba los mares rotos: en las playas de algún país lejano verás a una multitud de personajes discretos que miran al horizonte. Encienden globos de cantoya para confundir el alma de un viajero y rezan: “que tu viaje y perdición sean perpetuos porque sabemos cuánto amabas estar perdido”. Ninguno de los individuos de aquella multitud tiene deseos ya de morir porque, alguna vez, un viejo refunfuñón de cigarrillo y boina murió por ellos. Aquel viejo extraño se reiría por la pleitesía y diría algo como: “No soy Jesucristo”, pero aún así, todos sus amigos lo extrañan mucho, así como lo extrañarán los hijos de sus amigos y los hijos de esos hijos. Las tortugas saldrán a bailar en unos meses y la estabilidad metafísica se habrá conservado. En un país de héroes nadie se escoge a sí mismo y el alma de uno siempre dará frutos.

 

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Agustin Fest

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