Opinión

La UAA nació deforme / Cátedra

Antes de iniciar la colaboración de hoy, permítame informarle que la Agrupación Cívica y Cultural “Amigos de Jesús Terán” está haciendo una invitación abierta a la ciudadanía con dedicatoria especial a la comunidad universitaria, a la ceremonia que celebra cada año el día 25 de enero -que en este caso es el viernes de la semana próxima- para conmemorar el 170 aniversario de la fundación del Instituto Literario de Ciencias y Artes por Jesús Terán, autoridad máxima de nuestra Entidad en 1849, hecho reconocido oficialmente desde entonces por la historia oficial difundida por el Gobierno del Estado, pero no por los últimos directivos del Instituto desde la década de los años 50 del siglo pasado, ni por todos los directivos de la Universidad Autónoma de Aguascalientes hasta la fecha, que cambiaron la versión real por una absurda en el sentido de que el Instituto fue fundado en 1867 -18 años después de la fecha real- y no con un Instituto de Ciencias ¡sino con una Escuela de Agricultura!

La ceremonia se realizará, como de costumbre, a las 10:00 horas en el Jardín del Estudiante, frente al edificio del antiguo Instituto, al lado norte del Parián. Le esperamos.

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Ahora sí, entremos en materia: el pasado domingo 13 apareció una nota en La Jornada Aguascalientes bajo el título: “Celebra Radio Universidad 41 años de transmisión ininterrumpida”, a partir de la fecha de su fundación en la UAA establecida el 12 de enero de 1978, razón por la cual se realizó la conmemoración correspondiente.

En cuanto al motivo principal de la reunión, que fue la fundación de Radio UAA, una buena parte de estos comentarios estarán dedicados a la persona excepcional que la hizo posible, que fue Pepe Dávila, pero antes permítanos referirnos a una parte de las siguientes declaraciones:

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La UAA nació deforme. Haciendo referencia a las cualidades institucionales difundidas por parte de la Radio UAA, el ciudadano rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes afirmó que “…desde su concepción, la Universidad incluyó dentro de sus valores fundamentales el pluralismo, la responsabilidad social y el enfoque humanista…”

Nos faltaría espacio para analizar los tres valores a los que aquí se refiere, por lo que nos limitaremos solo al primero; valores que, por lo demás y según su dicho, fueron adoptados por la institución antes de existir, es decir, desde que fue “concebida”; y lo haremos en dos pasos: primero veremos el valor “pluralismo” y después una parte formal relativa al significado, precisamente, del verbo “concebir”.

Aunque no tengo el gusto de conocerle personalmente, tengo una impresión positiva de la persona del ciudadano rector, pues es evidente su empeño por darle un giro al desarrollo de la Universidad para proporcionarle un fundamento académico más equilibrado y democrático, más libre, menos superficial y, ojalá, menos mercantilista; si estoy en lo correcto considero que todos tenemos la obligación de apoyarle aunque solo sea moralmente.

El problema empieza solo cuando se refiere a temas como la historia, sobre todo cuando de la historia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes se trata.

El asunto tiene sus limitaciones una de las cuales es la edad, pues probablemente el ciudadano rector todavía no nacía en 1974, año en el que se cambió el nombre al Instituto para imponerle la categoría de Universidad por decreto, en forma parecida aunque no tan drástica, a la orden del actual presidente de la República para crear 100 universidades en la República.

La limitación de la edad se puede subsanar investigando para conocer todos los enfoques de los protagonistas que intervinieron; pero si quien lo hace se limita a leer solo la versión parcial que ofrecen quienes han ejercido la censura en la UAA se encontrará, precisamente, la que ofrece, en el párrafo de referencia, el ciudadano rector Avelar.

Pluralismo. Veamos: el primer valor de que habla es el pluralismo, término que significa, según el Diccionario de la Lengua Española, “1. m. Sistema por el cual se acepta o reconoce la pluralidad de doctrinas o posiciones”.

Quizás no lo sepa el ciudadano rector, pero el anteproyecto de Ley Orgánica en que se proponía el cambio de nombre de la institución fue entregada por el rector al Congreso del Estado por conducto del gobernador en 1973, sin antes ser sometida a consideración de la comunidad universitaria; y a quienes solicitamos insistente y oportunamente una copia, simplemente se nos ignoró. Por tanto, fue impuesta descaradamente. ¿Se le puede llamar pluralismo a esa actitud cavernaria?

