Opinión

Europa: el dilema de la seguridad / Taktika

Londres, Inglaterra. 11 de febrero de 2019. El ministro de Defensa del Reino Unido Gavin Williamson -quien se volvió famoso por colocar, en su oficina, un rollo de papel sanitario con la efigie del presidente Vladimir Putin- parece salivar cuando menciona el nombre del principal rival geoestratégico de su país: “Rusia está resurgiendo -reconstruyendo su arsenal militar y está buscando traer de vuelta a su órbita a los países independientes de la antigua Unión Soviética, como Georgia y Ucrania”.

El político británico aprovecha la plataforma que le proporciona el Royal United Services Institute for Defence and Security Studies (RUSI) para lanzar vitriolo contra el gigante asiático: “China está desarrollando su capacidad militar moderna y su poderío comercial”.

Las escenas arriba mencionadas sirven como preámbulo al presente artículo, el cual tiene por objeto explicar el dilema que, en materia de seguridad, se presenta para Europa con motivo del Brexit y la suspensión por los Estados Unidos y Rusia del Tratado INF (Intermediate-Range Nuclear Forces, “Acuerdo de Fuerzas Nucleares de Alcance Medio”, en inglés).

¿Por qué hablar de un dilema europeo en cuestión de seguridad? Primero definamos los conceptos clave: un dilema es, según el diccionario Larousse, una “situación de alguien cuando tiene que decidir entre dos cosas igualmente buenas o malas”. El mismo repertorio define seguridad como el “conjunto de las disposiciones que permiten evitar la sorpresa y proporcionan al mando libertad de acción indispensable para la conducción de la batalla”.

Europa se encuentra en un dilema en seguridad porque uno de sus miembros más importantes, y a la vez el más euroescéptico, el Reino Unido decidió, el 23 de junio de 2016, votar a favor del Brexit. Es decir, la salida de la Unión Europea. Este evento provocó un cataclismo en el proyecto de integración europeo, pues pareció abrir la caja de Pandora a los fantasmas del pasado reciente: el nacionalismo, el populismo y la xenofobia.

En materia de seguridad, la escapatoria de los británicos fue percibida como un error estratégico por uno de sus más preclaros diplomáticos: sir John Sawers -ex representante permanente del Reino Unido ante las Naciones Unidas y antiguo jefe del servicio de inteligencia, el MI-6-, advirtió que el Brexit sería “una repetición de los años 1970 cuando el Reino Unido se fue cuesta abajo”. Igualmente, el antiguo jefe de espías vaticinó que “el sistema internacional era menos efectivo que en el pasado”1.

Los británicos pronto tuvieron un duro encuentro con la realidad: en marzo de 2018, agentes del GRU, la inteligencia militar rusa, intentaron asesinar en Inglaterra al antiguo espía ruso Serguéi Skripal. Sawers creyó que su dicho había sido validado, pues los rusos llevaron a cabo la operación porque creen que el Reino Unido, en su etapa post-Brexit, está “débil y aislado”2. Cabe mencionar que la autoría de este suceso siempre ha sido negada por el Kremlin.

El otro evento que coloca a Europa en un dilema de seguridad es la decisión de los Estados Unidos de retirarse del Tratado INF. Este acuerdo surgió porque, en 1977, el liderazgo soviético decidió desplegar misiles balísticos, cuyo rango operativo está considerado entre los 500 y 5,500 kilómetros. La jugada soviética tuvo su réplica occidental en la llamada “doble pista”, una iniciativa auspiciada por el canciller de Alemania Federal Helmut Schmidt. Es decir, desplegar misiles estadounidenses de alcance intermedio en Europa occidental y, al mismo tiempo, negociar con los soviéticos.

La administración de Ronald Reagan desplegó, en noviembre de 1983, los misiles Pershing II. Esta evolución fue “una derrota estratégica mayor para la Unión Soviética”3. Tras años de negociaciones, en diciembre de 1987, Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan signaron el INF. Esto significó que de “un golpe se removió la amenaza de que tales armas (misiles balísticos) pudieran traer algún día el Armagedón a Europa”4.

Sin embargo, la miopía estratégica de Donald Trump y su equipo de gánsteres -Mike Pompeo y John Bolton-, quienes, en su búsqueda de renegociar el INF para incluir a China, han regalado la iniciativa a Vladimir Putin. ¿Por qué? Los rusos cuentan con sus llamadas Wunderwaffen (“armas milagrosas”, en alemán). El INF impedía a los rusos desplegar este tipo de armas en su versión de alcance intermedio -500 a 5,500 kilómetros.

Con la suspensión estadounidense, Putin y sus estrategos podrán desplegar sus Wunderwaffen en el enclave de Kaliningrado y en las fronteras occidentales de su país. De esta manera, “Rusia será capaz de neutralizar completamente a la ya obsoleta e inútil OTAN y absorber a toda Europa en su esfera de seguridad”5. Ya en 2015, el precitado Sawers había vaticinado que “gestionar las relaciones con Rusia será el problema que definirá la seguridad de Europa durante varios años más”.

El escribano concluye: Europa se encuentra en su etapa de mayor debilidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial porque el Brexit y la suspensión del INF, aunados al pleito Francia-Italia, y el ascenso del populismo y la xenofobia colocan al Viejo Mundo ante un dilema de seguridad que no sabe cómo resolver.

Aide-Mémoire. El lunes 11 de febrero de 2019, el bufonesco y díscolo neoyorquino, Donald Trump, volvió lanzar su ponzoña referente a construir un muro en la frontera con México.

 

1.- Brexit will cause loss of influence on scale of 1970s, says ex-MI6 chief https://bit.ly/2FhbF9S

2.- Russia carried out Salisbury attack because Brexit has made Britain “weak and isolated”, ex-MI6 chief says https://bit.ly/2RXcFTl

3.- Gates, Robert M. From the Shadows: The Ultimate Insider’s Story of Five Presidents and How They Won the Cold War, Simon & Schuster, New York, 2006, p. 258-262

4.- Service, Robert. The End of the Cold War 1985-1991. Public Affairs, New York, 2015, p. 300

5.- RIP INF Treaty: Russia´s victory, Americas Waterloo https://bit.ly/2N1zZyo

 

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