Opinión

¿Periodismo para qué? / Matices

Jorge Ramos y el presidente López Obrador tuvieron un intercambio periodístico muy interesante y enriquecedor. Ramos, uno de los periodistas más icónicos de México en Univisión recientemente recordado por el ataque directo que le realizó el gobierno de Maduro ante preguntas incómodas, ha sido señalado por algunos colegas como protagónico y criticado por otros porque se ha convertido en la noticia y no en el medio, sin embargo, en la conferencia matutina del viernes dejó muchas lecciones para periodistas y para el mismo presidente.

Los cuestionamientos no fueron ataques directos pero sí incomodaron al presidente, primero sobre las cifras de asesinatos Ramos cuestionó que si seguía así la tendencia este va a ser el peor año en la historia moderna de México en la materia y el presidente con sus cifras y retórica evadía la pregunta de fondo, además en ese mismo tema Ramos señaló directamente la abundancia de militares en la Guardia Nacional Civil, el presidente debatió e intercambio preguntas y respuestas con AMLO incluso lo invitó a revisar sus cifras al presidium, el presidente decidió seguir evadiendo con retórica y Ramos seguir insistiendo; el presidente se quedó con sus símbolos y Ramos con una respuesta corta.

El segundo tema fue el ataque a la libertad de expresión por pedir que Reforma publicara las fuentes que filtraron la carta, el intercambio también fue enriquecedor, el presidente negó que fuera un ataque a la libertad de expresión, se comprometió a que en su gobierno no habrá casos de censura como con Aristegui y que se trataba sólo de ejercer su derecho de réplica, Ramos señaló que esa no era la manera, el intercambio también fue bueno.

El tercer tema fue Trump, Ramos criticó una actitud pasiva y evidenció que el presidente no se sale de su narrativa de símbolos y que su política diplomática la hace en los mítines preguntando a la gente, Ramos le señaló que no se puede tratar así a un bully, el presidente se quedó en las palabras cómodas de cooperación, negociación y diálogo.

Las lecciones que dejan ese intercambio evidencian lo que los periodistas de la fuente han dejado de hacer en las mañaneras, incidir de manera audaz en la agenda mediática y convertirse en una herramienta para verificar y colaborar con la rendición de cuentas. El tema toma relevancia porque Ramos es uno de los periodistas más reconocidos, a las mañaneras no van los jefes de redacción ni periodistas más reconocidos, no está Daniel Moreno, Gabriela Warkentin, Carlos Puig, Uresti, Sarmiento, Daniel Lizárraga, Salvador Camarena o Enrique Quintana sino reporteros de la fuente que la han cubierto durante años o algunos durante meses pero que han vivido, como todos, en un país de costumbres políticas arcaicas y verticales.

Es difícil para una fuente acostumbrada a capturar la nota, a recibir información y replicarla y no a contrastar, Ramos evidencia que al periodismo mexicano le faltan actitudes de vigilancia, de control y de contraste. Hay algunos destellos, por ejemplo, hace unos días en Jalisco, una periodista local le cuestionó al presidente sobre una investigación de corrupción del gobernador de ese estado, sin temor, buscando vigilar, incidir y ser contrapeso.

Los periodistas deben ser ese contrapeso al gobierno y hoy como nunca antes tenemos la oportunidad de vigilar y controlar al Poder Ejecutivo porque de lunes a viernes a las 7 de la mañana está a disposición de la prensa para resolver cuestionamientos. Hoy el reto parece cultural, el presidente parece abierto a recibir cuestionamientos, el periodismo debe ser más audaz, insistente, persistente, más estudiado, más reflexionado, más cercano a los datos y a una agenda de control y vigilancia, de contrapeso real. Estamos frente a una oportunidad histórica de transformar la relación de medios de comunicación y gobierno y vencer las costumbres como el oficialismo, los periódicos como boletines de los gobiernos y los periodistas como comparsas de los políticos.

Para esto se debe sensibilizar a periodistas relevantes del país a asistir a las conferencias mañaneras, con su presencia ahí el periodismo se verá fuerte, sólido y solidario. Los periodistas de fuente se empoderarán con la presencia de estas “vacas sagradas”. Además de lo anterior, llevar un conteo de las declaraciones sin datos y sin argumentos del presidente para verificar y vigilar los dichos todos los días. Además de lo anterior, se debe regresar a utilizar herramientas como Verificado de manera permanente.

Es evidente que las mañaneras se han convertido en una herramienta de comunicación eficaz para el presidente, debemos de convertirlo en una herramienta de control, vigilancia y rendición de cuentas para todos los mexicanos, ahí el papel del periodismo es protagónico y fundamental. Para eso queremos periodismo, para eso es que la sociedad invierte en formar periodistas, para que en estas conferencias mañaneras se genere un bien social. Esto además de servirle a la sociedad mexicana, también le servirá a la imagen del presidente.

 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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