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Aguascalientes, entre los cinco estados con más ciberacoso en 2017

  • El 20.3 por ciento de los aguascalentenses entre doce y 59 años que son usuarios de internet señaló ser víctima de ciberacoso
  • El estado se coloca en segunda posición en ciberacoso a mujeres, con el 23.4 por ciento

 

Del 29 de mayo al 21 de julio del 2017, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) levantó el Módulo sobre Ciberacoso (Mociba), cuyo objetivo es generar información estadística que permita conocer la prevalencia del ciberacoso entre las personas de doce a 59 años de edad, y de aquella que vivió alguna situación en los últimos doce meses, la situación de ciberacoso vivida y su caracterización.

El ciberacoso o acoso cibernético, retoma los mismos elementos que caracterizan al acoso como tal (la intención, el daño y la repetición), y refiere a la situación en que una persona es expuesta, repetidamente y de forma prolongada en el tiempo a acciones negativas por parte de una o más personas usando medios electrónicos tales como el celular e Internet. La acción negativa refiere a la intención de causar, o tratar de causar, daño o molestias.

Hablar sobre este fenómeno, remite necesariamente al uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Con la accesibilidad a las TIC y el uso intensificado del Internet y del celular principalmente, se ha generado una nueva forma de establecer relaciones entre las personas, esta manera de relacionarse ha modificado las identidades sociales y sentado también las bases para nuevos riesgos dado que los grupos sociales mantienen un vínculo más directo y permanente, traspasando, bajo esta estructura de la sociedad de la información, la frontera de lo privado.

Así, el uso de nuevas tecnologías a pesar de que otorgan múltiples beneficios tienen su contraparte cuando una persona, o conjunto de ellas, puede usar estos medios para perjudicar o dañar a otra.

El Mociba se aplica de forma directa al informante de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las TIC en Hogares (Endutih), de doce a 59 años de edad, y que en los últimos tres meses haya sido usuario de Internet en cualquier dispositivo.

 

Población usuaria de Internet

En México, el total de la población de doce a 59 años de edad estimada por la Endutih es de 84.5 millones de personas, de las cuales 51.6% son mujeres y 48.4% hombres. De ese total, se desprende que 61 millones 673 mil 310 personas en el país utilizaron Internet en cualquier dispositivo en los últimos tres meses, es decir, un porcentaje superior al 70%; ello da un panorama sobre el acercamiento de las personas al uso de las TIC por las ventajas que representa.

Población que experimentó ciberacoso

De la población usuaria de Internet, 16.8% declaró haber vivido, en los últimos doce meses, alguna situación de acoso cibernético por las que se indagó. La prevalencia por sexo es diferencial, siendo ligeramente mayor para las mujeres con 17.7%, mientras los hombres que se vieron afectados fueron el 16.0% por ciento.

*Por grupos de edad

El uso de las TIC para la comunicación a través de las redes sociales es especialmente popular entre los adolescentes y jóvenes, y previsiblemente son quienes están más expuestos a sufrir situaciones relacionadas con el ciberacoso. Aquí se identifica esa relación, dado que los porcentajes más altos de prevalencia de ciberacoso se encuentran en los primeros rangos de edad (de 12 a 19 años y de 20 a 29 años), en los cuales, poco más del 20% de los usuarios de Internet señalaron haber vivido algún tipo de ciberacoso; por otro lado, como se observa en el resto de los rangos este porcentaje disminuye conforme aumenta la edad.

*Por sexo y nivel de escolaridad

Al revisar el porcentaje de la población que declaró haber vivido ciberacoso en el último año según nivel de escolaridad, no se identifican diferencias importantes y el indicador por nivel es muy similar al total nacional. Por sexo, se observa una ligera variación respecto al comportamiento en el país, ya que las mujeres tienen un porcentaje por encima del captado para varones. En el nivel básico y medio superior la diferencia es de poco más de tres puntos porcentuales, y en el nivel superior es de 4 puntos.

Por entidad federativa

Por entidad federativa, la mayor prevalencia de ciberacoso en 2017 se registra en Tabasco, con un 22.1%, seguido de Veracruz, Zacatecas, Guanajuato, Aguascalientes e Hidalgo; en el extremo opuesto se encuentra Sinaloa con 12.3 por ciento.

Con respecto a la diferencia por sexo, para las mujeres, se identifica que es Veracruz la entidad en donde se declara el porcentaje más alto de ciberacoso, con un 25.6%, seguida de Aguascalientes y Tabasco con un 23.4% y 22.9%, respectivamente. En el extremo contrario se encuentra Tlaxcala, Querétaro y Oaxaca, con porcentajes menores al 15 por ciento.

