Opinión

El día que la música murió / El banquete de los pordioseros

Uno de los más trágicos momentos en la siempre inconclusa historia del rock lo protagonizó sin duda el accidente aéreo en el que perdieron la vida tres de las más brillantes luminarias del momento: Buddy Holly, The Big Bopper y Ritchie Valens. Aquel accidente fue el martes 3 de febrero de 1959, hace 60 años con un par de semanas. No hubo sobrevivientes cuando Roger Peterson, el piloto de la aeronave, una pequeña avioneta Beechcraft Bonanza, perdió el control en medio de una tormenta invernal en una localidad llamada Clear Lake, Condado de Cerro Gordo en el estado de Iowa.

Aquella gira llamada Winter Dance Party estaba a cargo de Buddy Holly, sin duda, uno de los mejor posicionados en la escena del rock en la Unión Americana, de hecho, con trascendencia internacional. Recordemos que The Beatles se llamaron así inspirados por el nombre de la agrupación original de Holly, The Crickets o los Grillos. John Lennon buscaba un nombre de insectos para su grupo y se le ocurrió que The Beetles, Los Escarabajos, sería un buen nombre, pero decidieron jugar con la palabra cambiando la segunda “e” por una “a”, de esta manera Beatles incluía una doble interpretación considerando que beat significa ritmo.

Pues bien, el hecho es que definitivamente Buddy Holly, autor de canciones como Peggy Sue, That’ll be the day, Blue days, Words of love, Not fade away y algunas otras que grabó en solo tres discos, era el eje central de la gira, aunque ya no la hizo con su grupo, The Crickets con quienes había roto la relación laboral unos meses antes, en noviembre de 1958. Es una carrera de cinco años pero muy influyente, su música fue indudablemente estímulo para algunos de los roqueros más grandes posteriores a él, además de The Beatles, debemos de contar a los Rolling Stones, Bob Dylan, Beach Boys, y por supuesto Don McLean.

Buddy Holly tenía solo 22 años cuando murió, evidentemente todavía tenía muchas cosas qué decir, mucha música que hacer y discos por grabar. Fue uno de los primeros músicos en ingresar al Salón de la Fama del Rock & Roll con sede en la ciudad de Cleveland, Ohio, entró en 1986, poco después de otros grandes iconos del rock, como Chuck Berry, Ray Charles, Fats Domino y James Brown.

Por su parte, Ritchie Valens, ya sabemos, un joven californiano de origen mexicano que con solo un puñado de canciones alcanzó muy pronto el éxito, We belong together, Donna, Come on, Let’s go y por supuesto, La Bamba lo ubicaron en las preferencias de la juventud de la segunda mitad de los años 50 en los Estados Unidos. Su carrera duró apenas ocho meses lo que nos hace entrar necesariamente en el terreno de la especulación y preguntarnos ¿qué habría hecho si hubiera vivido más tiempo?, la muerte llegó cuando apenas contaba con 17 años de edad.

The Big Bopper, el mayor de los tres con 29 años, lo recordamos por el que con toda seguridad es el mayor de sus éxitos, Chantilly Lace y con una producción musical breve como las de sus colegas con los que perdió la vida.

Siempre que recordamos esta tragedia que enlutó al rock & roll y que recientemente cumplió 60 años, tenemos que hacer referencia, inevitablemente, a la canción American Pie que Don McLean grabó en noviembre de 1971, en este, que sin duda es el principal éxito del cantante de rock folk estadunidense, se hace una especie de recopilación de la historia del rock partiendo de este evento trágico hasta 1970, es decir, hace un repaso a uno de los decenios más productivos en lo que a grandes discos, grandes festivales y grandes músicos se refiere, es decir los años 60.

La frase de la canción que dice “the day the music died” ( el día que la música murió) es una obvia referencia al accidente que hemos citado líneas arriba, y aunque la referencia resulta evidente, en ningún momento de la canción se hace mención a algunos de los tres músicos, no obstante, citas como la siguiente resultan muy elocuentes y expresivas: “Hace mucho, mucho tiempo, aún puedo recordar cómo, la música solía hacerme sonreír y sabía que si tenía una oportunidad podía hacer bailar a aquellas personas y quizás fueran felices por un momento. Pero febrero me hizo estremecer con cada periódico que entregaría. Malas noticias en la puerta. No pude dar un paso más. No recuerdo si lloré cuando leí sobre su novia viuda. Algo me tocó profundamente en el interior el día que la música murió”.

Algunos comentaristas musicales han afirmado que aquella aeronave se llamaba American Pie, pero parece ser que tal afirmación no tiene mucho sustento. Por supuesto que hay muchas interpretaciones al respecto, cuando en algún momento se cuestionó a Don McLean sobre la letra de su canción su respuesta fue: “Significa que jamás tendré que trabajar otra vez”, aunque un poco después ofreció una respuesta más seria, dijo: “Encontrarán muchas interpretaciones de la letra, pero no les daré la mía…Lamento dejarlos a todos así, pero hace tiempo me di cuenta que los compositores deben dar sus declaraciones y marcharse manteniendo un silencio digno”, eso fue todo, no ha dicho más, sin embargo, nos queda claro que la canción es un tributo al rock & roll en general, pero lo es específicamente a Buddy Holly y la frase El día que la música murió, por supuesto que tiene que ver con el 3 de febrero de 1959.



 

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Rodolfo Popoca Perches

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