Opinión

Los pasos perdidos / Opciones y decisiones

No se trata de intervenir a machetazos, sino de un manejo con bisturí… Coincidí con esta precisa imagen que evocó este jueves pasado, la académica Viridiana Ríos (profesora visitante asistente en la Universidad de Purdue, con doctorado en gobierno y conferencista por la Universidad de Harvard, y una licenciatura del ITAM), aparece como panelista en las mesas de análisis sobre políticas públicas para Es la hora de opinar, que conduce Leo Zuckermann; al referirse al llevado y traído tema de los funcionarios chapulines –que saltan del sector público al privado y viceversa- invocado también como “la puerta giratoria”; imagen desde luego claramente asociada a la supresión del programa social de financiamiento de las estancias infantiles en el ámbito  nacional, que causa encendido debate. // I belong to an emerging generation of academics that rejects the commonly accepted idea that academia is inexorably detached from policy decisions and social mobilization. Instead, I rely on data analysis, research journalism, and close collaboration with academic peers to advance an acute understanding of the pressing social problems of Mexico, my home country, and to encourage and publicize inadvertent solutions to them.//

En mi conversación anterior, quedamos en que hoy afrontamos las consecuencias alarmantes y muy  elocuentes de por sí, de un gobierno interventor en lo social, sin mediación institucional alguna, sobre todo cuando se trata de la interlocución con la sociedad civil. Le suena a usted: programa de becas estudiantiles a Ni-Ni’s, ayuda económica para inserción juvenil al trabajo; apoyos para pequeños y medianos productores del campo; universalidad de pensión a los adultos mayores de 68 años; universalidad de atención en salud para población abierta; recientemente apoyos extraordinarios a población circunvecina a ductos petroleros intervenidos con tomas clandestinas en que concurre el fenómeno del crimen organizado sobre el huachicol, etc., etc.

Ante lo cual, aludí que tal vocinglería, sistemáticamente mañanera, no da visos de ir por esos caminos reivindicativos de “lo civil”. Antes bien, “López Obrador aseguró que “aunque haya manifestaciones, toma de oficinas y cualquier presión, ya no se destinará ningún recurso público para organizaciones” (Fuente: El Economista. Jorge Monroy. Estancias infantiles y entrega de programas integrales destacan en conferencia de AMLO. 07 de febrero de 2019).

Viniendo de un gobierno que pretende inducir un cambio de régimen federal y, por ende, constitucional e histórico, me sugiere una analogía consecuente; efectivamente, grazna como ganso cuando proclama que: – de dineros públicos, nada para las manos corruptas de “lo civil”, siempre sospechoso de manejos turbios, todo para el Estado sin mediaciones y directamente al pueblo. Cadena lingüística que al unísono, el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, corrobora un tal gracejo graznido emitiendo aquello de que ahora sean los abuelitos los encargados de los menores, precisamente en la edad de inserción temprana al modelo educativo público. Para operar el machetazo, se privilegia la canalización dineraria digitalizada, mediante tarjetas bancarias, cuya distribución ocurre desde el tesoro de la Secretaría de Hacienda a la bolsa de los y las cabezas de familia; y se suprime la intermediación de organizaciones civiles. Asunto concluido.

Gracias a la experiencia profesional que desempeñe en la consultoría para el desarrollo de RH (recursos humanos), tanto en el sector bancario como industrial, a mediados de los años ochenta -1985-1988, asociado al despacho de Jorge Andere y Asociados, S.A. de C.V., en la ciudad de México, pude descubrir y entender que, efectivamente, el recurso más preciado de una empresa es el recurso humano, sobre todo cuando está calificado y empoderado con una capacitación y adiestramiento adecuados en el desarrollo de aptitudes y destrezas ordenadas a la productividad y la eficiencia laboral.

En esa década, fue preponderante el interés y el objetivo estratégico mundial de desarrollar capacidades orientadas especialmente hacia la calidad -en la construcción y prestación de servicios-, al ideal superior de la excelencia, conversión de organizaciones en unidades excelentes de producción y prestación de servicios,  y para ello el poder crecer personalmente en formación de trabajo en equipo, creatividad, comunicación, resolución de problemas, negociación positiva, diagrama de historia de vida y carrera, influencia positiva, planeación estratégica, diseño y gerencia de programas, etc. Estructuración formativa de adultos, o andragogía, que no duró mucho en conducir a niveles más complejos, como la medición tecno-científica de la Calidad, Ética empresarial y la Consultoría de Procesos.