En el caso de los hombres las entidades con porcentajes más altos, varía en relación con lo identificado para mujeres, en este caso, Guanajuato y Tabasco presentan los porcentajes más altos (21.5 y 21.4%); Sinaloa tiene el porcentaje más bajo con sólo 9.5% de los hombres que declararon haber vivido ciberacoso en el último año.

Analizando la prevalencia del ciberacoso en entidades, algunos casos llaman la atención por la brecha que se da por sexo; destaca que en Veracruz y Aguascalientes las mujeres lo reportan en 8.8 y 6.5 puntos porcentuales más que lo señalado por los hombres. En contraparte, para los hombres, sobresale Oaxaca en el que se tienen 4.8 puntos porcentuales más respecto de las mujeres. En varios estados no existe disparidad importante por sexo, como son Querétaro, Chihuahua, México, San Luis Potosí, Baja California Sur, donde la prevalencia de ciberacoso por sexo es prácticamente similar.

Los resultados reflejan un contraste determinado por Género para el ciberacoso, destacando ser menos favorable para las mujeres en varias entidades y con más énfasis la problemática.

 

*Uso diario de Internet

El mayor tiempo de uso de las TIC puede ser un factor de riesgo para vivir ciberacoso, debido a la mayor exposición en diferentes espacios virtuales y a la interacción que puede establecerse con otras personas, considerando a la población de doce a 59 años de edad que declaró usar diario Internet en cualquier dispositivo.

Se calculó el promedio de uso diario de Internet, y con ello se identificó que existe cierta relación entre el tiempo de uso y el vivir ciberacoso; la estimación muestra que tanto hombres como mujeres que vivieron alguna situación en los últimos doce meses, utiliza en promedio una hora más el Internet en comparación con la población que declaró no haber vivido ciberacoso, sobresale además una ligera mayor exposición de las mujeres en relación con los hombres.

*Por situación experimentada

La prevalencia del ciberacoso está vinculada a varios tipos de situaciones claramente definidas en este estudio, mediante las cuales se actúa contra la víctima y representan parte de la caracterización que le pone rostro al fenómeno; se pudo establecer que las situaciones experimentadas con mayor frecuencia por la población que ha vivido ciberacoso fue recibir mensajes ofensivos (40.1%), cerca de un tercio fue contactada mediante identidades falsas (31.4%) y poco más de una cuarta parte recibió llamadas ofensivas (27.5 por ciento).

Varias de las situaciones de acoso cibernético presentan un porcentaje similar en la distinción por sexo, a excepción de cuatro situaciones, dos de ellas muy específicas en que las mujeres son claramente más expuestas a sufrirlas, las del acoso sexual y que reflejan una diferencia significativa comparada con los hombres, insinuaciones o propuestas sexuales con 30.8% de las mujeres que lo ha vivido en el último año, contra 13.1% de los hombres; y recibir fotos o videos de contenido sexual con un 23.9% versus 14.7%. Mientras que las dos situaciones más experimentadas por los hombres, en relación con lo declarado por las mujeres, son recibir llamadas ofensivas y la suplantación de identidad.

*Situaciones experimentadas según frecuencia y sexo

La repetición o el número de veces con que se realiza la agresión es un elemento importante que determina el grado del impacto del ciberacoso en la víctima; más cuando se trata de acoso en línea por la facilidad y la rápida difusión de los eventos o situaciones. La frecuencia con que se vivieron las situaciones en los últimos doce meses se midió en 3 categorías: una vez, pocas y muchas veces; de acuerdo a la declaración por tipo de ciberacoso, en casi todas las situaciones, el 60% o más declaró haberla vivido en más de una ocasión, lo que indica la repetición de la vivencia del acoso en línea. Algunos autores han indicado que, dependiendo del tipo de situación vivida, aunque suceda en una sola ocasión, el efecto puede ser tal que le deje marcado de forma determinante.

En la distinción por sexo, se identifican algunas diferencias en la frecuencia o repetición en que se vivió el ciberacoso en el último año, las mujeres lo han vivido con más repetición cuando refiere al rastreo de cuentas o sitios web y el contacto mediante identidades falsas.

Para los hombres que vivieron ciberacoso en el último año de insinuaciones o propuestas sexuales, ésta es la que presenta más repetición o frecuencia, le siguen los mensajes ofensivos.

*Identidad del ciberacosador

Un factor clave para llevar a cabo conductas de violencia virtual dentro del ciberespacio, es el anonimato con que las personas pueden operar, sabiéndose protegidas a través de la interacción que permite la Red y dado que el acoso cibernético no implica contacto físico entre víctima y agresor(a), ya que los medios electrónicos favorecen que se realice de manera encubierta, resulta difícil esclarecer quién está detrás de las ofensivas.

Es congruente entonces, que en el 58.8% de las situaciones de ciberacoso experimentadas no se identifiquen a las personas acosadoras, mientras que en 41.2% si logran determinarlo.