Otro ejemplo: el profesor José Antonio Chávez Paura fue invitado por un grupo de estudiantes en el auditorio de la Escuela Preparatoria (si no mal recuerdo eran siete) para que expusiera las razones por las cuales estaba en contra de las características que se le pretendía imponer a la futura universidad, que conocimos en términos superficiales por medio de algunas declaraciones periodísticas. El lleno fue total.

Por el simple hecho de haber expuesto sus ideas en dicha conferencia, el profesor fue destituido. Y los organizadores también. Y yo insisto: ¿Se le puede llamar pluralismo a esa actitud cavernaria?

Y finalmente:

En diciembre de 1975 solicité el uso de la palabra en un mitin político con ropaje académico que se estaba llevando a cabo en el primer patio del edificio de la antigua Escuela Preparatoria organizado por el rector y presidido por el ciudadano José López Portillo, quien estaba iniciando su campaña como candidato a la presidencia de la República en Diciembre de 1965. Negada la petición de principio, se vieron en la necesidad de otorgarme el uso de la palabra ante la expresión del candidato en el sentido de que cómo era posible que se le prohibiera hablar a un profesor en su propia universidad; fue entonces cuando, para defender la autonomía universitaria, denuncié la ilegalidad del acto que se estaba celebrando contra la voluntad de estudiantes y profesores. Al dar las gracias, el también profesor universitario López Portillo se levantó sin dar lugar a nada, pronunció un discurso ejemplar y cuando reaccionamos él ya iba en la puerta de salida, sin despedirse de nadie.

Pero por más que se entienda el porqué de la destitución de todas mis cátedras, jamás se podrá justificar como una venganza abominable. Recurrí ante el Consejo Universitario más que por esperanzas de que se revirtiera el fallo, para remacharlo a fin de que no quedara duda histórica de la bestialidad. Se me sometió a un juicio de nueve meses en el que no tuve defensor ni se me permitió asistir a pesar de ser el acusado y el juez que confirmó la sentencia fue mi propio acusador.

Es increíble que este bochornoso acontecimiento haya ocurrido en una universidad, pero es la verdad desnuda. Y yo insisto: ¿Se le puede llamar pluralismo a esa actitud cavernaria con perdón de los cavernícolas?.

Pero así como los casos de Chávez Paura o el mío, que son de los que puedo hablar con toda autoridad porque poseo todas las pruebas que demuestran mi dicho, también hubo muchos otros tanto en el principio como en las cuatro décadas subsecuentes; el último caso que conozco, que fue el de una estudiante reprimida y finalmente cooptada, fue en la administración anterior. En la presente no he tenido conocimiento de ninguno, lo cual es altamente plausible.

Pero si tiene alguna duda de lo hasta aquí expuesto, ciudadano rector, para usted es muy fácil hojear mi expediente. Yo no puedo quitarle ni ponerle una coma porque usted es el que lo tiene.

En lugar de pluralismo, yo diría que los valores que prevalecieron en el inicio fueron autoritarismo, ostentación, intolerancia y represión, a reserva de mejorarlo.

La concepción de la UAA. Finalmente, me referiré al término ”concepción” que los responsables de transmitir noticias a los diarios han estado utilizando desde que, debido a mi insistencia, se convencieron de que, efectivamente, la UAA no nació el 19 de Junio de 1973, fecha en que el rector entregó a los Consejeros el paquete que contenía supuestamente su propuesta de Ley Orgánica, adjuntando una copia adaptada del volumen relativo a la organización de una universidad departamental que su autor, Rudolph P. Atcon, le entregó a él; y que no hay más fecha de nacimiento de la UAA que el 24 de Febrero de 1974, en la que adquirió fuerza y vigor el decreto, en virtud de su publicación en el Periódico Oficial del Estado.

Pero para no lastimar el orgullo herido de los “fundadores”, buscaron la manera de darle validez al 19 de junio, pretendiendo hacer creer que en esa fecha una especie de fuerza mística concibió, milagrosamente, la idea de “crear” la universidad.

La verdad es otra, muy profana: nunca han querido reconocer que la Universidad existe porque su natalicio, que ocurrió el 24 de Febrero, lleva la firma del entonces gobernador, a quien los “fundadores” guardan un odio acervo, malsano y erróneo.

