Opinión

La purísima … Grilla

La “sucesión adelantada” se instaló como una novedosa realidad política en México luego de que, en 1997, los mexicanos nos diéramos cuenta de que la competencia electoral podía derivar en un cambio de gobierno de proporciones mayores a las de las ya conocidas “concertacesiones”, en las que el PRI-gobierno cedía espacios menores a cambio de mantener una abrumadora mayoría en lo que al “poder real” se refería.  Un fenómeno que le es intrínseco a cualquier democracia consolidada, que es el hecho de que los actores políticos con posibilidad de ocupar una posición se exhiban de manera constante, en nuestro país se gestó una especie de hecho atípico, ya que estábamos acostumbrados a que las posiciones de poder se ganaban con un trabajo soterrado y silencioso, que consistía, de manera simplificada, en hacer, pacientemente, cola en la larga fila de la meritocracia priísta.    Ahora, en la era de las encuestas, no sólo basta con tener los méritos, sino cuenta también tener la capacidad de “venderlos” y hacerlo con la anticipación suficiente para, en el momento de la decisión respectiva, estar presentes. Y el fenómeno no se reduce a la política electoral, sino que se amplía a todos los espacios, como se puede apreciar en la disputa adelantada por la rectoría de la UAA, o bien, a la que nos referimos hoy: la batalla que ya se da en el bajo mundo de la cultura hidrocálida por la dirección del Instituto Cultural Aguascalentense del próximo sexenio.    Y es que, tras la presentación de la recopilación Antenas Vivas, por parte de Salvador Camacho Sandoval, ante la crema y nata de la intelectualidad aguascalentense (encabezada por el actual director del ICA, Víctor González, y el director del IMAC, Víctor Sandoval), el comentario generalizado fue que “Chava”, doctor en Historia Latinoamericana por la Universidad de Chicago, estaba preparando su plataforma de proyección al ICA.    Y aunque dicho evento ha sido el más visible, en esta carrera de política culturosa, Chava Camacho, que desde su puesto en el IEA trabaja activamente publicando a diestra y siniestra, no va solo, según los informes que llegan a La Purísima.     En la lista, una nariz detrás de Camacho, está uno de los personajes más conocidos en la ciudad, el notario público Jesús Eduardo Martín Jauregui, quien asegura, según nos dicen, que ya ha rechazado, hasta en dos ocasiones, la dirección del ICA. A Martín Jauregui se le ha visto muy cercano a los afectos del senador Carlos Lozano de la Torre, uno de los principales aspirantes a la gubernatura del estado, y tal vez, en ese proyecto, el abogado sí aceptaría participar.    En su caso, a Martín Jauregui se le ubica como cabeza del grupo cultural que edita el suplemento sabatino de La Jornada Aguascalientes, Bien Mucho y el cual está integrado por Guillermo Saucedo, Caleb Olvera, Jesús Reyna, Evangelina Terán y Juan Pablo De Ávila (estos dos, también cercanos a los afectos de Salvador Camacho, en el IEA).    Pero el notario no es el único prospecto al que se le vincula con Lozano; también se le ve cercano a él, y en general al priísmo, al maestro Jorge García Navarro, hermano de el ex director del ICA en tiempos de Miguel Ángel Barberena, Mario García Navarro, y de quien, según dicen, su mayor atributo es el destacado papel que ha venido haciendo, yendo de menos a más, al frente del Centro Cultural Universitario.     Otro posible acompañante, que igual podría entrar al quite con Carlos Lozano, que con Gabriel Arellano (y hasta con Lorena Martínez), es Alejandro Sandoval Ávila, hijo del hegemón cultural del estado de las últimas décadas, Víctor Sandoval, y quien ha hecho carrera política en el PRI desde las trincheras legislativas de orden federal. Sandoval tendría a su favor la reputación de su padre y sus padrinazgos de la política nacional, entre quienes está el ex senador Enrique Jackson Ramírez.    Tampoco se descarta la posibilidad de que el “bueno” sea el Arquitecto Óscar Giacinti Medina, actual director de museos en el estado, y de quien, nos cuentan, sus bonos crecerían enormemente en caso de que el próximo gobernador fuera Alfredo “El Mosco” Reyes, hoy candidato a diputado federal por el segundo distrito.    En el mismo lado panista, otro fuerte aspirante a la dirección del Instituto Cultural es Gustavo Vázquez Lozano, actual director editorial del ICA, y uno de los más brillantes funcionarios en el equipo de Víctor González. Sus cartas de presentación: su juventud, su amistad con el luisarmandismo, la revista Parteaguas y su equipo de colaboradores.    Cierra la lista, por aquello de la equidad de género, una mujer a la que se le ha visto cada vez más cercana a la diputada federal Lorena Martínez, la regidora María Esther Pérez Pardo, quien preside la comisión de educación y cultura en el ayuntamiento de Aguascalientes. A Pérez Pardo la avalan sus credenciales priístas, sus estudios y su enjundiosa labor en la presidencia municipal.     Y aunque no son todos los que están apuntados, son estos perfiles los que más “suenan”, por el momento, en esta sucesión adelantada del ICA.    P.D. Y ahora que entró en los no menos escabrosos terrenos de la cultura, esta columna cierra con un poema, autoría de Aldo García Ávila (integrante de México Kafkiano) que curiosamente se titula así, “Terrenos”. Que les sea leve.

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La Jornada Aguascalientes

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