De quienes logran determinarlo, resulta importante conocer de quién o quiénes se está en mayor medida recibiendo el ataque. Por ello se indagó con la población que vivió acoso cibernético, por la identidad de sus ciberagresores; se identifica que en un alto porcentaje son personas con las que no existe una relación cercana, es decir, Conocidas de poco trato o sólo de vista (46.4%); pero se encuentra que un porcentaje significativo refiere a personas cercanas o en quien se pudiera estar confiando, como son los Amigos(as) (32.7%); con 10 puntos porcentuales abajo se encuentran los Compañeros(as) de clase o trabajo (22.8) y finalmente con los que tienen o tuvieron vínculos más estrechos como Exparejas o Familiares lo cual evidencia de que existen riesgos significativos asociados con conexiones cercanas.

La identificación de la persona que realiza el ciberacoso, varía según la situación específica, hay acciones en las que el agresor se esconde más frecuentemente en el anonimato, como lo son: llamadas ofensivas, el envío de fotos o videos de contenido sexual, el contacto mediante identidad falsa y las insinuaciones o propuestas sexuales, situaciones en las que en más del 67% la víctima desconoce de quién proviene el hostigamiento. Por el contrario, las críticas o burlas por la apariencia o clase social, así como el ser provocado para reaccionar de forma negativa, son situaciones que en más alto porcentaje se logra identificar el sexo de la persona agresora.

De la población que declara conocer el sexo del agresor, se identifica que en mayor porcentaje resulta ser un hombre, tanto para las mujeres como para hombres que declararon identificar al ciberacosador. Llama la atención que es ligeramente más alto el porcentaje de hombres que identifica que son agredidos por hombres.

Para cada situación de ciberacoso la proporción de hombres que comete la acción es predominante, sobresale el alto porcentaje, con más del 80%, en las situaciones que refieren al ciberacoso de índole sexual.

En el caso del reconocimiento de que es una mujer quien realiza la acción acosadora, el porcentaje más alto se identifica para suplantación de identidad y el hacer críticas o burlas por la apariencia o clase social, con proporción mayor al 45 por ciento.

*Efectos causados en la víctima

El fenómeno del ciberacoso es relativamente reciente y los estudios existentes generalmente se enfocan al ámbito escolar, por ende, se sabe poco sobre las consecuencias que conlleva y que provoca en las personas en general, fuera del ámbito escolar. Hay evidencia dentro de lo investigado, indicando que el ciberacoso puede ocasionar efectos muy graves como, impactos en su salud física y emocional e incluso hay casos que llegan al suicidio. En el Mociba se indagó por las diferentes reacciones y sentimientos que el fenómeno ocasiona en quienes lo han vivido en el último año, encontrando que los efectos que ocasiona son principalmente de enojo (66.9%), desconfianza (43.2%) e inseguridad (29.3%); y, de acuerdo a lo declarado solamente un 10.8% dijo no sentir afectación.

*Medidas tomadas contra el ciberacoso

La población que experimenta ciberacoso puede tomar una postura ante el hecho. De acuerdo con los resultados se identifica que lo más frecuente es bloquear (a la persona, cuenta o página), seguida de ignorar o no contestar, eliminar la publicación, el mensaje o video y cambiar o cancelar número telefónico, cuenta o contraseña. Parece evidente que las personas afectadas deciden actuar por cuenta propia y eventualmente comentarlo con alguien de confianza, y en muy baja proporción realizan una denuncia ya sea ante ministerio público, policía o con el proveedor del servicio de Internet o telefonía celular.

*Medidas de seguridad

De la población de doce a 59 años de edad que utilizó Internet en cualquier dispositivo en los últimos tres meses, el 68.3% reportó que realiza alguna medida de seguridad para proteger su computadora, tablet, celular o cuentas de Internet, mientras que el 31.7% declaró no realizarlas; ello indica que sigue siendo importante incentivar o promover entre la población el uso de protección de datos para no poner en riesgo la información o equipos personales, y estar más expuestos en el medio cibernético. Es necesario que los ciudadanos, en particular, conozcan y tomen precauciones para proteger todos los elementos que conforman la red en infraestructura e información.

El Internet, en sus inicios, se utilizaba básicamente para buscar información y enviar/recibir mensajes por e-mail. Después comenzó a popularizarse el uso de redes sociales; lo que aumentó el riesgo de ataques cibernéticos para dañar equipos o mal uso de la información personal. La población que realiza medidas de seguridad para protegerse reportó como medida principal crear o poner contraseñas (claves, huella digital, patrón, etcétera) con un 90%, seguida por instalar o actualizar programas antivirus, cortafuegos o antiespías (47.6 por ciento).

Con información del Inegi

 

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