
Una tarde fría y muy nublada, se escucha el rugir de los escapes de una Harley Davidson, de ella baja un hombre alto, fornido, con la testa rapada, se retira los lentes obscuros y su chamarra de piel negra dejando ver el tatuaje de una calavera en el hombro izquierdo debajo de su camiseta blanca. El hombre se dispone a entrar a un restaurante lujoso, ubicado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Los guardias de seguridad de tan único lugar le impiden la entrada, simple y llanamente tiene “mala pinta” y no se le permite el acceso al recinto a gente problemática, en realidad el pobre hombre no ha hecho ni dicho nada aún, pero ya se le negó el poder saciar su antojo por el más famoso caviar del lugar.
Si buscamos una razón por la cual México no avanza como debiera, en realidad encontraríamos muchas explicaciones y es muy triste reconocerlo porque es un país que tiene todo el potencial humano y natural para lograrlo.
En esta columna no me es posible resumir todas, pero me gustaría comentarles un par de fenómenos aparentemente opuestos que he tenido la fortuna de experimentar en las últimas semanas y me digo afortunado porque recordemos que lo que no te destruye te hace más fuerte. Estos podemos aplicarlos a cualquier campo, ya sea en la política o bien en la ciencia y medicina que son los temas que nos ocupan en esta sección. En realidad estimado lector puede llevarlo a su vida diaria.
Si hay algo importante en la ciencia es que para afirmar algo hay que demostrarlo y si esto no se puede se trabaja hasta lograrlo o descartarlo como cierto, pero jamás podremos dar algo por verdadero hasta no tener los pelos de la burra en la mano, sin duda por ello es que en muchas ocasiones tenemos grandes distanciamientos entre los hombres de fe y los hombres de ciencia. Lo cierto es que será más fácil ver cómo se retracta un científico o lo fuerzan a hacerlo que ver cómo un hombre de fe acepte que algo en lo que cree está mal.
Hablemos en sí de un hecho de ciencia sobresaliente, durante años se han realizado estudios sobre los beneficios que el consumo moderado de vino ofrece a la salud, en particular el vino tinto. Las noticias en torno a ellos siguen surgiendo, pero las más recientes no son tan alentadoras, de hecho pertenecen a los “renglones torcidos de la ciencia”.
Esta semana retomamos las clases en la universidad, para iniciar el curso realicé una dinámica que sin duda alguna sacó de balance a más de uno. Nadie se hubiese imaginado que el profesor de Fisiología pondría para empezar el curso la Obertura 1812 de Tchaikovsky. ¿Pero que tiene que ver esta maravilla musical con la Medicina?
Empecemos con los datos alarmantes, muchos de mis alumnos jamás habían oído una pieza de música clásica, el 80% de ellos nunca han ido a escuchar una orquesta en vivo y como para una inmensa mayoría de la población (jóvenes y adultos), la música clásica les resulta aburrida, incomprensible y sin chiste.
En los últimos años el movimiento antivacunas a tomado un gran poder con líderes como Andrew Wakefield, quienes argumentan que las vacunas no sirven, o peor aún, son un complicado enredo político, una conspiración contra la humanidad en donde se unen todos los gobiernos del mundo, sin importar sus ideologías políticas o cuan opuestos son sus intereses y la industria farmacológica.
Estos movimientos ya han tenido repercusiones, para ejemplo, está el impacto que tuvo en el despunte de sarampión en Europa que terminó por convertirse en epidemia el año pasado (http://j.mp/yAmxM8).
Afortunadamente hay más miel que hiel y existen noticias que demuestran la utilidad de la vacunación. México hace ya años que se declaró libre de polio, pero existen países que han presentado mayores dificultades para hacerlo, en general por problemas políticos, geográficos y económicos.