Opinión

Museo / Alegorías Cotidianas

Por más que busqué un registro en mi memoria sobre el robo al museo de Antropología e Historia, el llamado “Robo del siglo”, lo único que encontré fue la breve reseña que muestra María José Cuevas en su documental Bellas de Noche, y no es para menos, pues ese año el sismo del 19 de septiembre protagonizó el hecho más importante para el país.

Por mucho tiempo, hasta que me encontré con el Museo Iconografico del Quijote, el Museo Nacional de Antropología fue mi favorito, pese a ello ningún maestro de historia, en alguna de sus clases, nos comentó sobre el robo incalculable que sufrió en 1985.

¿Cómo es que como nación olvidamos ese hecho? En la actualidad algunos sucesos permanecen en la memoria colectiva durante mucho, mucho tiempo y se viraliza en fracción de segundos y, sólo es necesaria una sola captura de pantalla para que lo sepa el mundo entero, aún si fue borrado.

En fin, resulta que el director Alonso Ruiz Palacios trae a la pantalla grande este enigmático robo donde retoma a los autores intelectuales y su gran hazaña, en una recreación perfecta de la Ciudad de México de 1985.

Pero antes de hablar sobre la trama y los personajes hablemos de lo importante que es el traer a la memoria hechos históricos como estos, lo digo porque quienes éramos niños en 1985, y para los que nacieron después, este acto de locura era desconocido y, si lo pensamos desde una perspectiva generacional, es algo tan audaz que debe permanecer como referencia por siempre.

Lo siguiente por comentar es la producción y distribución. Museo es una película original de Youtube, es decir, esta red social se encargó de producirla, para la cual destinó millones de dólares y, también es exhibida en la pantalla grande en los cines de la reconocida familia morelense.

Recordemos que las películas si no se ven en pantalla grande se convierten simplemente en productos comerciales, esto no las hace perder sentido o calidad, sino sólo presencia en el medio y pierden la posibilidad de candidatearse para los grandes concursos de y sobre cine.

Así, usted puede decidir el cómo ver la película de Ruiz Palacios, si desde la comodidad de su hogar o bien en una sala de proyección.

Al parecer, las películas mexicanas que se estrenaron el último mes de 2018 tuvieron como desafío el reconstruir la Ciudad de México en otra época. En el caso de Museo también hicieron réplicas de las figuras exhibidas en el Museo de Antropología, así como las salas de exhibición.


Para soportar la trama se muestran fragmentos de los noticiarios de la época donde podemos observar cómo se transportó Tláloc desde su lugar de origen hasta donde reposa el día de hoy. También podemos apreciar cómo se armó la hermosa fuente que decora y atrae a los visitantes al museo.

El conflicto de la película nos advierte que si contamos las historias tal como son podrían ser aburridas. De esta manera el narrador sugiere que la ficción puede tomarnos por sorpresa.

Lo que a todos nos puede sorprender, en el momento que nos enteramos de tal afamado robo, es que no fueron ladrones profesionales, sino simplemente dos jóvenes estudiantes de veterinaria quienes fraguaron todo un plan para burlar la seguridad del museo y poder ser los grandes protagonistas del asalto de todos los tiempos en México.

Es parte del innombrable colectivo que muchas guerras se hicieron con el fin de robar arte y de saquear lugares así como piezas invaluables de la historia, tal como se aprecia en el Pergamon Museum en Alemania donde se reubica la Puerta de Ishtar, una de las 8 puertas monumentales de Babilonia o bien el mismo altar de Pérgamo, que ahora es el recibidor del museo.

El sentimiento del protagonista (Juan Núñez) cuando asistió por primera vez al Museo Nacional de Antropología fue el de haber hurtado a Tláloc de su lugar de origen, pues así se lo transmitió su padre por lo que, desde pequeño creció con gran aprecio a la cultura prehispánica.

Juan creció y su antipatía por lo que parecía correcto también. Un día tuvo la oportunidad de trabajar como ayudante de fotografía en el museo, ese que le atraía tanto y desconcertaba al mismo tiempo, tuvo oportunidad de tocar una de las piezas arqueológica y quedó prendado de ella al punto de querer llevar esa y muchas más consigo.

El misterio de cómo fue que abrieron las cajas de exhibición para saquear las salas del museo nos es revelado en una secuencia donde poco a poco vemos las vitrinas vacías y la mochila, que las cambiarían de domicilio, llenarse poco a poco.

La aventura no comienza ahí, sino después, donde Juan y su cómplice buscan vender las piezas, escapar de la policía y fugarse de lo que dejaron atrás.

La ficción supera la realidad y nos entrega una película donde la curiosidad nos lleva a construir conversaciones posteriores sobre el antes, durante y después no únicamente de la película sino también de la vida real.

Después del 25 de diciembre de 1985, el Museo Nacional de Antropología reforzó su seguridad y tanto para los jóvenes ladrones primerizos como para la administración del mismo, las cosas no fueron iguales.

En la vida real el protagonista fue capturado y condenado mientras que su cómplice es aún prófugo de la justicia, por lo que la historia aún no termina de escribirse y varias de las piezas robadas ese día siguen desaparecidas.

Aún si no es amante de la historia como ciencia no puede perderse Museo, pues hay partes del pasado que vale la pena volver a vivir, en la ficción.

 

Laus Deo

@paulanajber

 

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Paula Nájera

Paula Nájera

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