Opinión

La razón siempre la tiene el más grande / De imágenes y textos

Mi hermana Adriana, tres años más grande que yo, cuando éramos pequeños, muy pequeños, nos cuidaba mi abuela quien se dedicaba a la casa, si bien mi abuelo le tenía una persona de apoyo doméstico, a ella le gustaba encargarse de la comida y supervisar a su asistente en cuestiones de limpieza, planchado y lavado; ahora entiendo, seguramente alguien le dijo a don Andrés que a los niños Azocar los cuidaba su abuela y de ahí tomo la iniciativa de quitar las estancias infantiles, lo voy a contactar para que me pase regalías por la idea. Bueno, pero no nos desviemos de la anécdota, que la usaré para comparar un caso que me llama la atención; resulta que a Adriana de ocho años la ponían a lavar la fruta que mi abuela traía del mercado, manzanas, naranjas, peras, plátanos y mis favoritos, los duraznos; mi hermana, muy responsable y hacendosa (desde chiquilla), le daba duro a su trabajo, en el patio había un lavadero donde la instalaban para esos menesteres y era inevitable que su hermanito de cinco años (en ese entonces) se acercara a observar y oler la deliciosa fruta. Hermana, ¿me regalas un durazno? No, cuestan un peso. Pero no tengo un peso. Claro que sí, en tu alcancía tienes dinero de los domingos que nos dan. Y entonces el hermano menor (o sea yo) corría a mi recámara a sacar un peso de la caja fuerte para después regresar con mi hermana, pagarle el peso y poder comerme un delicioso durazno; así fueron las cosas unas tres veces más, nunca pensé que lo que hacía Adriana era abuso de poder contra su pobre hermano menor hasta que un día mis arcas estaban vacías y las uvas se veían suculentas, así que acudí con el alto mando (mi abuela) y le pedí un peso prestado. ¿Pará qué quieres un peso? Para pagarle a Adriana por las uvas que me va a vender, en ese momento ardió Troya para mi hermana, mi abuela se levantó me tomó de la mano, me llevó al patio agarró el racimo de uvas del lavadero y me las entregó. ¿Por qué le andas vendiendo la fruta a tu hermano? No, yo no se la vendo. Entonces para qué me fue a pedir un peso prestado. No sé. En ese momento recibí una mirada intimidante de Adrianita, ¿No me dijiste que era para comprarle uvas a tu hermana? Preguntó mi abuela; si, respondí yo. No es cierto yo no se las vendo, cómo crees que iba a hacer tal cosa; y qué cree, estimado lector, mi abuela le creyó a Adriana, seguramente por ser la mayor.

¿Por qué le cuento esto?, durante las giras de baño de pueblo del querido presidente (de los 30 millones de mexicanos que votaron por el) por los diferentes estados de la República, se ha estado dando un fenómeno, si un fenómeno estimado lector, resulta que el pueblo sabio de México abuchea a sus gobernadores, claro cuando son de oposición verdad y aplaude a su guía, su jefe supremo, su luz al final del túnel. Los medios reportan que bajo la logística del Gobierno Federal y con la coordinación de líderes de Morena para la movilización de personas los abucheos aparecen cuando los gobernadores de oposición toman el estrado para dirigir unas palabras al respetable, pero cuando toma la palabra la luz de esta nación el pueblo sabio y no acarreado se desborda en aplausos y piropos varios, casi como un rockstar en el escenario. Pero entonces, cuando le preguntan al equipo que conforma el primer cuadro de don Andrés por el tema, a él mismo, ya ve que es presidente y vocero, la respuesta es: No sabemos por qué pasa eso; o bien, el pueblo es sabio e identifica quiénes son los buenos y los malos de la historia, en todo caso si los gobernadores no se quieren exponer a que los abucheen, entonces los recibo en privado; asunto resuelto.

Asunto resuelto, no es verdad que pase eso, no me refiero a los abucheos que son más que obvios, sino a que el mismo sistema es quien alienta a la población a manifestar una conducta que tal vez no es verdadera.

En fin, así como Adriana en aquellos años de infancia, por ser la mayor llevaba la delantera y la credibilidad, así ahora en México, la razón la tendrá el más grande, el poderoso, con el fin de marcar hegemonía, territorio y tener el control de todo, absolutamente de todo, los que no estamos en ese selecto grupo de los treinta millones que votaron por él, nos cuesta trabajo entender la lógica de sus acciones, ver el lado positivo del asunto de gobernar como dictador latinoamericano, pero bueno, cada quién su óptica mientras se mantenga la democracia mexicana…

Y no es pensar negativo ni llevarle la contra al señor que despacha en Palacio Nacional, a final de cuentas, le tiene que ir bien a don Andrés para que a México y sus pobladores nos vaya bien, pero el nervio aflora cuando calificadoras del calibre de Standard and Poor’s dice que existe la posibilidad de una baja en las notas crediticias de nuestra nación, y en particular de Pemex, con riesgo de salida de capitales y volatilidad en el tipo de cambio; durante la semana esta empresa hizo un ajuste en la calificación de la paraestatal más controvertida de México pasando de estable a negativo, sin embargo, y como pasó con las calificadoras que analizaron el caso del Aeropuerto Internacional cancelado por la actual administración, nuestro jefe supremo desacredita los números.

Global Ratings hizo lo mismo con la Comisión Federal de Electricidad, Pemex, Coca Cola, Femsa, América Móvil, Liverpool.

Échele un ojo, jefe, por sus arranques y por andar diciendo que nada servía hasta que usted vino a poner orden, no nos vaya a meter en un problema mayúsculo, ¿qué es eso de querer cancelar el Gran Premio de México?, si bien pudiera pensar que es un evento fifí, ese espectáculo deja una derrama económica que ni Obama hubiera podido juntar, o ¿qué me dice de la declaración de no tener más hoteles de gran turismo, hoteles fifís?, ¿y quién cree que trabaja en ellos?…

Deja de pensar que todo está mal, querido nuevo líder de la mafia del poder y del béisbol, no sólo necesitamos trenecitos, también avioncitos.

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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Eric Azócar

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