Por eso no se celebra el día del nacimiento de la UAA, sino el día de su concepción. Tan ridículo, como que alguien le dijera: te voy a enviar un regalo de aniversario; dame por favor el día de tu concepción (es decir, el día en que su padre fecundó a su madre, en cuyo útero se desarrollaría el huevo que se convertiría en feto, etc.) Imagínese usted lo que guste y califíquelo. Pero todo en lugar de reconocer la realidad establecida en la ley: la persona existe como tal solo hasta que nace, convirtiéndose en un ser independiente reconocido por el Estado gracias a su acta de nacimiento, en la que queda constancia del día y la hora en el que este ocurrió. Y toda gestión posterior se hará con base en ese primigenio documento.

Ciudadano rector: esa forma de expresión no es nada seria y mucho menos universitaria. Me recuerda el lenguaje sofístico que utilizaban los corifeos del rector hace cuatro décadas. Con todo el respeto que me merece, le sugeriría leer con pinzas la versión oficial de esa historia y someterla a una severa investigación crítica para obtener de allí una versión modesta y sencilla, si se quiere, pero creíble.

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Pepe Dávila. Seguramente en el transcurso del programa con que se celebró la fundación de Radio UAA, se habrá hecho referencia a aquellos que fueron los pioneros que hicieron posible su arranque, organización y funcionamiento, gracias a la experiencia adquirida cuando fundaron la Radio Casa de la Cultura XENM 1320 khz en 1973.

Me refiero al admirable personaje José Dávila Rodríguez -y al solidario equipo que forjó con su capacidad y don de gentes- quien sin contar con título académico alguno, había conquistado ya la bien ganada fama de ser el fundador de la radio cultural en Aguascalientes y primera de su tipo en la República.

Cuando por una peregrina decisión “superior” el gobierno despoja al Instituto Cultural de Aguascalientes de la Radio y la Televisión (esta última organizada por el maestro Galván Papadimitriou hacia 1976) para crear la empresa Radio y Televisión de Aguascalientes (RyTA) Pepe Dávila,“fiel a un principio de libertad creativa, no dudó en dejar la estación cuando Radio Casa de la Cultura pasó a formar parte de Radio y Televisión de Aguascalientes, pues a partir de ese momento sería, como lo es ahora, el instrumento de difusión oficial del gobierno en turno.”

Es en este momento que la Universidad Autónoma de Aguascalientes le ofrece el puesto, que desempeña junto con el equipo que lo sigue, con el entusiasmo y la capacidad de siempre y persiguiendo, como en el caso anterior los más importantes avances, a pesar de que en ocasiones su capacidad crítica y autocrítica le acarrea desconfianza y animadversión, que conducen a la represión por parte de aquellos que no pueden aceptarlas. Es el caso que nos comenta Andrés Reyes Rodríguez:

“Pepe era un maestro involuntario. Las iniciativas que tomaba, la seguridad con que las operaba hacían parecer que el trabajo de radio era fácil. Esto pasaba hasta que alguien tratando de imitar sus proyectos tropezaba con problemas. Esto de hacer fácil lo complicado ganó la admiración de propios y extraños, y un lógico deseo de aprender de él todo lo posible. Esto explica las decenas de alumnos que siguen su escuela y aun hoy reproducen sus enseñanzas. Sorprende finalmente que la mayoría de los alumnos mencionados se hayan distinguido por aplicar técnicas variadas del oficio pero, sobre todo, por compartir una visión apasionada y comprometida con el trabajo crítico e independiente.  Precisamente además de la creatividad descrita, los valores de la autonomía y la crítica le valieron a un tiempo reconocimientos sistemáticos a su trabajo y, en contraste, un desprecio o al menos una minusvaloración de sus ideas y de muchos de los trabajadores que forjó con el mismo sentido y similar disciplina que siempre impregnaba al trabajo. El aniversario luctuoso de Pepe Dávila debería ser una oportunidad para recordar los caminos que llevaron a Radio Universidad a competir, respaldada en una identidad propia, con los medios de comunicación comerciales de Aguascalientes, y a tomarles ventaja, con menos recursos materiales y financieros que los medios privados. Esta actitud dignificaría a la universidad y al menos restaría parte del agravio que se cometió en contra de los trabajadores que fueron separados de la misma de manera inexplicable y absurda.”

Y todavía, después de su muerte, en 2006, culmina su más grande aspiración de insertar a Radio UAA en la frecuencia modulada.

En 2013 se honra su obra admirable imponiéndole su nombre a las instalaciones donde entregó la mejor parte de su vida: la “Unidad de Radio José Dávila Rodríguez”. El afectuoso recuerdo para ese ser humano excepcional que vivirá en su obra dedicada a la comunidad universitaria, al pueblo de Aguascalientes y al mundo entero del que fue ciudadano universal.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

 

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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