Opinión

El cáncer y nuestro silencio / Un cuarto propio

“Yo iba a morir, tarde o temprano,

hubiera hablado o no. Mis silencios no

me habían protegido. Tu silencio no te protegerá”.

Audre Lorde. Los diarios del cáncer.

 

El pasado 4 de febrero fue el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer. Como sabemos, la enfermedad es un asunto de salud pública donde mujeres y hombres son afectados cada día, incluso se asegura que las muertes por SIDA, tuberculosis y malaria juntas no logra superar los decesos por cáncer año con año y aunque cada vez se sabe más de la enfermedad la realidad es que sigue siendo de las principales causas de muerte no sólo en los países pobres, también en los llamados países desarrollados sigue ocupando los tres primeros lugares.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), de seguir con esta tendencia para el 2020 podría haber más de 10.5 millones de muertes en el mundo por esta causa. También como ya se nos ha revelado el cáncer cérvico-uterino y el de mama son para las mujeres los más preocupantes.

¿Cuál es la reacción de las mujeres ante el diagnóstico de cáncer? Las mujeres no cambian mucho ante la confirmación médica del cáncer, respecto a su respuesta reservada y de hecho aunque no recibamos dicha noticia las mujeres ante los acontecimientos que impactan nuestra vida mantenemos el silencio como respuesta a la atrocidad.

Las mujeres hemos crecido en el silencio, nos hemos alimentado por años entre sus muros pensando que así estamos más seguras, aunque no seamos capaces de definir ¿seguras de qué? Y como sombras nos ocultamos con las actividades cotidianas, con la monotonía hasta diluirnos en lo que calificamos como verdaderamente importante, anteponiéndolo a los presentimientos y sospechas que nos van aquejando por la falta de cuidado.

Para las mujeres romper el silencio puede ser un proceso muy largo y doloroso pues una vez que estrellas el cristal de la farsa que has llevado sobre tu cara nos damos cuenta que los silencios guardados son muchos, que hay historias que ni siquiera nos pertenecían y que aún en esas, en la de la vecina, la prima, la hermana, la madre, la abuela, la amiga, la amante, aún es esas historias nos hemos tragado el silencio.

Por estos días vale el esfuerzo recuperar los escritos de Audre Lorde, la escritora y poeta negra, lesbiana feminista y su trabajo en Los diarios del cáncer. Es un libro que todas deberíamos tener cerca de nosotras mientras vamos respondiendo sus preguntas que una y otra vez cambian de sentido y por lo tanto van modificando nuestras respuestas:

Dice Lorde que cada una responde distinto a la crisis que trae el cáncer a tu vida y que eso depende de cómo estamos forradas, de la decoración con la que hemos arreglado la historia de vida, el tapiz con el que nos han envuelto.

Si hoy recibieras la noticia del cáncer ¿qué harías?

  1. a) Lo habitual, seguir adelante con tu vida, levantarte y arreglar la casa, atender a la familia, hacer la tesis profesional, ir a trabajar.
  2. b) Luchar contra la etiqueta social que nos negamos a portar de víctima de las circunstancias, del destino, de la genética e incluso de nuestro propio descuido.
  3. c) Luchar contra la gente y la medicina que nos miran con tristeza, con desamparo, luchar para hacer entender que esos sentimientos no existes porque no ha pasado nada, puedes con eso y más.

Y si no es así entonces quizá pienses en la guerrera, la que tiene un arma que no desea pero que le será útil. Lo que proponer Lorde entre otras cosas es que tu decisión vaya tomando conciencia, hacer un trabajo personal y colectivo que transforme la vida propia y la de otras mujeres que harán el mismo trabajo aunque ellas no tengas cáncer: que nuestros sentimientos sean reconocidos, respetados y útiles.

La posibilidad de transformar el silencio que todas hemos guardado en diferentes momentos de nuestras vidas y su relación con el cáncer puede ser un pretexto para convertirlo en acción, porque cuando esto ocurra nos daremos cuenta que nuestro silencio no es único, sino que bajo ese auto control que nos ha enfermado existe soterrado la vida de miles de mujeres como nosotras que pensamos, eso sólo me pasa a mí. Porque el silencio tiene la fuerza suficiente para aislarnos y matarnos y con los secretos en la tumba ya nada podemos hacer.

El cáncer es una enfermedad que impacta la vida de muchas mujeres particularmente antes de los 58 años. Pero ya no tenemos por qué seguir pagando más el costo de la diferencia que tenemos cada una, ya de por sí la soledad que se nos ha impuesto como destino patriarcal ha abonado mucho a la sempiterna tristeza de las mujeres, el peor de los mandatos es mantenernos aisladas y solitarias desde el imaginario colectivo que han logrado sembrar entre nosotras donde aparecemos además de solas, divididas.

Así el trabajo que necesitamos hacer es quitarnos el miedo, sacarlo de cada una, estar juntas para que unas y otras podamos ir arrancándolo, ir dando pasos al auto cuidado y al cuidado mutuo en tanto las campañas de prevención oficial contra el cáncer que son necesarias y sin duda marcan pautas importantes pero también es cierto que a veces nos infunden terror y ningún deseo del cuidado, particularmente para las mujeres, es como si le hablaran a alguien más que no somos nosotras y mientras logramos vencer esa carencia en la comunicación institucional oficial, necesitamos seguir avanzando en el cuidado colectivo.

Como les dije, hace unos días se conmemoró un día donde es necesario y urgente pensar las causas y efectos del cáncer y por eso me acerque nuevamente a este valioso texto de Audre Lorde, porque no se trata de correr y salvar a todas las mujeres del cáncer, se trata como ella lo mencionó de reconocer que tenemos enemigos externos, agentes que no podemos controlar, pero también enemigos internos como el silencio y que eso es lo que necesitamos transformar para salvarnos a nosotras mismas y que nuestra experiencia de vida pueda ser al menos de una manera, al menos por una ramita, una guía para servir a la vida de otras mujeres.

Personalmente me cuesta mucho pasar el procedimiento del papanicolaou, pero ni hablar, tendré que tomar mi miedo y transformarlo una vez más para ir a buscar a la ginecóloga. La mastografía ya me la hice y todo salió bien. Y ustedes, queridas lectoras, ¿para cuándo?

Chingao: Para los hombres la prevalencia alta es el cáncer de pulmón causado por el tabaquismo, curiosamente el que más se puede evitar., para las mujeres el cérvico-uterino que se puede prevenir en un 70% con el uso del condón.

 

@Chuytinoco

 

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Chuy Tinoco

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