Opinión

Venezuela: Complejidades y perspectivas/ Mareas Lejanas

La situación en Venezuela está en un punto crítico. Los desabastos, la represión a la disidencia y el conflicto franco entre el gobierno del Partido Socialista Unido de Venezuela y el sector privado han llevado al país a un estado catastrófico. Las sanciones norteamericanas, supuestamente dirigidas a presionar al régimen, hacen la situación aún más precaria para los venezolanos. La gente se enfrenta a una escasez generalizada de alimentos y medicinas desde hace más de 3 años, sumada a una volátil situación política que muchas veces cobra vidas. Esto ha llevado a que una décima parte de la población venezolana haya huido de su hogar en busca de una mejor vida en otro lugar.

El origen de este escenario se remonta a los inicios de la Revolución Bolivariana al comienzo del milenio. En este tiempo se posibilitó un gran gasto público adquiriendo deuda externa. Esto tenía sentido bajo el supuesto de que el precio del petróleo seguirá siendo alto y que Venezuela sería capaz de cumplir sus compromisos. Los resultados fueron muchos: se redujo la pobreza extrema en 50%, prácticamente se erradicó el analfabetismo, se abrieron 42 universidades, se extendió la atención médica y se construyeron cientos de miles de viviendas de interés social, cambiando para siempre la cara de Venezuela.

Sin embargo, el líder popular no previó que los precios del crudo bajarían como lo han hecho. Lo que sí decidió para el futuro de Venezuela –y es aquí donde está su mayor error y su acción más consecuente– fue la designación de su sucesor: Nicolás Maduro.

En el presente, los bajos precios del petróleo han herido mortalmente a la economía venezolana. El remedio prescrito por el gobierno de Maduro ha salido peor que la enfermedad. Las alzas en el salario mínimo han llevado a una hiperinflación tal que el bolívar ha perdido su valor de cambio a tal grado que se han tenido que cambiar las carteras por las bolsas para transportarlo.

Guaidó

En este contexto, el presidente de la Asamblea Nacional, se autojuramentó el pasado 11 de enero como presidente interino de Venezuela. La asamblea nacional de Venezuela afirmó que Juan Guaidó asumía las competencias de presidente de la república. El joven de 35 años, originario del estado de Vargas, declaró sobre un templete fuera de la Asamblea que comenzaría la transición si tenía el apoyo del pueblo y del ejército.

El graduado de ingeniería industrial de la Universidad Católica Andrés Bello justificó sus acciones con base en los artículos 233 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. El primero de ellos señala que el presidente podrá ser destituido por motivo del “abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato”. El segundo señala que: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. El argumento ha tenido una recepción dividida estrictamente en líneas políticas.

Concretamente:

Mi posición se resume a los siguientes puntos:



  1. El gobierno de Maduro reprime a sus ciudadanos, desaparece disidentes, encarcela opositores, tiene una pésima administración y un alto nivel de corrupción.
  2. El gobierno de Maduro debería aceptar la ayuda humanitaria que diversos países han enviado para aliviar la situación de sus ciudadanos. Hasta el momento esta se encuentra detenida en la frontera con Colombia.
  3. Hay un alto porcentaje de población en Venezuela que apoya a Maduro por diversas causas, entre las que se encuentran los fuertes cambios redistributivos que trajo el chavismo.
  4. El mayor problema de la oposición ha sido su propia incapacidad de presentar una opción creíble para una cantidad suficiente de venezolanos, combinada con las estrategias de fraude electoral por parte del partido en el poder y del presidente, que teme ser juzgado de triunfar la oposición.
  5. Las cartas están echadas y la presión está en el gobierno para organizar una elecciones presidenciales. Sin embargo, todo parece indicar que se organizarán elecciones parlamentarias.

Reacción Internacional

Un gran tema ha sido el reconocimiento del presidente autoproclamado. La respuesta internacional ante las declaraciones de Juan Guaidó ha sido de lo más reveladora. Las potencias mundiales han reaccionado de forma dividida (como de costumbre): Estados Unidos ha reconocido a Guaidó como presidente interino, mientras China y Rusia apoyan a Nicolás Maduro. Esto no es ninguna sorpresa, pues Guaidó representa la oposición venezolana que los estadounidenses han apoyado, de forma más o menos abierta, desde el inicio del gobierno de Chávez en 1999. El joven parlamentario es parte del grupo del líder opositor Leopoldo López, quien se encuentra en arresto domiciliario.

Del lado norteamericano, el nombre clave es John Bolton, uno de los asesores más cercanos al presidente Trump y lo que nuestros vecinos del norte llaman un Warhawk: alguien que busca que Estados Unidos comience o continúe guerras en países alrededor del mundo. Este personaje tiene una visión retorcida del mundo: Cuba, Nicaragua y Venezuela son la “Troica de la Tiranía” en este continente y sus regímenes deben ser destruidos a como dé lugar.

Hace unas semanas Bolton fue fotografiado en una rueda de prensa de la Casa Blanca con un block de notas que mostraba las siguientes palabras escritas a mano:

“Afghanistan – Welcome the Talks.

5,000 troops to Colombia”

Si a esto le sumamos el hecho de que la Casa Blanca reconoció a Guaidó inmediatamente, es claro que Washington busca un nuevo habitante en el palacio de Miraflores de Caracas. Para ser perfectamente claro, esto se suma a lo que sucede al interior e influye en su dinámica. Es decir, no es la causa principal de lo que sucede, sino un factor agravante.

Por otro lado, las potencias orientales han respaldado al PSUV desde el inicio, China en el ámbito comercial y Rusia en cooperación militar. Veremos que tan dispuestos están sus grandes aliados para sostener al gobierno de Maduro, como lo han hecho en otros lugares del mundo.

Mientras tanto, el gobierno de Jair Bolsonaro, se apresuró a reconocer a Guaidó como presidente. Esto es notable siendo que fue más allá que el mismo líder opositor, que se declaró presidente interino con el objetivo de organizar elecciones, no presidente propiamente en funciones.

En nuestro país ha habido un enorme debate al respecto a lo que debería hacer el gobierno. Yo invito a quienes abogan por reconocer a Guaidó a pensar en lo que hubiera pasado si Venezuela, China y Rusia hubieran reconocido al “Presidente Legítimo de México” en 2012. Si bien la situación es muy diferente, el ejercicio mental sirve para dar cuenta de las implicaciones de hacer un posicionamiento ante un pueblo que está dividido. Se trata de una situación que no necesita más polarización.

Los norteamericanos han dejado de negociar con el gobierno de Maduro. Países desde Alemania hasta Perú llaman a las fuerzas armadas a apoyar a Guaidó. John Bolton y Trump están cocinando algo para Venezuela, y los elementos socialismo y petróleo hacen que huela parecido a la Operación Iraqui Freedom. Recordemos que de ahí salió el cáncer que es el Estado Islámico/Daesh.

Un viejo amigo solía decir que el siglo XX no había terminado. La forma en la que se está leyendo desde Washington la crisis en Venezuela sin duda le da la razón.

 

Jemuzquiz@gmail.com | @joseemuzquiz

 

The Author

José Eduardo Múzquiz Loya

José Eduardo Múzquiz Loya

1 Comment

  1. Quijote
    10/02/2019 at 08:21 — Responder

    Muy buen análisis, trato de ser lo mas imparcial posible.

¡Participa!