Opinión

PRD: 20 aniversario

“… dejar de ser oposición y dejar de 
ser eternos profetas para ser un 
gobierno capaz  de cumplir con 
lo que anhela el pueblo…” 
 
Álvaro Fayad  

 
 
Hoy el PRD, la institución de izquierda partidista más representativa e importante de nuestro país, cumple 20 años de luchar por la instauración de la democracia y la justicia social en México, celebración que se da en medio de un reto electoral difícil. Tres años después de que por segunda vez nos robaron la Presidencia de la República; la primera con el ingeniero Cárdenas (1988) y la segunda con el licenciado Andrés Manuel López Obrador (2006), en medio de un entorno complicado, porque al igual que la elección intermedia de aquellos años de 1991, hoy en 2009 nuestro partido sufre los embates de la intolerancia de los gobiernos y organizaciones de derecha. En aquel entonces fueron muchos los muertos, los encarcelados, los desaparecidos, -mas de 500 informes extraoficiales-, hoy son muchos los señalados, insultados, pero que siguen con la frente en alto por creer y luchar por un México diferente.  
Cumplimos dos décadas con la memoria fresca de una elección por la dirigencia nacional polarizada y cuestionada, donde la mayoría de los medios amplificaron y maximizaron la pugna, pero nosotros resaltamos la actitud responsable de los dos principales contendientes en esa campaña, la de nuestro presidente nacional, el ingeniero Jesús Ortega y de quien encabeza hoy la lista de representación proporcional Alejandro Encinas, ellos invitan a todas las dirigencias y militantes a poner por encima de las pugnas internas, la campaña y la lucha por la conquista de la confianza ciudadana. 
Se llega a estos 20 años, en medio de una campaña electoral donde un gobierno federal ilegítimo pretende legitimarse a través de toneladas de apoyos a los candidatos del Acción Nacional, y donde lo peor del priísmo le dice a la sociedad que ya expiaron sus culpas y que su burocracia -que se sirvió del poder por más de 80 años- puede sacar al país del hundimiento económico y de seguridad que ellos mismos provocaron. 
A sus dos décadas nuestro partido tiene dos grandes retos, inmediatos y urgentes, el primero; el de convertirse en la alternativa que la sociedad exige y convencerla de que se vea reflejado su apoyo en las urnas el 5 de julio y; el segundo e inmediatamente después de la elección, el de hacer sentir su peso en las cámaras con una bancada de oposición capaz de dar el debate en las grandes decisiones de nuestro país y proponer soluciones a los grandes problemas que el pueblo de México padece, ello con un gran sentido ideológico de izquierda. 
Pero los retos son más y más grandes, como ejemplo, una vez concluida la elección, tenemos que definir el rumbo de nuestro partido, tomar grandes definiciones ante las corrientes y la burocracia partidista; nadie puede negar que el partido está secuestrado por las corrientes internas. Grupos que buscan el posicionamiento de sus miembros en la estructura partidista y de gobierno, más que el posicionamiento de sus ideas y pensamiento. La lucha entre corrientes no es una lucha ideológica, y a veces parece que es el ajuste de cuentas de grupos sectarios que lo que menos les importa son los principios, la ideología y toda la doctrina que un partido de izquierda representa. Además de que por años se ha consolidado una burocracia partidista, costosa y pesada, insaciable de recursos y que se sostiene -mucha de ella- imitando prácticas que criticamos de otros partidos, como lo es el corporativismo.  
Pero también tenemos que debatir en lo ideológico, en lo organizativo, en la forma de lucha, en el sentido de “la militancia”, la relación con el Estado y la relación con la sociedad. La primer y gran tarea pasando la elección, es el debate “del partido que queremos”, porque los que lo queremos, creemos que podemos construir un partido mejor. Para que rumbo al 2012 construyamos ese gran movimiento que nuevamente nos dé el triunfo de la Presidencia de la República, y que ni toda la intolerancia y la intransigencia de la derecha nos la robe, como el PRI y Salinas en 1988, y el PAN y Calderón en 2006. 
Donde construyamos un gran movimiento que nos dé esperanza, un gran movimiento que haga realidad el espíritu de nuestro lema, aquel que se gritó el 5 de mayo de 1989. 
¡Democracia ya; Patria para todos!

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Nora Ruvalcaba

Nora Ruvalcaba

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