Opinión

Alcaldes: ¿hacer lo que quieren o lo que deben? / Agenda urbana

En las próximas semanas conoceremos a los candidatos que contenderán por la presidencia municipal de Aguascalientes. En un estado altamente urbanizado en donde la capital no sólo concentra a gran parte de la población, sino que además crece aceleradamente, la ciudad debe ser repensada, rediseñada y reimaginada constantemente para atender de manera eficaz sus desafíos. Además, en un entorno nacional complejo e incierto las ciudades -y sus alcaldes- serán actores cada vez más relevantes para contribuir a una gobernanza eficaz, participativa y cercana. Más aún, frente a la ideología nacionalista, dogmática y nostálgica que promueve el gobierno federal, las ciudades pueden contrarrestar con apertura y pragmatismo para avanzar hacia el futuro, pues, como escribió Benjamin Barber en un libro titulado Si los alcaldes gobernaran el mundo, los gobiernos locales pueden atender desafíos sin entrar en debates polarizados e ideológicos que con frecuencia consumen la política nacional. En otras palabras, los alcaldes pueden y deben proponer ideas y soluciones concretas a problemas comunes sin detenerse en asuntos de ideología, ya que, como han ejemplificado algunos alcaldes en el ámbito internacional, no existe una manera liberal o conservadora de recolectar la basura o arreglar una tubería.

Además, la proximidad de los gobiernos locales con la ciudadanía puede ayudar a mejorar la eficiencia de las acciones mediante lo que se conoce como el “principio de subsidiariedad”, que sugiere que éstos están mejor posicionados para evaluar las necesidades de la población, definir prioridades e involucrar a grupos interesados para decidir la mejor manera de proveer un bien o prestar un servicio. Es decir, siempre que dispongan de recursos e instrumentos necesarios, los gobiernos locales pueden diseñar políticas, planes, programas y acciones más apegadas a las condiciones reales e implementarlas con mayor rapidez y a menor costo que otras entidades centralizadas a nivel regional o nacional. En este contexto, el próximo presidente municipal de Aguascalientes debe contar con suficiente preparación, experiencia y capacidad para conducir a la ciudad a un futuro más competitivo, equitativo y sostenible. Pero la cuestión central es saber de qué trata exactamente la elección y qué hace un presidente municipal. Veamos.

De acuerdo con el artículo 115 de la Constitución los municipios tienen a su cargo las siguientes funciones y servicios públicos: agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de aguas residuales; alumbrado público; limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; mercados y centrales de abasto; panteones; rastro; calles, parques y jardines y su equipamiento; y policía preventiva municipal y tránsito. Al mismo tiempo el mismo artículo señala que el municipio está facultado para: formular, aprobar y administrar la zonificación y planes de desarrollo urbano municipal; participar en la creación y administración de sus reservas territoriales; participar en la formulación de planes de desarrollo regional; autorizar, controlar y vigilar la utilización del suelo; intervenir en la regularización de la tenencia de la tierra urbana; otorgar licencias y permisos para construcciones; participar en la creación y administración de zonas de reservas ecológicas; intervenir en la formulación y aplicación de programas de transporte público de pasajeros cuando aquellos afecten su ámbito territorial; entre otras funciones.

La próxima elección exige entonces que quienes compitan por la presidencia municipal cuenten con suficiente conocimiento de los asuntos que consideran de mayor importancia en relación con las funciones listadas anteriormente, así como con la capacidad para enfocar su gestión en las cuestiones realmente clave de acuerdo con las necesidades más apremiantes de la ciudad. En ese sentido, esperemos que las campañas no sean para tratar asuntos intrascendentes o temas que ni siquiera son competencia municipal, tal como sucede en algunas áreas de la actual administración. ¿El municipio debe otorgar becas al extranjero o atención médica? ¿Es el nivel de gobierno adecuado e indicado para prestar servicios e implementar programas de educación y salud? ¿Cuáles son los resultados e impactos concretos de esos programas? ¿Las funciones establecidas por el artículo 115 de la Constitución se encuentran resueltas como para asumir otras que no corresponden al gobierno municipal? Las anteriores son preguntas que los candidatos deberían discutir en las campañas electorales para conocer realmente qué harían en su gestión.

Por último, en México, en promedio 73 por ciento de lo que ingresa a las haciendas municipales proviene de los estados o la federación (Imco 2018), lo que hace a los municipios altamente dependientes de las participaciones y aportaciones federales. Como sugiere el Instituto Mexicano de la Competitividad, el hecho de que los municipios no generen sus propios ingresos distorsiona sus incentivos para gastar de manera eficiente, porque el que paga es otro; por lo tanto, pueden caer en prácticas poco deseables, pero con grandes rendimientos políticos: eliminar impuestos locales, conformar redes clientelares, ofrecer programas poco transparentes e introducir políticas o acciones sin visión de largo plazo -como conciertos y espectáculos. Por lo tanto, es necesario conocer cómo pretenden los candidatos gestionar los recursos municipales para conocer el orden de sus prioridades.

Esperemos, pues, que en el complejo contexto actual contemos con candidatos capaces que ofrezcan al electorado una visión sólida, sofisticada e integral de la ciudad, orientados a la solución de problemas, y que contribuyan realmente a una gobernanza más eficaz.

 

fernando.granados@alumni.harvard.edu  | @fgranadosfranco

 

The Author

Fernando Granados

Fernando Granados

No Comment

¡Participa!