Opinión

Venezuela: la tormenta se avecina / Taktika

Washington, D.C. La Casa Blanca. 3 de febrero de 2019. Como si pareciera que su nariz oliera ciemo, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump concede una entrevista al programa Face the Nation de la cadena CBS. El furibundo neoyorquino comenta respecto a una hipotética invasión estadounidense a Venezuela: “Sin duda, es algo que está sobre la mesa. Es una opción”.

Dos días más tarde, el mandatario venezolano, Nicolás Maduro Moros, responde, a través de una entrevista para la cadena RT en español: “No me importa cómo voy a pasar a la historia. No voy a pasar como un traidor, como un débil, como un hombre que le dio la espalda a sus compromisos históricos, a su pueblo”. El político caribeño concluye: “Pido a Dios que nuestro país no llegue a una invasión norteamericana”.

Las escenas arriba mencionadas sirven como preámbulo al presente artículo, el cual tiene por objeto explicar la creciente presión, diplomática y militar, que se cierne sobre la Venezuela chavista y cuál podría ser desenlace.

Desde el 30 de enero próximo pasado, en las redes sociales aparecieron fotografías y videos de una supuesta concentración militar estadounidense en Colombia. Ejemplo de ello, es el comentario aparecido en la cuenta de Twitter del periodista de la Voz de América, Steve Herman: “Hoy, un raro vuelo de un C-17 Globemaster desde la base aérea de Dover -ubicada en Delaware- a Colombia (y de vuelta). Pasó cuatro horas en el terreno en Bogotá”1. Asimismo, la estación de radio, La FM, que también reportó la llegada de un C-17, avión de transporte de largo alcance, y de los vuelos de aviones espía.

En el frente doméstico, mientras tanto, el vicepresidente Mike Pence y el senador Marco Rubio se reunieron, el 1 de febrero, con lo más representativo del exilio venezolano residente en la Florida –aproximadamente 190 mil venezolanos viven en “El estado soleado”. El mensaje de Pence fue claro: “Este no es tiempo para el diálogo. Es tiempo para terminar con el régimen de Maduro”. El mismo recado, duro y seco, contra el líder venezolano, fue repetido por el asambleísta Rubio: “Nicolás Maduro tiene muchos problemas. Esto no es como otras veces. Haz hecho de Donald Trump un terrible enemigo”.

En la parte diplomática, Maduro encajó dos golpes mediáticos: el general de la Fuerza Aérea venezolana, Francisco Yáñez, hizo un llamado para que los militares retiraran su apoyo al político chavista. Cabe mencionar que Yáñez es uno de los muchos generales venezolanos que no tienen mando directo de la tropa. Finalmente, el embajador venezolano en Irak, Jonathan Velasco, reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Si los Estados Unidos parecen preparar una intervención armada -aunque también pareciera ser parte de la guerra psicológica librada para lograr la renuncia de Maduro-; si los países de la Unión Europea y del Grupo de Lima -menos México y Uruguay- han reconocido a Guaidó como mandatario interino de Venezuela; y si los activos del gobierno venezolano han sido congelados en el extranjero, entonces, ¿los días de Nicolás Maduro Moro en el Palacio de Miraflores están contados?

No todavía: ¿Cuál es la clave? Como el escribano lo ha mencionado pública y privadamente: El Ejército Bolivariano y las milicias populares. ¿Por qué? Hasta el momento, han probado ser confiables para la causa chavista. Igualmente, 15 mil asesores cubanos están a cargo de la seguridad del gobierno de Maduro. Los cubanos “han demostrado históricamente que no están en el negocio de entregar el poder”2.

Más todavía, Maduro y sus adláteres tienen dos valedores de peso: China y Rusia. Ambos países, por cuestiones financieras, militares y diplomáticas, perderían prestigio si su aliado fuera depuesto por la Unión Americana. Más aún, los chinos y los rusos están “usando a Venezuela como un conflicto apoderado para retar a los Estados Unidos”, pues Beijing tiene “una instalación para el rastreo satelital en la base aérea de Capitán Manuel Ríos en Guárico, mientras que Rusia tiene una presencia cibernética en la base naval Antonio Díaz en La Orchilla, una isla al norte de Caracas”3.

Vladimir Putin y Xi Jinping utilizan como palanca geopolítica y geoestratégica a Venezuela, pues les ayuda a reducir la presión estadounidense en sus áreas de influencia: el Medio Oriente y Europa central y oriental, en el caso de Rusia; y el mar de la China meridional y el Océano Índico, en el ámbito de China.

Al apoyo sino-ruso se sumó, a través de su ministro de Relaciones Exteriores Mevlut Cavusoglu, Turquía: “Tales intervenciones extranjeras no son saludables y no están bien. No ofrecen una solución, sólo profundizan el problema. Dios no quiera, el país puede ser arrastrado a una guerra civil”.

¿Qué sigue? El escribano cree que el punto de inflexión se producirá con el cacareado convoy de ayuda humanitaria que los Estados Unidos y Colombia pretenden efectuar desde el territorio de esta última. Si hay oposición por parte del Ejército Bolivariano, entonces Trump, Pence y Bolton tendrán el casus belli para iniciar una operación militar contra Venezuela.

En caso de ocurrir una intervención militar dirigida por los Estados Unidos y cobijada, bajo dudosos argumentos legales, por la Organización de los Estados Americanos, todo dependerá de la lealtad y de la resistencia que el Ejército Bolivariano y las milicias populares presenten al hipotético invasor.

Finalmente, en su discurso del Estado de la Nación, Trump enviará un mensaje sobre la inminencia o no de una posible intrusión castrense en Venezuela. Habrá que estar atentos.

 

Aide-Mémoire. El envío de tres mil soldados estadounidenses a su frontera con México es un gesto hostil y electorero por parte del díscolo neoyorquino, Donald Trump.

 

1.- https://bit.ly/2HURBNJ

2.- Venezuela: Eurasia Teams Up Against American Hegemony, https://bit.ly/2SwZPzE

3.- Why Russia, China are fighting US push against Venezuela’s Maduro, https://fxn.ws/2BdKXvZ

 

 

The Author

Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

No Comment

¡Participa!