Esta última asignatura es de particular importancia para el tema que nos ocupa, ya que no bastan medidas que incrementen y desarrollen individualmente al recurso humano disponible, sino que una visión que se jacte de ser integral y global debe acceder al nivel de la totalidad de un sistema dado. Y esa unidad sólo puede ser abordada desde la intervención profesional y metódica de los procesos. Es decir, de cómo cada paso, tramo o espacio de la organización se relaciona, condiciona e interactúa con el resto organizacional. Ningún elemento sobra -a no ser que sea superfluo-, sino que se suma y complementa desde su función propia a los demás. Observar, entender los flujos, la comunicación y la interacción de una pieza con otra es lo que da al observador de procesos esa visión única de integralidad, funcionalidad y, finalmente, de productividad al todo del que se forma parte.

De manera que, identificar a X número de unidades de un programa diverso y complejo como disfuncionales o “corruptas”, no da ni la prerrogativa ni el derecho de suprimir a todo el resto por tal calificación. Lo que hace falta, precisamente, es una precisa y profesional consultoría de procesos, para identificar los puntos y áreas problemáticas, para de ahí derivar la intervención adecuada e indicada, que conduzca a corregir y resolver el problema operacional específico. Aquí, en este punto, es donde se emite la toma de decisión pertinente, no antes ni después. Hay problemas que se resuelven con una medida de cambio administrativo, hay otros que requieren un cambio de modalidad o de mentalidad, y otros a los que basta un aporte o recorte financiero.  

De lo que se desprende que la intervención, para el caso citado de las estancias infantiles y otros similares, aunque provenga del más alto nivel ministerial e incluso presidencial, no es a machetazos de toda la cadena o la misma raíz, sino del fino tacto de un bisturí, con conocimiento del mal a extraer. En términos contemporáneos, a esto se llama arte de la gobernanza y buenas prácticas globales.

En un asunto paralelo, concerniente de igual manera enfáticamente a lo civil, abrí la conversación sobre el tema de la renovación moral de la sociedad mexicana. En cuyo caso apelaba al elocuente llamado del presidente Barack Obama a “una nueva era de responsabilidad” (EFE. Washington. 20 enero, 2009)., quien de suyo no inducía a la supresión de las mediaciones institucionales para procurar el bien común y el buen gobierno, antes bien indicaba los valores que demostraron ser las ideas-fuerzas de los padres fundadores de la patria y que paso a paso construyen la prosperidad de una nación. Lo que implica un compromiso de participación de la sociedad. El nuevo discurso del Ejecutivo mexicano, paradójicamente, hace caso displicente de esta mediación social. Pero, no será el desdén el que imponga el debido orden social, mucho menos los graznidos de un ganso, aunque éste sea incansable.

Respecto a la pretendida inducción de renovación moral, Alan Santacruz Farfán, colaborador de este diario LJA, en su columna “Memoria de Espejos Rotos”, titulada Senado Conservador, jueves 14 de febrero de 2019, nos advierte muy oportunamente sobre el sesgo que está tomando la conformación de foros públicos organizados por el Senado de la República, con el objeto preciso de configurar la llamada “Constitución moral” que abandera el jefe del Ejecutivo en colaboración con el poder Legislativo.

Los indicios que tenemos no son para nada halagüeños. El citado autor (es Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública, Coordinador de Enseñanza Artística y Proyectos Editoriales en el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura. Correo: alan.santacruz@gmail.com). Relata la conformación de este foro intitulado México Unido por los Valores y la Familia, cuya participación del Senado la encabezó el senador Martí Batres Guadarrama, presidente de la Mesa Directiva del Senado, el senador Miguel Ángel Navarro Quintero, presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República; el senador Américo Villareal. Se presenta el congresista norteamericano Christopher Smith, un republicano antiabortista y cristiano conservador, más otros representantes y organizaciones. Quórum que, por la temática publicada del programa encaminada a la “armonización” que el gobierno federal pretende para instaurar la Constitución Moral. Con la participación de los propósitos generales del congreso, que estuvo a cargo del Comité para la Creación de la Constitución Moral, su miembro, José Agustín Ortiz Pinchetti. Y el resto de la temática a deliberar por los congresistas, un largo etcétera de tópicos fuertemente coloreados tanto de ideología como militancia ultra conservadora, así sea de renombrados organismos y universidades vinculados a la extrema derecha nacional e internacional.

De todo lo cual, se da buena cuenta. Y es de anticipar que, si este tipo de convocatoria senatorial persiste y no se observa una justipreciación de otras tendencias tanto en pluralidad, plurietnicidad, jerarquización valoral, rango de participación y densidad social, u horizonte ético anclado verdaderamente en lo histórico y dialéctico del México contemporáneo, yo al menos, puedo anticipar que este proyecto desembocará en un ensayo fallido, habiendo perdido la oportunidad histórica de unificar a México en torno a un ideal ético deseable y asequible, que representa el objetivo en última instancia. En este sentido, ni el folklore ni la cultura popular con toda su riqueza nos salvarán del ridículo histórico.

franvier2013@gmail.com  

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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